Una idea de Alfredo Valdez Rodríguez

Suplemento de EL Pueblo, como

si estuviésemos ante la inminencia

o la promesa de una revelación que,

no obstante, nunca se produce.

Ahora no me conoces
Los cinco de Arriba

Ahora no me conocés de la semana pasada
Marcelo Scaglia Cabrera, Lauro Percovich y Amado B. Casavalle. (José Pepe Torres)

 

 

 

 

La Madriguera presenta

Manuel Vincent/Comer y leer
Leer y comer son dos formas de alimentarse y también de sobrevivir. No sabría decir qué es más orgánico, más íntimo, más necesario. Los clásicos lo tenían claro: primero vivir y después filosofar. Pero sucede que hoy los más refinados creen que comer es también una filosofía y mastican lentamente los alimentos pensando en su naturaleza ontológica, imaginando el largo camino que han recorrido hasta llegar a la mesa. Alguien sembró la semilla, regó las hortalizas, podó los frutales, salió de madrugada a pescar, apacentó el ganado. Alguien llevó todos esos productos al mercado. Alguien los cocinó con amor y sabiduría, con la cultura culinaria que arranca del neolítico. Los que comen así tratan de convertir también la sobremesa en un ejercicio moral, casi místico y no necesitan ninguna enseñanza de tantos masters chefs insoportables. Por otra parte existen lectores exquisitos que leen buscando en cada libro la isla del tesoro y siempre encuentran el cofre del pirata. Hasta hace bien poco ningún artilugio se interponía en esa placentera navegación de los sueños que a través de las páginas de los libros se eleva hasta el cerebro y tampoco ningún cocinero mediático perturbaba el trayecto que los alimentos naturales recorrían del plato al estómago. Pero hoy la cocina y la lectura están cambiando de sustancia. La cocina ha caído bajo la dictadura de los masters chefs que ejercen el papel de intermediarios del gusto con sus platos estructuralistas y la lectura se ha instalado en soportes digitales que imponen sus reglas al pensamiento con sus múltiples aplicaciones. Los artilugios informáticos exigen una lectura rápida, breve, fragmentada, superficial, líquida e inmediata. Los nuevos cocineros te obligan a admirar sus instalaciones artísticas en el plato sin preocuparse de lo que suceda después en el estómago. Así están las cosas.( elpaìsdemadrid)
Imágenes: Eva Sala.

 

 

 

 

Vengo desde el Olvido
Se cumplen cien años del nacimiento de uno de los músicos fundamentales.
El Cuchi Leguizamón nació en 1917, el 29 de septiembre (mañana), y murió en el 2000, el 27 de septiembre (ayer). Ida y vuelta en Salta, su casa. Casi no se movió de ahí, más allá de irse a estudiar abogacía a La Plata y andar por pocos y seleccionados lugares del mundo. El pesado piano, las rondas interminables con los amigos -sobre todo con el Barbudo, Manuel J. Castilla- y el simple amor a Salta lo encajaron en su tierra, más que el lastre de los vetustos expedientes a los que dedicó una chacarera descalificadora de la burocracia. Compuso muchísimo, desde los cuarenta casi hasta el final. Tal vez muchos lectores no lo sepan, pero cuando silban distraídos o reconocen una melodía oída al pasar, están en territorio musical de Leguizamón: «Balderrama», «Zamba de Lozano», «Lloraré», «Zamba soltera», «La pomeña», «Juan Panadero», «La arenosa», «Maturana», «Zamba del pañuelo», «Zamba del laurel», «Si llega a ser tucumana», tantas…
(Página/12)

 

 

Mariam Legnani

El cuenco y otros bordes
Como una boca de livianas sombras pasas oscilando entre la vida y la muerte, y te encierras en la desazón solitaria. Tu león, ensaya caminos a medias, que abandonas en el desolado desierto de tu dolor, sin ver horizontes. Si no miras hacia atrás, hay un destino inexorable que te empuja, te arrastra, te guía, te lleva, te escancia, te agota, te pulveriza, en falsos espejos, vacíos espejos, rotos espejos, fragmentados espejos. Sal de las oscuridades de la noche tortuosa y lúgubre; sal de las oscuridades del enigma arquetípico, que te desvanece; sal de las oscuridades de las sombras siniestras, en tus horas de prisa, en tus horas vacías, en tus horas pesadas y amargas; sal de las oscuridades del silencio, y ofrece y regala tus vocablos como burbujas emergentes de tu boca. Acércate a la luz, al alba, rodéate del aura irrenunciable naciente empecinadamente empedrado y arbóreo del halo lunar. Transforma tus momentos de estrellas, en momentos sutiles, tiernos, en la cual, con tu caricia primera, eres un centro de anhelos perpetuos, cimentados por amantes eternos tras el túnel del tiempo.(pàg.23)

 

Felix Montaldo

PERSONAS QUE ABRIERON CAMINOS NUEVOS
Thomas A. Edison
La «guerra de las corrientes»
La empresa de Westinghouse expandía sus redes de distribución. Pero fue cuando le invadió su reducto de Nueva York que decidió entablar una lucha sin cuartel para desprestigiar a su rival. A través de sus colaboradores, orquestó una campaña pública contra las instalaciones a corriente alterna con el argumento de que era muy peligrosa y su implantación traería un alto costo en vidas humanas. Para demostrarlo, además de las campañas por la prensa, se organizaron eventos en los cuales se aplicaba dicha corriente a perros y gatos callejeros, ocasionándoles la muerte. También ajusticiaron de esta manera a la elefanta Topsy, de un zoológico norteamericano que iba a ser sacrificada porque mató a sus cuidadores. La escena de la muerte de este animal fue filmada y exhibida como película en 1903. En estos eventos participaron varios colaboradores de Edison entre los que se contaba el profesor Harold P. Brown, un ex ayudante del inventor. Para justificar estos actos de crueldad, ellos decían que la corriente alterna sólo podía ser usada en las perreras y en las cárceles, pero nunca para iluminar casas ni alimentar fábricas.
Cuando en Estados Unidos se decidió cambiar el sistema de ajusticiamiento de criminales encargaron una silla eléctrica a las empresas de Edison y fue Brown uno de los que participaron en la fabricación de este artefacto que funcionaba con corriente alterna y que fue instalado en una carcel norteamericana en el año 1888. Acuñaron el término «westinghousizar» para referirse a la acción de matar a través de una aplicación de corriente alterna.
Paralelamente Edison le entabló pleito a Westinghouse porque este había comprado la patente de las bombillas eléctricas de Sawyer-Man, reivindicando que las suyas tenían prioridad. Con esto intentaba bloquear los emprendimientos de su rival. La corte falló, prohibiendo el uso de las antedichas lámparas. Westinghouse se encontró sin los elementos con que contaba para iluminar la Feria Internacional de Chicago; afortunadamente para sus intereses pudieron crear en sus talleres una nueva bombilla a la que llamó «lámpara de tapón» que, aunque menos duraderas, iluminaron en forma satisfactoria.
Algunos de los propios colaboradores de Edison le previnieron de los grandes avances en la utilización de corriente alterna. Uno de ellos, Upton, que viajó a Europa para interiorizarse del tema le recomendó que comprara los transformadores ZBD, inventados por técnicos alemanes y construídos en su propia planta de Budapest, pero el inventor, obstinado, se negó de plano a cambiar su sistema, tal vez por los costos que le significaría reformar todas sus instalaciones. Pasados los años reconoció su error, diciéndole al hijo de Stanley, consejero de Westinghouse: «Ah, por cierto, dígale a su padre que yo estaba equivocado.»
Pese a todo, el uso de la corriente alterna acabaría imponiéndose. La Westinghouse Electric ganaría la licitación para la iluminación de la Feria Colombina de Chicago en 1893 y, poco tiempo después, su proyecto sería elegido para construir los primeros generadores de la represa del Niágara que funcionarían con el sistema polifásico de Tesla. A partir de ese momento se generalizaría el uso de la corriente alterna en la distribución de electricidad.
Es de hacer notar que, ya en 1892, Edison perdió el control accionario de la que inicialmente fuera su empresa. Sus antiguos financistas como Morgan y Vanderbilt le retiraron su confianza y así surgió una nueva empresa a la que llamarían General Electric sustituyendo a la Edison General Electric. La nueva compañía formó un consorcio con la Thomson-Houston para participar en la represa del Niágara. Edison se retiró de la dirección, vendió sus últimas acciones, y, de ahí en adelante, se orientaría hacia proyectos diferentes. Desencantado ante su pérdida de liderazgo, declaró:
«Voy a comenzar con algo nuevo, algo y mucho más importante que todo lo anterior que va a hacer olvidar a la gente que mi nombre haya tenido alguna vez algo que ver con la electricidad».

 

 

 

 

Alfredo Gómez

Donación

Hoy que la vida me duele,
quisiera poder dársela,
a alguien que ya murió,
para que use esta carne,
mi sangre y estos huesos,
hasta que quiera el reloj.

Digamos Jimmi, digamos John,
digamos Paco, digamos José.
Esta vida que ya no sé,
como vivirla hoy,
volvería a florecer,
si a algún otro se la doy.

Le donaría este cuerpo,
al viejo Dr Frankenstein,
para que hiciera con él,
un monstruo de felicidad,
porque sería ideal,
para albergar otra alma,
que en la pasión o en la calma,
no lo tratara tan mal.

Tal vez otro podría amar,
sin que le doliera tanto,
y cantaría otro canto,
sin notas tan dolorosas.
La vida no puede ser,
una espera silenciosa,
alguien tiene que haber,
que le brinde otra cosa.

 

Cuando leemos siempre hacemos como que leemos.  PQ

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