Fue una etapa muy hermosa la del Club Náutico Santa
Lucía.

Entrevista a Edgard Pedraja, integrante en la década de
los años 70 y 80 del Club Náutico Santa Lucía, coronado
varias veces Campeón Nacional.
Con Pedraja hablamos de viejos tiempos, de cuando
arrancó por el 76, lo que se fue haciendo de a poco con
mucho sacrificio entre dirigentes y deportistas, de
algunos triunfos, de la tristeza que lo embarga ver cómo
otros destruyen lo que se hizo con cariño, y su Sra.,
también interviene, porque se quería volver a Canelón
Chico, la salvó un primo de Edgard.

# ¿Cómo fueron sus comienzos en el Club Náutico Santa
Lucía?
// Han pasado unos cuantos años de aquel momento, fue
por el año 76, se comenzaban a hacer las primeras armas
en el club, era un guri y éramos pocos.
# ¿Con qué gente se encontró en ese momento?

// Ahí en el Náutico, al principio lo tomamos como un
hobby. Arrancamos con el Náutico chiquito, estaba el
ranchito chiquito, techo de paja, estaba un Sr. Cabrera en
la cantina, íbamos a jugar al futbolito, de a poco fue
arrancando la actividad.
Además de Cabrera, estaban también Montaño, Heber
Ruibal, Jorge Mattos, entre otros. Era todo a voluntad, a
corazón.
# ¿El Club Náutico, en esa época ya funcionaba como tal?
// No competíamos oficialmente todavía. Estaban las
embarcaciones en el Hotel Biltmore, se guardaban ahí, se
las traía en un carrito y se las llevaba ahí al final del día,
era tres embarcaciones. De todas maneras, los trámites
de inscripción a la Federación se comenzaron a realizar en
la época. En el país en sí habían poco clubes. En el correr
del tiempo empezó a llegar la muchachada porque se
iban enterando de que el club iba a competir
oficialmente.
Las embarcaciones era canoas. Ahí te pedían el taloncito
de socio cuando ibas a retirar las embarcaciones, era un
control que se hacía para saber a quiénes se las daban.
# ¿A remar, cuántos comenzaron aproximadamente?
// Éramos ocho o nueve, por ejemplo, estaban el “Chato”
Cuadra, José Martínez, Jorge González, el “Pájaro” Busti,

Somma y José Martínez. Cuando la cosa comenzó a tomar
color era él quien después nos iba dirigiendo, guiando.
# ¿Llega de momento de comenzar a competir
oficialmente?
// Se empieza a ir a algunas competencias. Habían clubes
más potentes, mejor organizados, porque ya tenían unos
años arriba. Por ejemplo, el Rowing Club de Montevideo,
era una institución muy fuerte, decía que era la
institución deportiva decana del Uruguay. En ese
momento ya tenía más de cien años, estaba en la Rambla
cerca del Puerto.
# ¿La Regata Treinta y Tres – Puerto Charqueada, ya
existía?
// Existía y fuimos a competir varias veces.
# Se hacía mucho sacrificio para ir a competir, y a pulmón.
// Totalmente, el que podía iba y el que no se quedaba en
casa, además, las embarcaciones era pocas. Incluso, era
un poco problemático para recaudar algún peso porque
éramos pocos.
# ¿Cómo hacían para recaudar algo?
// Con beneficios, rifas, venta comestibles, era muy
precario salir a remar en esa época, cada cual se hacía lo
suyo y salía a remar con eso. La locomoción la

conseguíamos con la Intendencia, para llevar los botes,
los deportistas, que iban en la caja del camión.
# ¿Qué recuerdos tiene de las regatas por etapas en
Treinta y Tres?
// Era muy hermoso porque su recorrido era fabuloso, el
paisaje del río. El que conoce una vez el río Treinta y Tres
– Puerto Charqueada quiere volver, es muy lindo.
Además, las competencias son muy competitivas, a lo
primero era competidores uruguayos, después
comenzaron a venir palistas de otros países como de
Argentina y Brasil. De Uruguay, el club más grande que
iba en ese momento era el ACAL de Montevideo.
# Comienzan a llegar los triunfos.
// En la década del 80 comenzaron a llegar los primeros
triunfos oficiales. En lo personal tuvimos la satisfacción
con Carlos Montaño de ser Campeones Nacionales con el
Kayak doble, en el 85 en 500 metros. También habíamos
sido Campeones nacionales en el 84 y luego en el 86.
Tuvimos muchas alegrías con los compañeros del club.
Pero digamos que observábamos por ahí a los que sabían,
éramos más competidores, fuimos aprendiendo,
comenzamos a entrenarnos de otra manera, con más
intensidad, más en serio y comenzaron a llegar los
triunfos, Somma era muy bueno con la Canoa, incluso

para entrenar hacíamos turno, porque éramos diez
remeros y había tres votes.
Después, todos sabemos que sucedió, el club comenzó a
crecer, se hizo el gimnasio, se formo la Escuelita, las
nuevas generaciones le han dado grandes satisfacciones
al club a nivel nacional e internacional.
# ¿En qué tipo de competencias se sentía mejor, de largo
aliento o las cortas de 200 y 500 metros?
// Las que más me gustaban era las cortas, de 200, 500,
1000 y 10.000 metros. Las de largo aliento son lindas,
pero había que entrenarse de otra manera y uno no podía
porque trabajaba. Me gustaba remar.
Remaba con Carlos Montaño a lo primero, después
fuimos cambiando y los últimos tiempos lo hacía con
Jorge González.
# ¿Recuerda algún triunfo en especial?
// La que más recuerdo, porque pienso que fue la mejor,
fue en el circuito de Melilla, fue una de las últimas
carreras que hice.
# ¿Qué tuvo de especial?
// A esa carrera fuimos algo entregados, como que la
habías perdido antes de largarnos al agua. Habían
muchos rivales que andaban bien, pero tuvimos una gran

jornada, ganamos 500, 1000 y 10.000 metros, fuimos
Campeones nacionales ahí con Jorge González.
Y el club en el año 84 gana el Campeonato federal.
# No sólo se iba a competir, sino que cuando había que
hacer algún arreglo también se hacía, por ejemplo el
muro y la escalera de adoquines la hicieron en esa época.
// Muchas cosas, entre ellos arreglábamos las
embarcaciones. Gamarra nos enseñó a colocar la fibra en
alguna reparación. Hoy es todo más moderno, antes se
remaba con un botes de madera de cincuenta kilos, hoy
son de fibra, livianos, lo mismo las palas, ha cambiado
mucho el tema.
Además, en esa época también empezaron Mauricio
Quiroz, Carlos Maestro, Nelson Tejera, , entre otros, el
club iba creciendo en todos los aspectos.
En cuanto al tema de los adoquines, fue una linda
historia, a lo que nos pasábamos todo el día en el club y el
río, empezaron a decir qué lindo para aprovechar esos
adoquines, que estaban en el predio del club. Eso antes
era todo campo. Entonces, la Junta en el arreglo de
algunas calles iba y los tiraba ahí. De las personas
mayores que integraban la Comisión surgió la idea de
hacer el muro de contención que hay, y la escalera. Con
una carretilla y otros a pulso acercábamos los adoquines y
guiados por los mayores hicimos eso, tipo muralla. Las

crecientes rompían las barrancas, y la escalera, que es
lugar de descanso también por el formato que tiene. Creo
que todo ha sido de gran utilidad. Los directores de
orquesta para armar eso fueron Gamarra, Príncipe,
Mattos, Montaño.
# Cuando hoy se da una vuelta por el club y ve muchas
cosas hechas con gran sacrificio por dirigentes y
deportistas, y observa que van manos anónimas y
rompen o queman, ¿qué piensa?
// Primero que nada para nosotros es una alegría, porque
hay mucha gente que va y disfruta de las comodidades
que se le brindan, disfrutan algo que además se hizo con
bastante cariño. Es un orgullo para todas las personas que
colaboraron.
Pero, esta lo otro, también un poco de desilusión, de
amargura, nos llegan los comentarios, después uno lo
constata personalmente, que algunas de esas cosas han
sido destruidas porque sí nomás, no le encontramos una
explicación, cuesta creer que haya gente que se dedica a
destrozar por el simple hecho de hacerlo, es muy triste.
# Recuerdo que poco antes de la Emergencia Sanitaria,
estaba la idea de volver al club de alguna manera para dar
una mano. ¿Qué ha pasado?
// La idea sigue en pie, incluso con Alfredo Quercini
habíamos hablado y arrancado a hacer algunas cosas,

pero vino la pandemia y frenó todo. Cuando esto se
termine vamos a estar ahí para darle una mano a los
muchachos que la necesitan.

Su señora Ana María Mesa Re, también interviene en la
conversación.
# ¿Usted remaba también?
// No remaba, pero era la hincha N° 1, siempre lo
acompañé, tanto mi suegra como yo. Nos conocimos al
lado del río. Fue cuando fui a ver una carrera, yo era
amiga de un primo de él, estamos juntos hasta el día de
hoy.
# Después, de parte suya comienza un sentimiento por el
club también.
// Totalmente, en base a él, porque yo no soy oriunda de
Santa Lucía, soy de Canelón Chico, pero vivo acá desde los
12 años. Edgard hizo que yo le tomara cariño a Santa
Lucía y sus cosas, entonces el Club Náutico es parte de
nuestras vidas. También la gente que rodeaba el Náutico
nos hicieron muy cómodas, era una gran familia ya en
aquel entonces.
# ¿Qué carrera recuerda especialmente?
// La de Melilla, verlo llegar siendo Campeón Nacional fue
algo grandioso para mí y toda la delegación.

Y otra especial que se hizo acá en Santa Lucía, la Regata
Pache – Santa Lucía. Se hacía en el marco del aniversario
de la ciudad, era impresionante la gente que había, por
todos lados, de varios puntos del país. Aquello era una
postal, porque los padres, amigos y allegados se
involucran alentando a los competidores, es muy
hermoso.
# ¿Hasta qué año corrió?
// Hasta el año 86.
# Dejó temprano. ¿Se casaron ahí?
// No, ya estábamos casados desde el 84, a lo primero se
extraña.

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