Una idea de Alfredo Valdez Rodríguez

Suplemento de El Pueblo, Se escucha una

melodía, ejecutada en una flauta.Es tenue

y delicada, y evoca hierba,árboles y el

horizonte. Se alza el telón.

Felix Montaldo

PERSONAS QUE ABRIERON CAMINOS NUEVOS
Tomàs A. Edison

Sus primeros inventos
En el año 1868 pudo concretar su proyecto de construir un transmisor doble que fuera capaz de emitir dos mensajes al mismo tiempo en ambas direcciones por un solo hilo. En realidad fue más bien un perfeccionamiento en el uso de técnicas ya existentes, pero para él fue un gran logro por el que tuvo que luchar duramente (recuérdese que le costó el despido de dos trabajos). Recibió una crítica elogiosa del Journal of The Telegraph que calificó al nuevo sistema de: «un invento interesante, sencillo y genial». Esto animó poderosamente a Edison quién recortó varias copias del artículo y se los envió a quienes habían descalificado su proyecto. [iii]
Después de esto renunció a su puesto de telegrafista y comenzó la dura experiencia de inventor independiente, consiguiendo ayuda financiera de algunos capitalistas de Boston. Su próxima invención fue una máquina para contar los votos en el  Congreso de Estados Unidos. Bastaba con apretar la tecla del «Si» o, en su defecto, del «No» para que el voto se registrara automáticamente. Pero la comisión parlamentaria que estudiaba el tema lo rechazó categóricamente porque contribuía a acortar las discusiones y privaba a las corrientes minoritarias de la posibilidad de cambiar las decisiones en base a una argumentación convincente. El fracaso lo hizo reflexionar sobre la necesidad de que los inventos debían de cumplir siempre un fin práctico que los hiciera viables.
En Nueva York
Sumido en la pobreza total y con la convicción de que en Boston no tendría el apoyo necesario para sus proyectos, decidió trasladarse a Nueva York. Llegó a esta ciudad, en el año 1869, sin contar con dinero alguno. Un amigo le consiguió alojamiento en los sótanos de la Gold Indicator Co., empresa que transmitía a sus abonados las cotizaciones  del oro en la Bolsa de Valores. [iv] El amigo en cuestión era un ingeniero electricista de nombre Franklin L. Pope quién también le consiguió un trabajo allí.
Una vez instalado, Edison se dedicó a estudiar detenidamente el funcionamiento de los equipos transmisores. Un día se produjo una avería y el sistema de información se detuvo abruptamente dejando sin información a sus usuarios. La situación se tornó muy delicada porque había mucho dinero en juego. Había que encontrar urgentemente la falla y solucionarla. Entonces apareció nuestro inventor que se había dado cuenta cual era la avería, ofreciéndose para arreglarla, y logró poner al equipo nuevamente en funcionamiento. A raíz de esto lo designaron como encargado de mantenimiento con un sueldo mensual de 300 dólares.
El 1º de octubre de 1869 renunció a su trabajo para volver a ser inventor independiente, en sociedad con Pope y J. W. Ashley. Edison se encargaba de los inventos y sus socios de la parte comercial. Inventó un nuevo indicador telegráfico y al poco tiempo logró concretar varias innovaciones hasta que en 1871 inventó el Indicador Universal Edison que era un teletipo mejorado que revolucionó los sistemas de transmisión aumentando la velocidad en que circulaba la información. Le compraron las patentes de sus últimos inventos por la suma de 40.000 dólares, la mayor cantidad de dinero  que había visto en su vida: quedó tan maravillado  y confundido cuando los cobró que, anduvo todo el día con el dinero en los bolsillos hasta que le aconsejaron que los depositara urgentemente en el Banco. Tenía 23 años y una perspectiva para desarrollarse como empresario e inventor.

 

 

 

ALFREDO E. GÓMEZ
Por tratar de entender de qué se trata este viaje.
A veces pienso que me he equivocado mucho,
que he jugado en contra de lo que debería haber sido.
No podría haber sido Mateo, porque ya estaba él,
ni podría haber sido mi padre, porque él no estuvo.
Recuerdo que entre amores y amores,
allá por los 80’s lo que importaba más era mi guitarra.
Mi guitarra y yo, en un Buenos Aires sitiado por los milicos,
y el amor resistiendo en las noches, en los telos,
en las calles de Palermo,
amaneciendo en un departamento de alguien apenas conocido,
tomando un vino con un poeta mediocre, tal vez un genio,
al que un muchachito, su amante, obviamente, a quien llamaba El Duende,
le prometía que se lo iba a coger como nunca luego, al final de esa noche.
Y eso porque esa noche, una noche feliz, el viejo poeta y yo
estábamos inspiradísimos, algo nos pasaba, algo que estaba por encima nuestro,
y yo con la guitarra improvisaba músicas y las palabras llegaban fáciles,
y nos respondíamos sin mirarnos, como en un trance.
Recuerdo que recitamos y cantamos puertos, partidas,
amores, mar, barcos y despedidas,
sueños que venían del bajo, del Parque Lezama,
y se colaban por las ventanas abiertas de la casona de Gustavo.
Era fácil ser poeta en Buenos Aires, aún sin querer serlo, como en mi caso.
El viejo, Alberto se llamaba, ahora lo recuerdo, era un poeta de verdad,
quien sabe de cuantos versos, o tal vez no los escribiría nunca,
los dejaba caer como esa noche, como chispas, como pétalos.
Al Duende lo seguí viendo, unas dos veces, creo.
no sé si sería real o sería nomás un duende errante de esas noches.
Tampoco sé todavía por qué me fui de Buenos Aires,
ella que me quería tanto, con mis dolores y mis debilidades,
no sé por qué rompí ese mundo y lo cambié por este
donde solamente tengo ahora recuerdos y noches vacías.
Duende, ¿dónde estarás? ¿Y vos, Alberto?, seguro muerto y enterrado,
¿Dejaste algún poema escrito en alguna parte? ¿Quién eras?
Duende, hoy sos un viejo, seguramente, y la noche te da un poco de frío en invierno.
¿Quiénes eran ustedes dos jugando a ser uno?
¿Y quién era yo entonces? ¿Se lo preguntaron? ¿Pueden decírmelo?
En todo caso, fuimos. Y nos fuimos, como todo se va.

 

 

 

Nosotros, los de entonces

La Villa de San Juan Bautista, actual ciudad de Santa Lucía, carecía de médico a mediados del siglo XIX. Los vecinos elevan un petitorio al Ministro de Gobierno,que lo deriva a la Junta de Higiene Pública, solicitando la autorización para el ejercicio de su profesión al curandero Gerónimo Pinoni, reconocido por su «eficacia».El petitorio tiene gran valor porque figuran en el original las firmas de los  habitantes de la Villa, troncos de familias seculares.

Ministerio de Gobierno                  Montevideo Mayo 19 de 1856
Para los efectos del decreto de esta fecha se remite a la Junta la solicitud que han elevado los vecinos de la Villa de San Juan Bautista pidiendo se autorice a Don Gerónimo Lignoni [ Geronimo Pinoni] para asistir a los pacientes.
Diosguarde al Sr. Presidente de la Junta
JoaquínRegúnaga

Sr. Presidente de la Junta de Higiene Pública                                                                                          
Excmo. Señor
Los vecinos de la villa de San Juan Bautista con el mayor respecto [respeto] yconsideración nos dirigimos a Ud. Padre de la patria y primer magistrado de la república y Esponemos [exponemos]: que una de las primeras necesidades de lavida es la salud y cuando ella está quebrantada clama el paciente por un médico que acuda con prontitud a auxiliar con sus conocimientos, al hombre, cuando está en peligro su excistencia [existencia].
En esta villa Excmo. Señor nunca ha permanecido un facultativo con diploma porque la pobreza del vecindario no promete ventajas ni ganancias a su ejercicio como es justo para sostener su comodidad  y boato y nos hemos en casos urgentes y de última ora [hora] cuando peligre la vida de un habitante de esta villa reducidos a un solo camino  pero poco heficas [eficaz], menos practico y muy distante tenemos que recurrir a Canelones a la cabesa [cabeza] del Departamento a llamar al medico en la incertidumbre de hallarlo, o no hallarlo porque el distrito que el abrasa [abraza] tiene muchos rumbos y muchas atenciones y cuando se halla cobra talvez  lo justo por su categoria pero los que no tenemos la mayor parte como satisfacer.
Felizmente Excmo. Señor recide [reside]entre nosotros Don Geronimo Pinoni hombre muy honrado y que ha tenido una contracion [contracción] particular en el estudio práctico de curandero y que en largos años a adquirido un conocimiento practico y acertado de la generalidad de las enfermedades del clima cuyo acierto aprobado en caso  evidentes [evidentes] y difíciles. Con todo el desinterés de la humanidad verdadera y la contracion [contracción] más recomendable. Tenemos Fe Excmo. Señor en los remedios que administra cuando le llamamos y  rogamos a Don Geronimo Pinoni porque los efectos de sus remedios nos combensen [convencen] a cada paso.
Por tanto a VE suplicamos se digne permitir que Don Geronimo Pinoni pueda aliviar a quien boluntariamente [voluntariamente] le llama a este becindario [vecindario] como en igual [igual] caso lo hacen otros curanderos en la república que con sus hartimanias [artimañas] y una larga practica han podido hallar el método acertado y caritativo de la medicina casera.

(El presente texto fechado 6 de abril de 2013, pertenece a Eduardo Alonso Paz, colaborador de lujo  de estas páginas, hoy lamentablemente desaparecido. Un excelente trabajo que también homenajea al notable ser humano que nos dejó muy solos  en abril pasado.)

 

 

 

 

 

 

 

 

Ahora no me conocés
Un humilde Homenaje

 

 

Ahora no me conoces de la semana anterior
Ni idea…hasta la próxima (Josè Pepe Torres)
Se ha puesto difìcil.  Observe y no tienen anillo de la abeja, mire el calzado, los vestidos y butacas, además de un paneo general. Descarto al salòn Parroquial porque no creo que tenga, ni haya tenido tantos sillones iguales. Lo mismo me ocurriò con La Sociedad Italiana. Asì que, me inclino, por el Hotel Biltmore . En fin, todo por deducciòn, veremos cuando se devele la incògnita!!    Saludos (Ma. Julia Àlvarez)
¿No me digas que ese era club social era donde estuvo el liceo  ? (Jorge Aguiar)
Tiro porque realmente no me doy cuenta, liceo que estaba frente a la plaza, en ese entonces Club Social. (Diego Alpui)
Anterior: En la tarima,Inconfundible el legendario rematador Sr Washington Gonzalez Luoni  y alcanzo a reconocer al Sr Pio Borra parado con brazos cruzados,despues me rompo la cabeza pensando en donde están y no reconozco el lugar.(Rùben Rodriguez)

 

 

Rodolfo Fuentes
El mirador de Astengo, una de tantas quintas de Santa Lucía que fueron demolidas en nombre de la nada. Por sus jardines con bancos y fuentes de mayólica se paseaba el dictador Santos en sus fines de semana de descanso. Foto de 1969, tomada con mi primera camarita de plástico, cuando todavía era posible rescatarlo…

 

 

 

 

Ningún lugar es aburrido si me dan una mesa, buen café y unos libros. Eso es una patria.G.S.

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