Asumió nuevo director en un año de excelente vendimia
Entre sus desafíos buscará eliminar la tolerancia cero de
alcohol en sangre
El enólogo Ricardo Cabrera, de extensa carrera en el Instituto Nacional de
Vitivinicultura, amplio conocedor del sector, es funcionario desde su
fundación en 1988 y acaba de asumir la presidencia de este instituto.
La designación de Cabrera obedece a un reclamo común de todas las
gremiales vitivinícolas que le promovieron luego de que el propio titular
del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca les solicitara un nombre
que identificara el sector productor y al instituto del vino.
El actual presidente del Inavi, dijo que “la nueva normalidad” se debe
encarar, buscando la transformación de los viñedos y bodegas, con planes
de reconversión y una profesionalización del sector y del instituto.
La vendimia 2020 ha sido excepcional en nuestro , como desde décadas no
se daba, que no sólo se debió a la cantidad, sino sobre todo a la calidad de
las uvas. Las condiciones excepcionales se dieron desde después de la
poda de los viñedos, que al no haberse registrado heladas tardías que
complican la brotación, contribuyó a un excelente desarrollo de la planta y
un verano seco con buen sol, que terminó un excelente el proceso de
maduración.
El nuevo director reafirma que la producción mundial de vinos es muy
variable, a veces crece o va en descenso. En este competitivo contexto,
Uruguay no tiene una gran producción de uvas pero sí una gran calidad
INAVI;desde su creación siempre se ha apoyado en esa fortaleza. La
principal preocupación del instituto ha sido continuar esa buena calidad y
promover venta al exterior de los vinos. También siempre se cuida el
consumidor local, que es la base de todo el trabajo, porque sustenta todas
las acciones que se puedan realizar.
Indicó que el 30 de abril se presentó la declaración de la cosecha efectiva
de la uva molida en las bodegas. A fin del mes de junio se conocerá la
declaración jurada de todos los vinos elaborados por tipo y sus resultados
analíticos. Luego se irán tomando muestras y captando los vinos del año,
para que en el correr de estos meses tener la certeza de lo que se ha
obtenido, sostuvo Cabrera. Posteriormente se desglosa en vinos de
guarda para reposar en barricas, después en botellas, pero todo supone que
se van a obtener los mejores vinos del Uruguay en muchas décadas.

Tirar para el mismo lado

La premisa fundamental ya ha sido lograda, unir al sector con un nombre
en común en consonancia con las autoridades del ministerio y “tirar todos
juntos para el mismo lado”, expresó Cabrera.
Asume que el gran compromiso es lograr un buen lugar para los vinos
uruguayos en el exterior, para lo que se tiene que seguir trabajando con el
mayor esfuerzo, como se ha venido haciendo hasta ahora. Si bien en el
sector desde hace años se defiende el mercado exterior, probablemente se
tenga que focalizar alguno en particular. El INAVI está capacitado para
captar mercados internacionales, clasificar cuáles son los mejores vinos
para colocar, lo que dependerá de los propios bodegueros decidir si le l
conviene sea por precio o por tipo de envase.
Desafío polémico
Cabrera asume que uno de los principales desafíos al comenzar su gestión
es eliminar la tolerancia cero de alcohol en sangre para conductores.
Según afirmara a FM Ideal, entiende que es como un escollo muy
grande para las tradiciones de los uruguayos y también de todos los
consumidores mundiales, por estar a contrapelo de lo que pasa en
otros países vitivinícolas, dijo que básicamente se trataría de educar en
cuanto al consumo. Agregó no estar de acuerdo de que todo el mundo
tenga la libertad de consumir determinada cantidad porque cada uno
tiene sus responsabilidades, las que se fundamentan en la educación, la
capacitación de la gente en lo que puede llegar a tomar y su conducta
posterior.
La tolerancia cero para los enólogos es fundamental, ha sido un
impedimento a su trabajo porque el enólogo trabaja probando vinos. Esa es
una de las tareas más importantes que tiene al final del día para ver, cómo
van evolucionando los vinos en las bodegas que atienda. Aseveró que lo
más importante ahora es juntarse y a nivel parlamentario lograr que se
establezca una tolerancia acorde con la realidad uruguaya, por lo que se han
mantenido contactos para quitar la tolerancia.
Aclara que no esta solo en esta posición, ya que todo el sector está de
acuerdo y se han unificado los criterios como para tratar de que se derogue
esa tolerancia.
La iniciativa de la Unidad Nacional de Seguridad Vial* perjudicó la
producción de vino nacional, Uruguay debería mirarse en el espejo de
países de avanzada vitivinícola, como España, Italia o Alemania,
incluso Chile, que hace diferencias por edades, dijo Cabrera.
Desde el sector se entiende que una copa de vino para determinado
público que conduce es razonable, sin afectar el desempeño en el
manejo. Considera que para Uruguay el límite puede estar en 0,5,
pudiendo implementarse una diferenciación por edad, días u horarios
de consumo.

El concepto de director de INAVI Ricardo Cabrera es que debe primar la
sabiduría del legislador en cuanto a poner las cosas en orden y cómo puede
revertirse esta situación. Apunta que buscará tratar la iniciativa en el marco
de la coalición de gobierno, incluso que podría tener el apoyo de algunos
sectores del Frente Amplio.
En estas instancias, el diputado del Frente Amplio por Canelones Luis
Gallo se manifestó en desacuerdo con el director del Instituto Nacional de
Vitivinicultura, aseverando que sería un error político brutal y agregó que
está demostrado en varias partes del mundo que los procesos son de largo
alcance. “Acá no se está prohibiendo el consumo de alcohol, sino que se
está diciendo que si usted toma alcohol no debe manejar”, agregó el
legislador.
El jefe de Emergencia del Hospital de Clínicas Fernando Machado, por su
parte expresó que cuestionar la ley de alcohol “significa un retroceso
histórico para nuestro país”.
Al médico le preocupa que se ponga en cuestión políticas que “han sido
realmente una ganancia para el país, que han sido ejemplares” y mencionó
como ejemplo la ley de alcohol 0 para conducir.
*En Uruguay desde fines de 2015 el valor de la espirometría no puede ser
superior a 0,0 para que un conductor esté habilitado a manejar. Hasta ese
momento, la tolerancia era de 0,3
Y.S.

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