Una idea de Alfredo Valdez Rodríguez
Suplemento de El Pueblo, el bestiario de las fábulas, la llegada del ajedrez a La Camperita, , el origen del escudo de la Cancha de
Bochas, las leyendas del Sátiro y de Micaela Mancuello son algunos de los temas no tratados en esta edición.
Ahora no me conoces
Los cantores
Ahora no me conoces de la semana anterior
Antonio Legnani y 25 de agosto (José Pepe Torres)
Historias de Música
De lunes a viernes, de 12.00 a 13.00 horas.
Conducción de Luis Fernando Iglesias. Emisora del Sur 94.7 Fm.-
Omar Adi
Reflexiones en tiempos de coronavirus
Que quedara cuando todo el ruido se haya ido.
El Oráculo de Delfos decía:
«Te advierto, quien quieras que fueres, ¡OH! Tú que deseas sondear los
arcanos de la naturaleza, que si no hallas dentro de ti mismo aquello que
buscas, tampoco podrás hallarlo fuera. Si tú ignoras las excelencias de tu
propia casa, ¿cómo pretendes encontrar otras excelencias? En ti se halla
oculto el Tesoro de los Tesoros. ¡OH! Hombre, conócete a ti mismo y conocerás
el universo y a los Dioses.»
Conócete a ti mismo, la máxima vieja como el mundo y entonces siempre
nueva, nos propone buscar dentro de nosotros mismos para ser no lo que nos
suceda sino lo que elijamos ser.
Un viejo aforismo dice: ponte a cavar en el lugar donde tienes los pies; allí
encontrarás la vertiente.
Quien mira hacia adentro, despierta, nos grita Carl Jung.
Y en verdad todas las citas con las cuales los estamos cansando, significan lo
mismo: la imperiosa necesidad de mirar adentro para luego mirar alrededor y
entender un poco más este universo complejo.
En estos tiempos de enclaustramiento nada mejor que despertar de la siesta
para vicharnos un poco y tal vez poder descubrir con asombro lo que somos y lo
que podemos ser.
Son buenos tiempos para perder el tiempo, diría un distraído.
Nuestro imperativo es ver lo que queda cuando todo el ruido se haya ido,
cuando la pandemia sólo sea un recuerdo que será o no doloroso y del cual
podremos o no haber aprendido algo.
Buda, grano de arroz más, grano de arroz menos, sentenciaba que todo lo que
somos es el resultado de lo que hemos pensado.
Y aquí entra la interrogante de si existe una verdadera correspondencia entre
lo que pensamos dignamente y lo que hacemos en consecuencia.
En estas épocas y en tantos foros en los cuales uno participa, duele palpar la
discordancia, la contradicción de algunos entre lo que piensan, dicen y hacen,
con especial énfasis en la discordancia decir- hacer.
Y entonces entramos en el terreno de las preguntas.
¿Hacemos algo para modificar un mundo que sabemos resquebrajado en
valores, en principios?
¿Hacemos algo para combatir los síntomas de una enfermedad grave y quizás
terminal de nuestra civilización occidental, al decir de Marinoff, que se traduce
en acoso, hedonismo, consumismo, deterioro del tejido social,
deconstrucción de la educación, desmoronamiento de la comunidad?
¿Seremos recordados forjadores de un mañana mejor luego de la
reflexión a la que nos somete la pandemia o tristes sepultureros de toda
posibilidad de renacer mejores?
Algún día lo sabremos. Por ahora parece que no.
Félix Montaldo
PERSONAS QUE ABRIERON CAMINOS NUEVOS
Joseph Conrad
La primera novela
Su primera novela llamada “La locura de Almáyer” fue publicada por
primera vez en 1895. La acción se desarrolla en la isla de Borneo situada en el
sureste asiático en el Archipiélago Malayo. El tema central de la obra gira en
torno al conflicto entre la cultura europea y las costumbres malayas y se
manifiesta en las difíciles relaciones entre Almáyer, hijo de padres holandeses, y
su esposa malaya, hija de piratas sulu, que, siendo aún una niña, fue adoptada
por un aventurero y capitán de barco inglés después de realizar un sangriento
abordaje al prao (nave pirata usada por los malayos). El aventurero inglés,
oriundo de Australia, de nombre Tom Lingard envió a la niña a un convento en
la ciudad de Surabaya (isla de Java) para que la educaran en las costumbres
cristianas. Su plan era casarla con un europeo que fuera de su confianza para
que continuara sus emprendimientos.
Es así que Lingard que era el capitán del bergantín Flash tomó a Almáyer
como sobrecargo. Para el joven holandés el capitán era como un héroe por sus
numerosas hazañas (incluso en sus aventuras había llegado a descubir un río).
El capitán decidió que su sobrecargo era el candidato adecuado para casarlo con
su hija adoptiva y así se lo hizo saber. Almáyer no quería a la joven mestiza pero
como para sus ambiciones esta era una oportunidad única, aceptó el
ofrecimiento. A los dos años tuvieron una hija, Nina, en la cual Almáyer volcó
todo su cariño. Soñaba con hacer fortuna para compartirla con su hija y, algún
día, poder llevarla a vivir a Ámsterdam confiando en que la joven sería aceptada
allí pese a sus rasgos mestizos en razón de la fortuna que poseían.
Mientras tanto la niña fue llevada a Singapur y colocada en casa de una familia
amiga de Lingard, donde quedó a cargo de la señora Vinck para que se
encargara de su educación, corriendo el capitán con los gastos. Pero al cabo del
tiempo la muchacha fue humillada por sus anfitriones acabando por odiar a la
gente de raza blanca. Se había convertido en una hermosa joven que albergaba
un resentimiento contra los europeos que la llevó a acercarse más a su madre.
Conrad describe así el regreso de Nina a casa de sus padres:
“Llegó en el vapor, al cuidado del capitán. Almáyer la contempló con sorpresa y
no sin admiración. Durante aquellos diez años la niña se había transformado en
mujer. Pelo negro, cutis oliveño, esbelta estatura y notable belleza; grandes ojos
tristes en los que la sobresaltada expresión común a la mujer malaya se había
modificado por un tinte pensativo, heredado de sus antepasados europeos.”
Almáyer en tanto continuaba con su ambiciosos planes: uno de ellos fue
construir una casa hospedaje que albergaría al personal de una empresa
llamada Compañía Británica de Borneo que, se pensaba iba a instalarse en ese
lugar; pero los ingleses luego se desinteresaron de este proyecto y los
holandeses tomaron el control de la zona; los edificios de Almáyer quedaron sin
terminar y su plan fracasó. Los marineros holandeses que pasaron por el lugar
en un barco de guerra, llamaron a estas instalaciones, en tono de burla, “La
locura de Almáyer”. El próximo proyecto de nuestro personaje fue el de
organizar una expedición en busca de los tesoros del viejo Lingard quien había
desaparecido después de su última aventura. Para eso se asoció con un joven
traficante malayo, hijo de un rajá de Bali, que navegaba en su bergantín,
comerciando con los nativos y luchando contra el dominio holandés. Pero
cuando el jefe malayo conoció a su hija Nina, se enamoró de ella y se la llevó
para su tierra. Así fue como se quebraron los sueños quiméricos de Almáyer
quien quedó desalentado y sin motivos para vivir. Este personaje aparece
nuevamente en la segunda de las novelas de Conrad: Un vagabundo en las islas,
pero transcurre en un período anterior de su vida, cuando Nina todavía era una
niña.
El libro contiene notables descripciones del paisaje tropical, que nos transporta
a ese ámbito selvático y su clima.
Rosina More
Cuando nuestros ojos se tocaron supe que la flor
era el agasajo.
Tu mano en la mía sostiene la ilusión y ahora
la vida no es vieja.
Aquí vivo la sonrisa del abrazo nuevo
Mientras tu aroma se hamaca en la vela
Viene tu piel erizada como la cresta de la ola
Y me zambullo en ella.
Eduardo Mollo
Instrumentos ejecutados por Paul McCartney en la discografía de
The Beatles
1.- Primer Período: 1962 – 1966
Bajo, claves, piano, cencerro, maracas, guitarra líder, piano eléctrico Hohner,
güiro, guitarra acústica, clavicordio.-
2.- Segundo Período: 1967 – 1970
Mellotrón, bongó, timbales, armonio, pandereta, congas, contrabajo, batería,
fliscorno, flauta dulce, bombo, triángulo, trompeta, ukelele, vibráfono.-
3.- Otros recursos
Chasquidos de dedos, peine con papel, palmas, voz principal y coros.-
Daniel Da Rosa
nadie toca la puerta
nadie golpea la ventana- ni el viento-
-ni el cuervo de poe-
nadie camina sobre el tejado
ni en la cornisa
ni al borde de la noche
nadie corre
nadie corre nadie mira hacia atrás
no hay estatuas de sal ni de azúcar
ni de arena ni mármol
nadie escucha
el silencio es una planicie estrellada
un mar quieto
un corazón dormido
nadie toca el cielo o el infierno
del todo
nadie abre su camisa su pecho su cabeza
nadie se detiene un momento
a pensar sin apuro
qué vamos a hacer mañana
o a sentir el latido de la vida en la mirada del otro
nadie sino uno mismo es capaz de reconocerse en la multitud
ahora mismo
en esta habitación
donde
nadie toca a la puerta.
Ilustraron; Vilhelm Hammershøi. René Magritte, Pablo Picasso, s-d
Pero ¿cuál no es el hombre que no tiene la falla del lenguaje por destino y el
silencio como último rostro? PQ

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