En honor al Santo Patrono de nuestra ciudad, denominó a esta muestra despedida, San Juan Blus. Resolvió agregarle blues, rememorando su género de música predilecto, que guarda un especial significado al ser la música de los negros esclavos, como una forma de expresar lamento, por su situación esclavista, que tomada luego por blancos se convirtiera en un clásico del país de norte.
Rodolfo manifiesta que esta exposición la toma como una despedida por un tiempo porque se va precisamente con una muestra hacia Europa, la que será inaugurada el martes 3 de octubre en Alcoy, Valencia, España, y que permanecerá hasta el 27 de noviembre. Para sus amigos, fue un punto de encuentro, pero también de imaginar su regreso para disfrutar de charlas e intercambio en su ciudad de Santa Lucía, la recostadita al río.
Nuestro creativo decidió mostrar para compartir el sábado 19, sus collages, biombos y libros de la mano, antes de su partida.
En esta oportunidad, Rodolfo mostró piezas que estaban en el Castillo de Piria, que no habían sido vistas en Santa Lucía por un tema estructural, al necesitarse marcos y vidrios, como los biombos y los libros de artistas, que nunca había mostrado.
En este primer tramo, participaron con sus palabras Alfredo Valdez, Marcia Salvioli y María Carvajal
Esta sala en el Centro Comercial, brindó la mejor oportunidad para exponer, algo desaprovechado por los artistas, mencionó Rodolfo, ya que reúne las mejores cualidades para las muestras, con la sencillez necesaria y la infraestructura precisa. El hall del centro tiene una gran claridad y buena ubicación, pero además, tiene la virtud de tener un correcto sistema para colgar las obras, con suficiente espacio, no para grandes obras en tamaño pero ideal para el tipo de formato que él expone, reconoció Rodolfo.
Estas muestras siempre tienen su público, al no manejarse con parámetros comerciales que hace que varios factores intervengan, la gente llega por el solo y gran hecho de que le gusta disfrutar el arte, interpretar cada pieza, en este caso al estilo Rodolfo Torres, al estilo del «Gaucho», como le conocen todos en su pueblo .
El plástico habló de una despedida porque saldrá del país con rumbo al viejo continente, pero también queda planteado el reencuentro, su vuelta, porque se trata, en idas y vueltas, de abrir puertas, indicó. Se aprende por esas puertas que fueron abriendo otros, por lo tanto también seguir brindando la posibilidad de esa apertura a los demás, es la mejor filosofía de vida, reflexionó. En ese gran bagaje creativo que lleva Rodolfo, se puede hablar de más de treinta años, pero como él confirma, su amor por la plástica ya comenzó desde la escuela, cuando sus padres lo mandaron a un taller de artes plásticas. Más allá de las vueltas de la vida, más que nada por temas laborales, Rodolfo siempre mantuvo ese amor al arte, que conoció desde niño, no sólo en la cabeza, también en la acción. Quizás su creatividad sea cuestión de herencia, recuerda que su familia de alguna manera estuvo vinculada, no tanto a las artes visuales pero sí a la música, por lo que reconoce siempre haber estado rodeado de un espíritu sensible a las artes. 
En estos tiempos tan difíciles, donde nunca como ahora las armas pueden ser el camino, nos debemos apoyar en la luz de la sabiduría, porque lo que afecte a otros lugares del mundo, también no afecta a nosotros, indica Rodolfo. Termina afirmando que las artes visuales, como las letras, la música y fundamentalmente la educación, pueden significar como una reserva de luz para la oscuridad. «Tenemos que aprender a celebrar la vida día a día y en las más pequeñas cosas; no se precisan ni medios de prensa ni fotos para demostrar que celebramos la vida, porque lo tenemos que hacer en el trabajo, con los vecinos, los amigos. Estamos enfrentados a situaciones embromadas y no podemos bajar los brazos, no podemos entregarnos, tenemos que saber compartir lo bueno, no sólo lo malo», reflexiona.

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