LA TV
una idea de Alfredo Valdez Rodríguez

 

A pesar de que sólo había un canal, cuando amanecían los sesenta, del mal volumen y de la mala calidad de las imágenes en blanco y negro, era todo un espectáculo audiovisual que dejó pasmada a la gente delante del pequeño recuadro donde las imágenes en movimiento aparecían como por arte de magia. Como había sucedido con la radio, la familia se reunía frente a ellos. Incluso algunos vecinos, es que en la Santa Lucìa de aquella época no era fácil tener tele.
El cine sobre la tv:

Señal de ajuste
‘Mientras Nueva York duerme’ (1956), de Fritz Lang, los diversos directores (de prensa, agencia, televisión o reportajes gráficos) de un emporio mediático se lanzan a una competición para conseguir el puesto de director jefe. La carnaza se la ofrece el heredero de la empresa, quien no sabe nada del medio, y qué mejor decisión, cual cesar romano, que plantear que ese puesto de responsabilidad sea conseguido por el ‘gladiador periodista’ que sepa vencer a sus contrincantes arribistas en la consecución de la ‘primicia’ de la noticia del momento, los crímenes del ‘Asesino del lápiz de labios’. Antológico resulta el momento en que el asesino contempla atónito en su televisor cómo el periodista que encarna Dana Andrews habla de él, o más bien, cómo le descalifica para provocarle y enrabietarle más, y así cometa algún error. La influencia del medio televisivo, en la voluntad del espectador, al servicio de la ley, o más bien, de la competición por conseguir el mejor puesto.

‘Network’ (1976), de Sidney Lumet, un presentador de noticiarios, Howard (Peter Finch), es despedido después de veinte años, pero acaba convirtiéndose en un profeta televisivo. ¿Cómo se da ese transito? Porque en su aparición televisiva después de notificársele el despido anuncia que en su último día como presentador se suicidará delante de las cámaras. Además, su discurso sobre la mediocridad de la sociedad es considerado como una potencial atracción mediática por la arribista Diana (Faye Dunaway), alguien que había creado un programa inspirado en grupos antisistema que se grababan en sus atracos, pero planteando grabaciones guionizadas que son escenificaciones. Así que a la figura potencialmente molesta por sus críticas subversivas lo convierte en un delirante bufón en forma de predicador televisivo, fenómeno de feria para entretener al público y espita de sus insatisfacciones. Porque como dice el presidente de la compañía, la televisión está para satisfacer las necesidades (creadas), paliar las ansiedades, y amenizar el aburrimiento Esa es su función anestésica en esta dictadura económica.

Magnolia (1999) de Paul Thomas Anderson
Una de las historias interconectadas más interesantes de este film es la protagonizada por William H. Macy, antiguo niño prodigio de un concurso televisivo que, desde que fue eliminado del famoso programa, cayó en la miseria más absoluta. Frente al “What Do Kids Know?” sigue, además, aquel presentador, Jimmy Gator (Philip Baker Hall), quien, tras más de tres décadas conduciendo el mismo show, está cansado de poner buena cara frente a las cámaras. Su monótona rutina la suple con alcoholismo. Fórmula perfecta para olvidar un cáncer, el adulterio y una muy conflictiva relación paternofilial. Uno de los rostros más famosos de América es también uno de los más miserables. Algo extrapolable a esos presentadores estadounidenses imperecederos, como Alex Trebek (Jeopardy) y Bob Baker (El precio justo), que han tenido notables altibajos en su vida personal. También frente a las cámaras se encuentra el niño prodigio y actual ganador del concurso. Un superdotado que, por contentar a su padre, se pasa el día estudiando en la biblioteca. La presión de su familia por triunfar es agobiante, y su estado de animo está a punto de explotar. En directo. Visto el certero conocimiento de la pequeña pantalla que Paul Thomas Anderson demuestra en su obra, a nadie extraña que, antes de hacerse cineasta, el director fuera asistente de producción del programa ‘Quiz Kid Challenge’, experiencia en la cual basó gran parte del film. La depresión está a la orden del día

Messidor. 1978 Alain Tanner (Suiza) Dos chicas suizas, una estudiante de historia y la otra empleada en una tienda, se encuentran haciendo autostop. Sin nada mejor que hacer, deciden emprender viaje juntas por Suiza. Una vez gastado el dinero que tienen en restaurantes y hoteles baratos, deciden continuar, durmiendo en establos y pidiendo dinero y comida a la gente. Pero, un inesperado descubrimiento, un arma en la guantera de un coche, dará un giro trágico a sus vidas. Se han convertido en participantes de un programa de televisión.

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