La investigación del biólogo José Langone se titula «¿Qué sabemos de las potenciales amenazas a la biodiversidad en la Cuenca del Río Santa Lucía en Uruguay?». Esta revisión sobre anfibios fue presentada en el Museo Nacional de Historia Natural, con quien dialogamos
-Sabemos realmente muy poco de la biodiversidad o de lo que queda.
Muy poco, cuando escribí este artículo tuve que bucear en la literatura científica, lamentablemente hay muy poca cosa publicada sobre el Río Santa Lucía en esa materia. Yo que me he dedicado a trabajar con los anfibios desde hace más de 30 años. Decidí ver qué era lo que pasaba con las ranas y sapos, porque a nivel mundial están desapareciendo muchas especies y una de las razones es el impacto del cambio en el uso de la tierra que el hombre ha tenido especialmente en los últimos 50 años con la famosa revolución verde y con la venida de la agroindustria, el agro cultivo a gran escala. Con el gran uso de plaguicidas y de fertilizantes, entre otras cosas, hemos perdido una enorme cantidad de humedales en los últimos años. La idea era ver qué es lo que estaba pasando a nivel de la Cuenca y los posibles impactos, porque hay muchos más de los que uno cree. En este artículo, también digo que se habla de los plaguicidas y los fertilizantes, está correcto, pero hay otros productos que pasan al agua. No hay tecnologías para poder retener esas sustancias a nivel de las usinas de aguas residuales, por ejemplo productos farmacéuticos que afectan a la biodiversidad, aunque sea en concentraciones muy bajas. Eso hay que estudiarlo y tratar de llegar de alguna manera a una solución.
-¿Se puede decir que tenemos especies extinguidas?
No podemos decir que están extinguidas porque se necesita mucho trabajo de campo, que lleva no sólo horas, tiene sus costos y no somos muchos los que trabajamos en esto. Tenemos registradas 25 especies de ranas y sapos, que es más de la mitad de la especies que existen en el país; hay cuatro de ellas que ya no aparecen más, que están desaparecidas, que son el sapito de Darwin , la ranita de 4 ojos , el escuerzo, que se decía era venenoso pero no es así.
– Esa ausencia es otro indicador de la falta de salud ambiental.
Exactamente, los anfibios son algo muy interesante, considerados por algunos como los canarios en las minas de carbón, cuando no existían analizadores aire y los gases podían llegar a ser muy tóxicos. Los mineros bajaban con una jaula con un canario y si éste empezaba a tener síntomas de envenenamiento, sabían que había algo en el aire y salían corriendo. Las ranas y los sapos son un poquito eso también, son los canarios que tenemos en el ambiente, si no los tenemos es porque algo está pasando.
-Ejemplos de afectación del ambiente tenemos varios.
Yo he estado poniendo como ejemplo lo que pasa en Ciudad del Plata. Salió una artículo el año pasado en un publicación internacional de renombre, donde se descubrió que haciendo un análisis del cabello de algunas pobladores de la zona, se descubrió mercurio. Allí hay una planta elaboradora de cloro y soda cáustica. El mercurio es un metal pesado, extremadamente tóxico, que se deposita en los peces.
Esta planta utiliza una tecnología que es absolutamente obsoleta, con celdas de mercurio para poder generar esos químicos. Hay tecnologías más modernas que quizás económicamente sean un poquito más caras, pasa que a veces hay negligencias de parte de algunas industrias, que les interesa hacer más dinero sin que les importe las consecuencias a nivel ambiental ni a nivel humano.
-Por algo los anfibios existen. ¿Qué pasa con esa cadena?
Hay varios artículos científicos que demuestran que cuando desparecen estas especies, ranas y sapos, cumplen una parte de su ciclo en la tierra y otra en el agua, por eso el nombre de anfibios, doble vida. Afecta al ecosistema a nivel acuático y terrestre, que es como un efecto dominó; ahí hay una ruptura que a nivel científico, en el mundo todavía no se termina de comprender muy bien. Una de las razones de esa ruptura es que son grandes consumidores de plagas que afectan el cultivo, de vectores como el mosquito del dengue, esos sapos y ranas naturalmente son controladores de patógenos.
-Incluso han aparecido nuevas plagas.
Claro, porque con los monocultivos, lo que se hace es eliminar toda una cantidad de plagas que lo afectan, pero por otro lado eliminan competencias de otras cosas; al eliminar esos insectos empiezan a aparecer otras cosas. Cuando se hace a gran escala, termina siendo absolutamente imprevisible.
– Prácticamente les hemos dejado un despojo a los más jóvenes. ¿Cuál ha sido su reacción con esta investigación?
Los jóvenes se sienten muy conmocionados. También creo, de ese despojo soy uno de los que opina que el famoso eslogan de Uruguay Natural no puede ser aceptado a nivel de la Cuenca, cuando sólo resta menos de un 8% de área natural. Hablamos de 13.480 kilómetros cuadrados que ocupan parte de 5 departamentos. Es una área extremadamente estratégica para el país, desde la Usina de Agua Potables de Aguas Corrientes de OSE, que le da el agua a más del 50% de la población. Creo que estamos abandonando a su suerte la Cuenca si no hacemos algunos cambios muy estratégicos.
-Esos cambios, las autoridades los han tenido en cuenta, los conocen?
Creo que a nivel de los pueblos que viven a orillas de los ríos Santa Lucía, San José, las personas toman el curso de agua como propio y son los que se preocupan porque son los que lo conocen bien porque han vivido toda su vida y comentan cuando podían pescar tranquilos y que ahora lo único que ven son plásticos flotando en el agua. Las autoridades sólo lo conocen a través de los fríos documentos. Creo que habría que difundir cuál es la verdadera problemática.
– ¿A qué nos estamos enfrentando con la forestación a gran escala, con las papeleras?
La forestación a escala mundial es un dolor de cabeza, Sudáfrica, por ejemplo, descartó la idea de tener forestación en sus lugares montañosos porque directamente afectaban la calidad y la cantidad de agua. La gran cantidad de usinas de agua potables que tenían se comenzaron a ver afectadas por el tema de la forestación. Aquí ya desde los 90 se declaró como zona prioritaria para la forestación industrial. Las zonas de sierras del este Maldonado, Lavalleja, Cerro Largo, Rivera y Tacuarembó ya tienen muchos eucaliptos, lo que hace que peligre la zona llamada de recarga de acuíferos, que es prácticamente de donde viene la mayor parte del caudal de agua que se recibe en el río Santa Lucía. Doy un ejemplo concreto en cómo se subsanó esta problema en el estado de Nueva York en EEUU, que en su montañas tenía la mayor reserva de agua potable y era a través de un emprendimiento inmobiliario a gran escala. Lo que hizo este estado fue hacer un balance de costo beneficio y era mucho más barato comprar toda el área que iba a tener ese emprendimiento de urbanización, que construir las usinas de agua potable que tenían que ser ampliadas. Fue sencillo, compraron la tierra y se quedaron con calidad y cantidad de agua.
Yo siempre creo que el poder de cambio lo tiene la gente, que es la que tiene que empezar de a poco a tratar de juntarse, reunirse y no dejarse vencer y pensar un poco qué queremos dejar para las generaciones futuras. En los más de 25 años que vengo recorriendo la Cuenca he visto el deterioro y se nota en cosas que parecen triviales pero son bien visibles, por ejemplo la cantidad de bolsas de nylon en las orillas de todos los cursos de agua. Deberíamos repensar el abuso de la bolsita.
-¿Somos cortoplacistas los uruguayos?
Sí, como también en otras partes del mundo, pensamos por 5 años cuando surgen las ideas, pero después quedan por el camino. Hay muy buenas leyes sobre el medio ambiente, la de Impacto Ambiental, las Normas sobre el uso del Suelo, sobre la Calidad de Agua. Tenemos estas 11 medidas que ha implementado el Ministerio de Medio Ambiente Vivienda y Ordenamiento Territorial, que son muy buenas, pero que hay que ponerlas en funcionamiento de unas ves por todas.
– El otro gran grave problema es la tala indiscriminada del monte nativo.
Hay zonas en la Cuenca del Santa Lucía donde se ha destruido prácticamente hasta el borde mismo del río, que hace peligra la biodiversidad y el agua, fundamental para el desarrollo de nuestras comunidades. Tenemos un gran problema, son miles de toneladas de monte nativo que se cortan a nivel país. En muchos casos, se cortan árboles que son tan viejos que están antes de que llegaran los colonizadores europeos, con más de 500 años, y la reforestación del monte indígena es algo que lleva muchísimo tiempo, lo que se pierde hoy tiene que pasar 40 o 50 años para empezara a ver algo, aunque es elemental que se siga con el replantado de árboles. Yo lo que creo es que la gente debe cortar el ligustro que da una buena leña, sirve para calor como la parrilla. El ligustro es una especie exótica terriblemente invasora. A mí me ha tocado hacer un par de vuelos en la Cuenca y se ve la cantidad cuando florecen de color amarillo, donde ellos están, los árboles nativos no logran crecer.
Al biólogo José Langone vive en Aguas Corrientes, le interesa difundir esta investigación tratando de buscar una estrategia a seguir para evitar llegar a peores condiciones. En este mes estará en el liceo del Tala y se encuentra a disposición de los distintos centros educativos de la región para brindar charlas informativas sobre Biodiversidad y Medio Ambiente, para que los más jóvenes planteen, discutan y se debatan las ideas.
Si bien se coincide en que aun faltan los puntos de acercamiento a través del MVOTMA y DINAMA, en Internet se pueden hacer denuncias, dar opiniones y buscar soluciones, no tanto por el lado científico sino por quienes toman como propio los cursos de agua. Hay mucha cosa para sacar de bueno.
Langone agradece a asociaciones, colegas, como medios que le están apoyando en divulgar su investigación.

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