Si bien hablar de Pilares es involucrar un grupo humano que comparte su amor por el teatro, Santa Lucía reconoce en Jorge Gallero y Nelson Castillo como a dos de sus referentes fundamentales.

Dialogamos con Nelson.
– Si bien veinte años no es nada, como dice el tango, son muchos al hablar de un grupo pequeño de teatro independiente y más en el interior, donde todo da más trabajo para mantener.
La verdad es que parece mentira que hayan pasado veinticuatro años, que los cumplimos el 8 de marzo. Cuando uno habla de veinticuatro, se agolpan muchas cosas, se agolpa gente que está y gente que estuvo, pero también la que se está integrando, se agolpan los espectáculos. Es verdad que se hace difícil mantener un grupo de teatro en una ciudad como la nuestra, donde cada uno tiene su vida, su trabajo.
HACE VEINTE Y PICO DE AÑOS
-Haciendo memoria, ¿cómo surge Pilares?
Nace hace mucho tiempo, estábamos Raquel Pi, Jorge Gallero y yo haciendo un taller en el año 92, trabajábamos en el Club de Bochas Santa Lucía y a partir de una clase abierta se decidió al año siguiente armar un grupo. Se había trabajado no sólo lo artístico, también lo humano, que va muy unido al teatro y no es menor. Se reunieron, deliberaron, no estábamos ni Raquel, ni Jorge, ni yo. Armaron el grupo y lo llamaron Pilares. Luego nos llaman para trabajar en la puesta en escena y en principio trabajamos los tres en una especie de café concert, era un espectáculo largísimo en el Club Social. Después, en el transcurrir del tiempo, por distintos motivos, Jorge por trabajo, unas «nanas» de Raquel, me quedé solo y errante en la dirección. Yo estaba en la actuación, expresión corporal y otras máscaras, asumo luego de año y medio, dos y anduve en la dirección, haciendo cursos, topándome con cosas diferentes porque no es lo mismo ser actor, estar en escena, que dirigir, son varias cosas que hay manejar.
– No es como tener una batuta para dirigir la orquesta, es hacer de todo un poco para que las cosas salgan lo mejor que se pueda, con lo que se tenga a mano.
Eso es lo primero que reconozco, pasamos por todos los roles. desde hacer el afiche, cobrar la entrada, ir a pedir algún dinerillo a los comerciantes, que siempre son muy buenos y nos dan algo para hacer el programa. Es cierto, hay que hacer de todo, desde una aguja, barrer, estudiar la obra, los textos, adaptarla a las tablas, a cada uno, pero me gusta yo lo sigo asumiendo así.
-Es que tiene que haber vocación, amor, constancia por lo que se hace, para no agotarse y desistir.
Sin dudas, es tener esa capacidad de volver a enamorarse con lo que vas a trabajar cada vez con cada nuevo texto, cada nueva propuesta, tener esa capacidad de enamorarse de vuelta a la hora de lo artístico, es lo que nos deja libre para poder seguir. Esa pasión es muy importante porque yo ahora, que estoy trabajando en torno a la enseñanza, puedo decir dejo el grupo porque es muy trabajoso, pero ese enamoramiento me lleva otra vez a Pilares.
-¿Han pasado muchos actores en estos años?
Muchísimos, no los voy a nombrar porque sería imperdonable olvidar nombres, y además, hay que reconocer esa gente que estuvo y a la que está apoyando, también trabajando para que todo salga bien y que no está en la escena. Además le agrego algo especial como fue festejar los 24 años de Pilares, en la que se acercó más gente conmemorando el Día Internacional de la Mujer, que ayudó, se organizó en una intervención muy pequeña de mujeres, hombres y embarazo.
-También han pasado cantidad de autores.
Sí, y por empezar por casa, un compañero como Daniel Da Rosa, porque el año pasado estuvimos y estaremos trabajando con su obra Historias Encontradas. Hemos llevado a escena a uruguayos, latinoamericanos, europeos, desde los griegos, ya que alguna vez coqueteamos haciendo Edipo Rey de Sófocles. Cada vez que hacemos una puesta es ir aprendiendo, es arreglarse de acuerdo a los recursos y ser sobre todo muy creativos. Ahora tenemos pensado un café concert con mucho humor e irnos un poco de la parte seria. Reconozco que a mi me gusta mucho más lo oscuro, el humor negro, lo retorcido del ser humano, pero la comedia me exige un ritmo diferente.
-También pasa con los escenarios, que los hemos visto en lugares diferentes.
Ah sí, desde el Club de Bochas, sede de Wanderes, la vieja fábrica de Seral, en Lo de Gastón, en las capillas, el Biltmore, en la calle, en Espacio Carlos Alfredo, o en El Tanque, donde será nuestra casa, es capaz que me olvido de algún otro lugar en tantos años. Últimamente seguimos en el Club Social «23 de Marzo», con una sala muy confortable. Uno de los proyectos nuestros es que la gente no sólo venga a vernos, sino nosotros llevar el teatro a los distintos lugares. Ahora ha cambiado la gente que va al teatro, antes era como para entendidos y ahora es para todos, con lo que tengan y con cabeza abierta. No se precisa ser intelectual, toda la gente común puede acceder, en realidad se trata de que todos nos sintamos más integrados a la cultura, porque a veces estamos aislados o entretenidos en otras cosas.
-¿Cómo va el sueño de la casa propia?
Va lento, los trámites son largos, estamos con agrimensores, para aprobar el proyecto que tenemos para lo que nos ayudó mucho la UTU tiene que intervenir un arquitecto, que integra el viejo tanque, que al ser patrimonial quedará como un emblema. Estamos tratando de hacer la cuenta internacional para poder financiar algo de dinero, tenemos que tener todos los estatutos, Personería Jurídica, todo tiene que estar prolijo y lleva tiempo. Tenemos la esperanza que podremos llegar a esa casa propia dentro de un tiempo no muy largo, pero yo soy muy ansioso y cuando coloquemos la piedra fundamental me va a parecer hasta mentira. Además, lo decimos siempre, cuando se logre ese espacio no será sólo para Pilares, será para la cultura en Santa Lucía, como un nuevo pequeño reducto, multiuso, cómodo para traer gente, docentes en talleres, escritores.
Hay que reconocer que si seguir con Pilares es un sacrificio, lo es más trabajar por lograr ese lugar propio tan soñado. Pero todo se hace con ganas, con mucho amor, es no parar, es trabajo, porque el talento se va haciendo a la hora del laburo, cuando la gente y nosotros mismos nos sorprendemos al llegar a la puesta en escena, es porque todos hemos venido trabajando en equipo.
Pilares en este momento se encuentran nuevamente abocado a los encuentros regionales de teatro y en mayo concurrirán a Fray Bentos con ocho grupos, donde un jurado seleccionará para la bienal. La obra escogida será Historias Encontradas, a la que se han integrado nuevas y jóvenes actrices.

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