El pasado martes nos visitó el diputado opositor venezolano Lawrence Castro. El encuentro, fue en nuestra Casa 40 de la ciudad  de Canelones. Desde que supimos de la posibilidad de contar con su testimonio, valoramos lo que eso implicaría. Entendimos la importancia de contar de primera mano con el testimonio de un actor privilegiado que nos iba a llevar más allá de la información de los medios. Conviene siempre tener visiones directas de las situaciones políticas de nuestro continente.
Lamentablemente confirmamos que Venezuela padece una dictadura , disfrazada de Democracia, lo que es peor aún. Esquiva las consecuencias de un régimen de facto – al menos en el corto plazo- y confunde a la sociedad sobre el destino de la nación.
A la prohibiciones políticas que existen en ese país, se  suma los problemas de la población para acceder a bienes de consumo básicos y medicamentos de acuerdo al relato de Castro.
Además hay niveles altísimos de delincuencia  que contribuyen a aumentar la crispación y la desconfianza dentro de la sociedad.
Capítulo aparte merece  el gobierno:  insiste en armar a la sociedad y difundir un discurso de división. Crea (como todo populista),  un enemigo interno al pueblo y los externos aliados a este. Y eso incrementa la  confusión. En ese caldo de cultivo  puede ser posible que se sostenga el régimen.
A la situación que vive este pueblo hermano -y que tanto nos aflige -, es necesario hacerse dos preguntas: cuál es la génesis de esta  situación tan crítica y, en segundo lugar,  qué podemos hacer como ciudadanos.
En principio es dar el apoyo moral a los que se oponen al régimen de Venezuela. Escucharlos y discutir , fuera de las simpatías o discrepancias ideológicas. Porque aquí, nadie duda de lo que viven , aunque veamos salidas diferentes a la situación.
Y el padecimiento de ellos, nos deja una lección y un llamado de atención:  debemos aprenderá cuidar nuestra democracia y el sistema de partidos que poseemos. Podrán  tener falencias , pero funciona en Uruguay, un sistema que se autoregula y ejerce el poder elegido por el pueblo. De ello, nos sentimos orgullosos por su estabilidad y respeto por las ideas .
Hay que tener presente, que los problemas y enojos que la política nos genera la podemos cambiar cada cinco años. Y que, quienes se equivocan son las personas que elegimos y no el sistema. Que descubiertas conductas que no condicem con el accionar que el servicio público requiere, los partidos fuertes, sacan de sus filas a los autores de tales indisciplinas
Por último (por ahora al menos) nos queda una enseñanza que el testimonio del diputado Lawrence Castro nos dejó: y es que, una vez que cedemos ante el totalitarismo y el populismo , el poder por si y para sí  mismo y no para el pueblo la escalera descendente se transforma en lo que Venezuela vive.
Esto nos lleva a reflexionar. Tenemos que votar informados , a personas coherentes entre sus palabras y acciones. Pero no solo cuando haya que votarlo, sino en su diario vivir. Debemos votar a quienes integren partidos fuertes y que nos garanticen estabilidad para adoptar medidas que mejoren la vida de la población. Que sean abiertos al diálogo y acuerdos con las demás fuerzas políticas para establecer de esa manera, políticas de estado .
Votemos sin camisetas, con conciencia y dando el valor que el sufragio merece , pero además colaboremos desde nuestro lugar para que la política vuelque su trabajo al bienestar de la sociedad.
Les dejo algunas de las frases de Castro durante su encuentro en Canelones, con la prensa.
Dijo, junto a sus compañeros está «amenazado» por el gobierno que encabeza Nicolás Maduro, de ser buscado «bajo las piedras» y que sostuvo, ha visto «represión descomunal, que tiene el gobierno no solo (a través de) con la policía y la guardia nacional» sino a través de «grupos paramilitares».
Castro habló con dureza sobre el panorama desalentador de una república hermana. Se mostró preocupado por la situación, aseguró que el fin de estas giras es «alertar al mundo» de lo que vive su país. Según dijo, la «última refriega» costó «23 vidas».
Añadió que la economía está «destrozada», que existe escasez de medicación y que no se puede acceder a tratamientos médicos  todo lo cual resulta en una reducción de la posibilidad de vida del venezolano.
Respecto a la postura de Uruguay dijo que » se está asumiendo lo que tiene que asumir un gobierno democrático que no puede estar apoyando un gobierno agresivo, perseguidor violador de derechos humanos».

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