El MEC, cumpliendo con los artículos 7 y 8 de la Ley 18.596 invitó a rendir un homenaje a los santalucenses que sufrieron violaciones a los DDHH por oponerse a la dictadura cívico militar y luchar por libertad, democracia y justicia social.
Consistió en la instalación de una placa que simboliza la Memoria, porque «Los Pueblos que la matan y no las dejan andar están condenados a repetir sus errores». Todos los pueblos instituyen estos espacios simbólicos de la Memoria. Lo hizo el pueblo judío respecto al holocausto, lo hizo el pueblo japonés respecto a las explosiones atómicas de Hiroshima y Nagasaki.
Se está haciendo en América Latina respecto a las dictaduras, que aplicaron en forma sistemática el terrorismo de Estado.
Pero, no es el odio el motor del Proyecto, al contrario, es tratar de hacer comprender cómo se engendró ese odio hacia los hermanos y que llevó a desaparecer a niños, mujeres, ancianos y jóvenes, que llevó a mantener con vida, luego de secuestrarlas, a jóvenes embarazadas, hasta que dieran a luz para luego asesinarlas y quedarse con sus bebés como motín de guerra.
Tratar de comprender cómo se engendró ese sentimiento terrible, cómo se produjo la locura de vejar cadáveres, desenterrarlos y volverlos a enterrar para impedir su identificación.
Concluimos que toda nuestra acción debe estar dirigida a combatir esa mentalidad que originó la implantación de la dictadura en nuestro país en el pasado reciente para que nunca más origine los hechos terribles que vivimos y que nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos no tengan que sufrir el terrorismo de Estado.
Apelamos a que este sea un lugar de reflexión para las nuevas generaciones promoviendo los valores de Paz, Justicia Social y Sensibilización por los Derechos Humanos.
Mucha gente acompaño este reconocimiento.

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