A un año de la desaparición de Pablo Rocca, su
hermana Mariela expresó que no se tiene ninguna
pista hasta el momento. La familia mantuvo
encuentros con la fiscal, las anteriores y ahora las
nuevas autoridades, se hicieron actuaciones pero aún
la familia sigue sin tener respuestas de qué pasó con
Pablo.

El 3 de junio en el correr de la tarde, la familia de
Pablo se enteró que no concurrió a su lugar de
trabajo, el cual es un taller. Deciden ir a su domicilio
con la policía, la casa tenía las luces y televisión
encendida. Ingresaron tras romper una puerta y su
hermana mencionó que no había nada extraño en el
lugar. Rocca había dejado su ropa pronta para ir a
trabajar el día anterior. Con el correr de las horas, la
familia se enteró que en la noche y parte de la
madrugada estuvo en el bar de la sede de Wanderers.
De ahí se fue solo a eso de las tres de la madrugada.
Más adelante, las cámaras que están a la salida de
Santa Lucía hacia Aguas Corrientes (ruta 46), toman
una captura. Posterior a eso la familia de Pablo no
tiene otros elementos nuevos de la investigación.
A la familia, a un año de la desaparición, se les cruzó
todo por sus mentes. Lo único que tienen en claro es
que Pablo no se fue y los que lo conocían sabrían que
él no se marcharía. Su hijo de 10 años, su mamá y su
hermana reclaman por él todos los días. Aunque
piensan que físicamente no está, no van a parar hasta
encontrarlo y saber qué fue lo que sucedió.
Mariela, su hermana, explicó que se dijeron muchas
cosas desde que Pablo desapareció. Rocca apostaba
en las carreras de caballos, no tenía ninguna deuda, se
encontraba al día con sus gastos, por lo cual se
descartó que fuera un ajuste de cuenta.
Su hermana dijo que sus energías están para
destinarlas a la búsqueda de su hermano y no para la
información falsa, que las personas comentan.
S.B.

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