Día Mundial de la Salud Mental

Se celebra en un año en que nuestras vidas cotidianas se han visto
considerablemente alteradas como consecuencia de la pandemia de
COVID-19. Este año ha traído muchos retos: para el personal de salud, que
presta sus servicios en circunstancias difíciles y acude al trabajo con el
temor de llevarse la COVID-19 a casa. Para los estudiantes, que tuvieron
que adaptarse a las clases a distancia, con escaso contacto con profesores y
compañeros y llenos de ansiedad sobre su futuro. Para los trabajadores,
cuyos medios de vida se vieron y se ven amenazados y para las personas
con afecciones de salud mental, muchas de las cuales han estado todavía
más aisladas socialmente que antes. Por no hablar de la gestión del dolor de
perder a un ser querido, a veces sin haber podido despedirse.
Reconocer la importancia de la relación entre la salud física y la salud
mental y el bienestar en todas las etapas de la vida es esencial para
garantizar personas sanas, familias que funcionan y comunidades
florecientes. Como se ha demostrado innumerables veces a lo largo de la
historia, descuidar la salud y el bienestar de cualquier segmento de la
población, ya sean los niños, los adultos que trabajan o los ancianos, lleva a
problemas humanos y sociales graves para naciones enteras.
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0800 1920 Línea de Apoyo Emocional
El objetivo principal es el de brindar contención emocional a todas aquellas
personas que se sientan afectadas por el aislamiento y distanciamiento
social.
El Director de Salud Mental de ASSE Dr. Pablo Fielitz manifestó en que
no se tiene especificado el número de pacientes que hayan consultado,
teniendo en cuenta la pandemia. Hay un indicador que tiene que ver con la
Línea de Apoyo Emocional, que hasta ahora lleva más de 12.100 llamadas,
lo que traduce que existe un disconfort en la gente y sobre todo de síntomas
depresivos y ansiosos, para quienes padecían previamente a la pandemia
de  trastornos de ansiedad o trastornos depresivos y el contexto de
pandemia seguramente pudo agravar estos síntomas.
En este marco, también se visibilizó el suicidio, que en Uruguay significa
“una pandemia que se lleva muchas vidas”, el año pasado 723 personas se
quitaron la vida. En momentos de pandemia, se acentúan sentimientos
como soledad, angustia y depresión, por tal motivo, se reforzaron las líneas
de contención telefónica y otras medidas específicas “que tienen impacto
significativo en la receptividad por parte de la población.
Fielitz además aclaró que ante expresiones del Director de ASSE Dr.
Leonardo Cipriani, se generó cierta confusión ya que él no ha planteado un
cuestionamiento técnico de los equipos de Salud Mental ni de su idoneidad,

pero sí sobre el problema de accesibilidad. En algunos lugares, los tiempos
de espera para una consulta son extremadamente largos; hoy en el interior
se demora 2 meses para tener una consulta con un psiquiatra, 4 meses en
Montevideo.
Hay policlínicas que directamente no toman pacientes Se remarca la gran
merma en el número de profesionales y se está trabajando fuertemente en
aumentar el número de psiquiatras.
En ASSE hoy se cuentan con 316 psiquiatras y donde además se plantea
que tiene que atenderse desde un equipo multidisciplinario. Fielitz indicó
que se ha planteado en la Ley de Presupuesto una importante asignación de
recursos para la salud mental de 375 millones de pesos, donde además de
mejorar salarios de psiquiatras se prevé contratar psicólogos y también de
fortalecer los equipos de territorio, ya que muchos están incompletos.
Se reafirma que en el tema salud mental, uno de los prejuicios es la
discriminación , por lo que se tiene que trabajar para erradicar la
estigmatización, tiene que ser desde la educación y de la sociedad entera,
no es sólo exclusivamente los profesionales, tiene que ser un esfuerzo
social, no sólo médico .
En cuanto al tema adicciones, se plantea para este quinquenio redefinir
alguna de las políticas en lo que tiene que ver con la asistencia a los
usuarios problemáticos de sustancias.  Lo primero es que se necesitan tener
centros de desintoxicación, porque en este momento en general el paciente
más grave queda fuera del sistema de asistencia y se necesita tener una
respuesta rápida.   Cuando un paciente con una adicción llega a una
consulta, si no se da una respuesta rápida a ese paciente se lo pierde.
No todo el mundo tiene que internarse para desintoxicarse,  la mayoría hace
la desintoxicación en su casa, cuando hay un medio familiar continente,
pero es un debe que se piensa solucionar en un relativo corto plazo.
La prevalencia de trastornos de Salud Mental de gente en situación de calle
son altas, como por consumo. También ahí se impone la necesidad de  un
trabajo en conjunto interinstitucional, al igual que en toda la Salud Mental.
Actualmente se sigue el proyecto de ir desinstitucionalizando  pacientes
que están internados en forma asilar, lo que tiene que ver con las antiguas
colonias y algunos pacientes del Vilardebó. Para eso se han creado casas de
medio camino, pero que sería un dispositivo intermedio entre la internación
asilar y el retorno a la comunidad. Después, tiene que seguir otro tipo de
dispositivo, algún tipo de residencia asistida, vivienda con apoyo, donde se
viene articulando con distintos organismos. Para dar respuesta se tiene que
generar la interinstitucionalidad que está planteado en la Ley de Salud
Mental en su Artículo 11, porque es el camino para poder abordar este tipo
de problemas, sólo ASSE no puede  dar respuesta a la integralidad que
tienen los trastornos de Salud Mental.  Esta es un área en la que se va a
tener que avanzar o incluso en los proyectos de tratamiento con pacientes

usuarios problemático de sustancias, que ya llevan años fuera del mercado
laboral, su restitución en un proceso de rehabilitación a las tareas laborales
también va a requerir apoyo. Este tipo de problema por la entidad  y el
impacto, tiene que ser abordado desde lo intersectorial, no es solamente
desde la parte asistencial.
Otra lectura que se realizó son las 50.000 personas que padecen Alzheimer
en Uruguay, lo que se estima ascenderá a 112.000 en 30 años, por el
envejecimiento de la población. También se señaló que desde 1960, el país
produce información destacada sobre el deterioro cognitivo y las demencias
y se trabaja de forma activa con respecto a la salud cerebral.
También en el Día Mundial de la Salud Mental 2020, la Institución
Nacional de Derechos Humanos y Defensoría del Pueblo junto al Servicio
de Paz y Justicia, presentaron la campaña “Un derecho para las personas”
destinada a la sensibilización de la población ante los problemas que a
todos nos aquejan.
La campaña, enmarcada en este contexto de pandemia, promueve que el
distanciamiento sea físico, pero no social. Tiene además dos motivaciones:
exigir que se cumpla con la ley de salud mental que se votó en 2017 y que
promueve el cierre de hospitales monovalentes para 2025 (…) y
sensibilizar a la población para desestigmatizar a la locura”.
Talleres en noviembre
En el Centro Auxiliar de Santa Lucía se continúa con las mismas medidas
tomadas por el Coronavirus en caso de necesitarse un Psiquiatra de adultos,
niños o adolescentes. Psicólogo o Lic. en Trabajo Social comunicarse de
07.00 a 13.00 horas al teléfono 43343078.
Desde el año pasado en este centro se viene trabajando con los
residenciales de la ciudad para juntos poder mejorar la calidad de vida de
los usuarios institucionalizados. Se han realizado reuniones con ellos y los
encargados de cada sector, se está realizando un relevamiento de todos y se
comenzarán a desarrollar talleres de formación de intercambio con el
equipo de salud mental.
La Licenciada Andrea Casas indicó a El Pueblo, que estos talleres darán
comienza en el mes de noviembre, cuyo calendario se dará a conocer en
próximos días.
Y.S.

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