Una idea de Alfredo Valdez Rodríguez
Suplemento de El Pueblo,
eso ya lo dijeron los griegos pero,
claro, los griegos lo dijeron todo;
si no, es que no valía la pena.
Ahora no me conoces
El pasado hecho pelota
Ahora no me conoces de la edición anterior
El maestro Rodriguez no?, la señora de al lado la conozco pero no tengo el nombre,(José Pepe Torres)
El maestro Rodriguez..Roberto Jontas y la profesora Grucci…..(Susana López)
Creo no equivocarme si digo que de izq. a der. Son el Maestro Rodriguez, le sigue Roberto Jontaz, Prof. Olga Alcalde y me arriesgo con la dama que sigue. -sin estar segura- Profe. Emilia Gonzalez. del resto ni idea. (Ma. Julia Álvarez)
Reconozco a Roberto Jontaz adscripto en nuestra época liceal .el que habla no estoy seguro pero creo que sea el maestro Rodríguez Vazquez también adscripto en nuestros años inberbes,supongo que sea en algún acto en Liceo, faltaría en la foto el mueble de madera con una puertita secreta al frente donde se apoyaba el busto de Artigas frente al salón Laboratorio.El mueble existe y creo que el busto sigue encima de él en Liceo N°1 entrando a la derecha.(Ruben Rodriguez)
Pah! Rodriguez Vazquez, Roberto Jontaz, la Srta. Aidé y Ma. Emilia Grucci. Una foto de los años 60.(Gerardo Barceló)
Allá va el recuerdo: el Maestro Don José Rodríguez Vázquez (quien da lectura en «este sencillo acto») lo acompañan Roberto Jontaz, la Srta. Haydé (y no «Sta.» como en el salón del fondo) Secretaria de nuestro Liceo y luego quien fuera Directora del mismo ( mi Profe de Francés, con quien más tarde compartimos tareas como Docentes) María Emilia González de Grucci. (Jorge Aguiar)
Mariam Legnani
La Bienvenida
Está recién preparado. Lleno el reservorio en sus tres cuartos. Ella acercó la botella de agua para evitar que no
se quemara la yerba posteriormente, y el gusto con el agua hervida fuera el deseado. El copo intocable asomaba en la boca del mate, con verdadero éxito. Todo en su punto. Había que esperar a que saliera sabroso. Ella al ver los implementos, casi prontos, a sus cincuenta años, se preguntó:cuántos mates de compañero de estudio, de lecturas, de escrituras, de libre pensamiento, de contemplación, de compartir con familiares y amigos.¿Cuántas manos habían acariciado el ánfora de luces ytinieblas? Se lo preguntaba mientras había estado, en un primer momento, llenando el termo. Ahora, mientras cebaba contra el hueco, cuidadosamente, que el copete no se derrumbase y en la espera, que se hinchase la yerba, como el fruto generoso y maduro. Luego, de diecisiete ansiosos minutos cronometrados por el mejor reloj suizo, ella se dispuso a saborear. Sus labios voluptuosos aprisionaron el extremo libre de la bombilla y sorbieron como la abeja al néctar. Las comisuras de la boca se acentuaron, al igual que las tenues arrugas, al sorber. Sintió el líquido amargo y caliente transitar por la garganta y la saliva, también se había aglutinado segundos antes, cuando se disponía a cebar. En ese momento recordó cuando llegaba a las siete de la mañana desde Montevideo a Santa Lucía, a la casa familiar. Los padres la esperaban con la estufa a leña encendida y el mate listo, para una hora de encuentro. A las ocho comenzaba la jornada.
La Madriguera Presenta
Hermano te estoy hablando del Uruguay
Jaime Roos, el montevideano.
Lo que sortea esta edición es la obscenidad de publicar un libro deshabitado. Los anaqueles están llenos de biografías de personajes, cuyas biografías deberían finalizar en la página 2. Roos , al igual que su obra, genera en los diálogos con Milita Alfaro una gravedad que se aleja velozmente de lo banal y permite un relato inteligente , cargado de información y principalmente de ideas.»En este país plantas tulipanes y crecen porotos», le comentó hace mucho tiempo Juan Carlos Onetti a Carlos Maggi, subrayando ese elogio a la fealdad oriental. El Montevideano es una estupenda biografía de uno de los pocos tulipanes que han crecido en el Uruguay.
Es la segunda incursión de Milita Alfaro en la vida y obra de Roos (El sonido de la calle,Trilce, 1987), y habita entre tantos otros bellos sobresaltos en Rivera 478.-
Pepe Sacapuntas
Va llena, azul

Además de varias requisitorias policiales, días pasados he recibido un montón de mensajes, cadenas, sugerencias y misivas sobre un juego que se llama «Va llena, azul».
Aclaro que es distinto del ballena azul que es una suerte de combinación de estupideces que te van poniendo como prendas y luego terminan diciéndote; » tenes que suicidarte o ser hincha de Peñarol e ir a verlo a su estadio», que es lo mismo.
Voy a tomar algunas de las ideas sugeridas en el » Va llena, azul » y se las comentaré a mis lectores para que estén más que atentos.
Primer paso:
El jugador debe concurrir a un acto del PIT -CNT (1º de mayo o similar) para escuchar con atención al dirigente sindical Marcelo Abdala. El les va a explicar porqué en Venezuela funciona una democracia en su plenitud pese a tener el Parlamento suspendido, los opositores presos, los diarios y cadenas de televisión no oficialistas cerrados, más las elecciones demoradas hasta la eternidad por el Profesor Jirafales caribeño.
Si sos blancolor , este paso se puede cambiar por un almuerzo en ADM para escuchar la conferencia del Sr. Ministro Astori sobre la excelente marcha de nuestra economía, la inflación de izquierda y sus beneficios para la población, todo con la tesis de la cancelación de la deuda externa pese a que debemos diez veces más que hace unos años.
A la gente que profesa el credo progresista, se les admite como deber iniciático escucharse todo un profundo discurso del pato Trump o de Marine Le Pen. El primero les contará cómo volver a ser los Estados Unidos de antes, a partir de una mayoría blanca dominante que ya no existe, una población negra sumisa que despertó hace cincuenta años, y ello bajo pena de ser perseguidos por un Ku Kux Klan cuyas capuchas hoy se arriendan en fiestas sado masoquistas. La variación francesa de la Sra. Le Pen es «Francia para los franceses que hoy son musulmanes».
Como verán el juego funciona seas de derecha o de izquierda y hasta oficialista de ley, como mi amigo Barrilete Gutiérrez, quien se justificaba diciendo; » yo no tengo la culpa que la gente vote cualquier cosa y tenga que cambiar de partido».
Modestamente yo prefiero el sentir del irlandés Bernard Shaw a saber; «los políticos y los pañales se han de cambiar a menudo y por los mismos motivos».
Esta es la etapa lúdica del juego. Se puede complementar con mirar Intrusos todos los días, caminar de noche en el «Cuarenta semanas» mostrando la billetera, escuchar al Reja o al Gucci con auriculares y hasta sonido, ser de sexo masculino y levantar el jabón caído en la ducha de un vestuario gay, visitar un hotel de Cristina Kirchner y lograr que te acepten, más un sinnúmero de variantes hasta que te atrapa el juego y te haces adicto.
Pero no nos vayamos por las ramas y pasemos al nivel de peligro o segunda etapa. Es bastante complejo por tener un contenido crítico social y filo -religioso; se los advierto. Acá se termina la joda.
Un día te vas a cuestionar por qué un montón de pedófilos (nombre políticamente correcto de los bufarrones de niños) ayer vestidos de sotana, hoy siguen estando bajo la protección del Vaticano (pese a algunos esfuerzos en contrario). Cuando te asalten las dudas…vas a googlear el nombre del ex arzobispo de Boston; Bernard Law encubridor de más de doscientos abusos en su diócesis por más de treinta años y deberás contestar por qué se lo protege de ser juzgado.
Otra vez querrás saber la explicación sobre la omisión de denunciar con vehemencia en Naciones Unidas el pacto nazi con los Estados Unidos «Paper Clip» de 1945, en el que mil ochocientos científicos ultranacionalistas (entre ellos Von Braun, padre de la era espacial ) fueron recibidos de manos abiertas por ese país.
Tal vez se te ocurra buscar información respecto de criminales de guerra nazis que vivieron una vida apacible en EEUU sin que ninguno de sus cazadores cumpliera su cometido. El juego te dará algunos nombres; Johann Breyer (matón de Auschwitz), Ivan Kalymon (asesino de judíos en Ucrania) o Theodor Szehinskyj (agente SS, integrante del batallón de la muerte en Polonia). Luego de un chequeo rutinario, deberás ensayar una respuesta de por qué «se escaparon estas tortugas del jardín» y -en varios casos- nadie los reclamó para juzgarlos.
La opción musulmana del juego es más sencilla; basta con ser mujer y entrar sin velo a una reunión de hombres.
El «Va llena » es un juego muy peligroso porque cómo lo dice su nombre te hace llenar de ideas la cabeza hasta quedarte paralizado…. azul, te diría.
En un momento, tendrás que responder por qué el ciclamato de calcio prohibido en EEUU desde 1969 por cancerígeno sigue envenenando las bebidas en América Latina; o indagar sobre medicamentos como la dipirona (analgésico) suprimidos hace décadas en los países centrales y que se venden alegremente en nuestras farmacias.
En este juego te vas a cuestionar dónde está lo bueno y comienza lo malo, te preguntarás porqué los dueños del mundo pactan en forma miserable sobre cuestiones en las que no debería haber dos opiniones…
En una palabra, es un juego que hace pensar.
Por eso va a durar poco.
Se los aseguro.
Alfredo Gomez
(A mi hijo Lucas Gómez Comino)

La avenida Alvarez Thomas
no es una calle,
es una rampa que sube al cielo
desde la esquina de Lacroze.
El bar de esa esquina,
viejo bar de billares,
está lleno de tardes aburridas
y tibias madrugadas de verano,
que impregnan la ropa de olor a café,
y a humo de cigarrillos y alcohol.
Paisaje quieto de tarde de domingo,
cuando de vez en cuando un 140
se cruza con un 168,
entre palomas distraídas y papeles sucios.
Subía el aire en espiral
levantando faldas y boletos,
y los árboles cabeceaban, borrachos,
como queriendo decir algo que no sabían.
Allí caminamos una vez,
vos, que hacía poco habías aprendido,
y yo, que aún sigo tropezando.
Hoy lo recuerdo, como si fuera hace un momento.
«El futurio es , en principio al menos, moldeable, pero el pasado es sólido, macizo e inapelablemente fijo. Sin embargo, en la práctica de la política de la memoria, futuro y pasado han intercambiado sus respectivas actitudes» Z.B.

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