Cuando se declaró la emergencia sanitaria nacional
por la pandemia por covid-19, los espacios públicos
poco a poco perdían vida, esa vida que le daba las
personas y los niños en interacción con el juego.
La situación sanitaria continúa y el país estaba a punto
de ganar la batalla, pero se dio un brote que comenzó
y eso hizo dar cuenta de que todavía no se ganó, que
para ganar hay que cuidarse y cuidar a los otros.
En un principio, el miedo generó los estrictos cuidados
como la higiene de manos frecuentemente, el uso de
alcohol en gel y el tapabocas. Se perdieron los abrazos
y los besos para experimentar una nueva forma de
saludo (el puño o los hombros). El mate que era
testigo de largas reuniones y charlas, pasó a ser un
objeto personal, ese objeto ya no se puede compartir.
En el mes de abril, la Intendencia de Canelones realizó
una desinfección de espacios públicos en varios
puntos del departamento, entre ellos la ciudad de
Santa Lucía. Se procedió a desinfectar paradas de
ómnibus, la plaza principal Tomás Berreta.
Actualmente la situación cambió, la gente parece
cuidarse menos. No respetan el distanciamiento,
andan en lugares donde se concentra personas sin el
tapaboca. Por ejemplo, en la feria se ve cada vez más
personas que no concurren con barbijo.
Los abrazos están volviendo, los jóvenes y adultos
concurren al parque y se sientan a tomar mate, el cual
lo comparten entre todos los que sean.
La gente se anima a hacer festejos de cumpleaños u
otro tipo de celebración.
Las medidas se descuidan y no hay un control para
esto. Es fundamental el cuidado y mantener las
medidas que se anunciaron al comienzo de la
pandemia.
El humano es un ser social, necesita el contacto y
acercamiento con los otros, pero este tipo de
situaciones lo impiden. Son muchos los problemas
que trae el distanciamiento, pero es importante
cuidarse para que luego vuelvan los abrazos.
Sadia Baudino

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