Una idea de Alfredo Valdez Rodríguez

HBO

Escualo

En Piazzolla, los años del tiburón –que el 13 de octubre llegó a la audiencia a través de HBO –, es la voz del músico la que desanda el camino desde la infancia en una Nueva York de gangsters y Ley Seca, cuando comenzó a tocar el bandoneón por mandato paterno. “Con las orejas congeladas, llorando a veces de dolor, me llevaba hasta el Bronx, a que estudiara…”. Pero no se trata de un recorrido lineal, sino de una travesía cosmopolita (Manhattan, Mar del Plata, Buenos Aires, París) que transporta al espectador entre la geografía de la insaciable búsqueda artística de Astor y la emoción fugaz de una pausa, un gesto entrevisto.

O también una mueca risueña, rescatada en alguna de las películas 8 mm de la cámara familiar, en las que Astor bromea con Dedé (su primera esposa) y con sus hijos adolescentes, bordea el Sena o atraviesa la Quinta Avenida. También se escucha el material grabado en casetes, muchos años después, por su hija Diana, autora de una biografía que Emecé publicó en 1986. Estas conversaciones entre padre e hija periodista son la contracara de los proverbiales choques de Piazzolla en los medios que también recupera el documental, algunos de antología. ..Están los personajes clave de la biografía, como Aníbal Troilo, que lo cobijó hasta el año 44, o Nadia Boulanger, con quien estudió en París. Pero también, como figura periférica, conmovedoras imágenes del poeta Jacobo Fijman, que formaba parte del auditorio de pacientes del Hospital Borda para los que Astor tocó en pleno boom de “Balada para un loco”. Hay pasajes musicales con el Quinteto (entre sus intérpretes aparecen Kicho Díaz, Antonio Agri, Fernando Suárez Paz), con Gerry Mulligan y solistas, en un arco que va desde el rescate de un disco de prueba de aluminio grabado a los diez años, hasta el histórico concierto en el teatro Colón en 1983.

Rosenfeld traza el retrato de Astor mientras construye una saga: tres generaciones se entrelazan en el relato. En un extremo, la figura de Vicente “Nonino” Piazzolla, el padre, reaparece con la misma fuerza de la elegía que Astor compuso en 1959 en Nueva York. En el otro, la presencia de Daniel, el hijo, que lo acompañó en el Octeto Electrónico, y que Rosenfeld sigue con su cámara en el documental mientras oficia de guía a través de la Historia.

Piazzolla, los años del tiburón no elude episodios conocidos. El encuentro del pequeño Astor con Gardel, en 1935, y el destino que lo llevó a evitar la gira fatídica en la que murió el cantor. La epifanía de Boulanger, que lo instó a seguir su camino después de escucharlo tocar el bandoneón. Los combates que libró por su música contra retrógrados de toda calaña. Esa mitología nos fascina como la primera vez porque en la pantalla, como en la música, el héroe está vivo.(clarín)

Piazzolla: Los años del tiburón

Argentina / Francia, 2018/Dirección: Daniel Rosenfeld

Fotografía: Ramiro Civita.  Duración: 90 minutos

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