Fue presentada en el Anexo del Palacio Legislativo la
Asociación Toda la Verdad
El lunes 27 de julio, se presentó una asociación que intenta reivindicar a
víctimas de la guerrilla de todo el país, para dar a conocer “la otra parte de
la historia”.
Sergio Molaguero, secuestrado en mayo de 1972 e integrante de esta
asociación, subrayó: “Si queremos que se empiecen a cerrar heridas,
tenemos que recorrer todo el camino de la verdad”. El objetivo fue el de
crear una fundación, pero por consejo de los abogados se presentaron en
primer lugar como Asociación Toda la Verdad, agregó.
El interés es el de contar una verdad de la historia reciente que ha sido
postergada por años y que los familiares de víctimas civiles, policiales y
militares, nunca tuvieron la oportunidad de manifestarse porque nunca se la
dieron. Se trata de pedir un reconocimiento público, social y político, ya
que sus familiares también fueron víctimas en un momento determinado
que se vivió en Uruguay. Es un derecho que se debe reconocer, así las
historias se cuentan completas, porque no es historia, si no es completa y
así debería ser, aseveró.
El grupo que se presentó en el anexo fue presencialmente reducido, pero
involucra a varias personas de distintas partes del país. Se enumeran a
setenta y seis víctimas directas de la guerrilla, las que deberían también ser
escritas para que tampoco se olvidaran. Recordó algunos casos, como por
ejemplo, un miembro de la metropolitana asesinado por la espalda en la
puerta de su casa, los policías muertos en el copamiento de la seccional
policial de Soca, los cuatro soldados asesinados el 14 de abril de 1972, los
hijos de un chofer de Cuctsa, Vicente Orosa, muerto por tupamaros en
1972, Carlos Burgueño que fuera asesinado en la toma de Pando, hoy su
hijo Diego es uno de los principales impulsores para que se sepa la verdad,
y tantos otros. Todas las victimas son parte de varias historias que
involucran a cientos de familiares.
“Yo sé de qué se trata, lo que viven los familiares de la víctimas, a mi nadie
me lo contó, es un desahogo, es una catarsis propia después de tantas
décadas, de gritar en silencio…”, indicó Molaguero.
Recuerda su secuestro por sesenta y nueve días, lo que cataloga como una
muerte en cuotas, porque cada día que esa persona está privada de su
libertad, ve la muerte, la que también viven las familias. Es un
sufrimiento muy grande, por eso tiene que reconocerse, escribirse, como
tantas otras páginas malas y perversas que se cuentan en el mundo y que la
gente está ajena a esa realidad o no le da importancia, ratifica.
Luego de transcurridos 36 años de su secuestro, recuerda que fue invitado
al IV Congreso Internacional sobre Victimas del Terrorismo, celebrado en
la Universidad San Pablo CEU de Madrid, España, donde participaron
victimas de todo el mundo. Ese país es uno de los pocos en el mundo donde
se han hecho visibles historias de distintos padecimientos humanos. El
haber participado le permitió conocer también otras historias, con muchos
sufrimientos sucedidos en otras partes del mundo.
En el año 2008, Molaguero publicó su libro Conocer la Verdad, la historia
de mi secuestro. Para la tapa decidió recoger el momento más
emocionante, que fue el reencuentro con su madre, luego de ser liberado.
En páginas interiores también realiza el reconocimiento a otras víctimas de
terrorismo, porque se trata de un tema muy sensible, que origina mucho
sufrimiento a las familias, indicó.
Ratifica que el secuestro es como una muerte en cuotas “La heridas del
cuerpo cicatrizan, a veces las que cuestan más son las del alma, se pueden
sobrellevar cuando uno mira su historia personal para atrás sin odio, ni
rencores, los odios son lo que envenenan y eso no tiene cura, se tiene que
mirar para adelante …” reflexiona.
Molaguero manifiesta ser conciente que este tema suscitará algunas
preguntas con respuestas claras. Esta asociación ya determinó que no están
buscando reivindicaciones materiales, porque no se trata de pedir plata sino
que la sociedad y los poderes políticos, que han omitido hablar de estas
otras victimas, lo hagan. Se ha escondido muchas veces por vergüenza,
porque no se quiere mostrar, la sociedad las ha barrido bajo la alfombra
pero así no se soluciona nada. Hay que hablar siempre con la verdad, decir
lo que se tenga que decir, si alguien en particular merece la reparación que
lo exija por la vía que corresponda, aclaró.
El Estado se ha hecho responsable por desapariciones y victimas, pero por
qué razón las otras no, ¿hay objetivos políticos? , eso no lo merecen las
víctimas ni sus familiares, reafirmó. Además, se pregunta por qué se retiró
la placa del Ministerio del Interior donde se reconocía a todos los policías
asesinados en defensa de las libertades en su momento.
Sergio Molaguero reafirma que luego de haberse presentado como
Asociación Toda la Verdad, en el anexo del Palacio Legislativo, se
comenzó a solicitar reuniones con los diferentes partidos políticos, que
tengan representación parlamentaria. En definitiva, este reconocimiento
que se solicita requiere de una decisión que tendrán que tomar los propios
partidos, las distintas asociaciones existentes, junto al Instituto Nacional de
Derechos Humanos, incluso del intercambio con sindicatos como el
policial de Montevideo, que ya se interesó. Agregó que se está proyectando
poder reunirse en diferentes lugares, como también podría ser Santa Lucía,
con familiares que vivieron esas circunstancias tan tristes en determinado
momento del país.
Recordó el impacto de su secuestro a los 23 años y luego su liberación en
la sociedad santalucense de aquella ciudad pequeña, en 1972.
Se resalta que solo se busca la “verdad, pero la verdad completa”.
Esperan con esto que la gente saque sus propias conclusiones y se
sensibilice de las vicisitudes ocurridas, antes, durante y después de la
dictadura militar en todo su espectro, y honre a todas las víctimas por igual,
sin importar su ideología ni su corriente política.
Y.S.

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