Entrevista Waldemar Bertolini, integrante de aquellos
planteles de la década de los 70, que con su modestia de
equipo de los barrios Abrojal o Caimán y que algunos han
pretendido adueñarse de su sello equivocadamente, le
trajeron a la ciudad, a su parcialidad extendida
justamente por toda la ciudad, sus primeras grandes
emociones, satisfacciones personales deportivamente,
con la obtención en las temporadas 74 y 75 y además de
un Campeonato Departamental. Porque pensamos que
equivocadamente, se pretende etiquetar a que la
institución es de los barrios Caimán y Abrojal, por algo tan
simple como sencillo, señores. No recuerdo que la sede
haya estado en algún momento en la zona de influencia a
la que se lo pretenden vincular exclusivamente.
Lamentablemente, algunos han mezclado algunos
sentimientos políticos con estas causas deportivas.
Pero Santa Lucía Fútbol Club sí es un cuadro del pueblo,
por qué, porque cuenta con un hincha en cada rincón de
sus espacios geográficos y demográficos. Es la realidad
Señores, es decir, creemos firmemente que en parte la
verborragia de un sector, le han hecho verdaderamente
un gran mal a Santa Lucía porque han confundido sus

sentimientos ideológicos políticamente con sus
sentimientos deportivos.
Santa Lucía Fútbol Club, en la ciudad siempre será uno de
los equipos grandes de la Liga Departamental de Fútbol
de Canelones, por derecho propio adquirido en los
campos de juego. Sin averiguar de dónde procede o qué
intereses de algunos pueda representar, el Santa es del
Caimán, el Abrojal, Barrio Sur, Las Flores, la calle Ancha, el
camino de las carreras, es de la estación y del centro, es
de un tramo de las rutas 81, 11 y 46, es aquel de cuando
se iba el tren de primera hora y se veían las camisetas del
domingo colgadas de las cuerdas, el Santa es parte de la
rica historia del pueblo deportivo.

# Santa Lucía gana sus dos primeros campeonatos en
primera división en los años 74 y 75, pero
indudablemente, ese equipo que terminó con esa
consagración, comenzó a armarse mucho antes,
probablemente.
// En el año 70 entre en el plantel que en esa época eran
la reserva de los clubes, porque había solamente dos
categorías en ese entonces, habían jugadores que
estaban en primera y muchos eran de Montevideo, los
dejaron afuera, no quisieron seguir más con ellos. Se

comenzó a armar el grupo con gente de la zona. El
técnico en ese momento era Luís Cardozo, conocido
como el popular “Café” en el plantel.
# ¿Qué jugadores quedaron en ese plantel para comenzar
a edificar lo que vendría en el 74 y 75?
// En el año 71, a Santa Lucía lo agarró Washington
Rapetti en un Campeonato Preparación, que se jugaba en
series. En esta jugaban Wanderers, Aguas Corrientes y
Santa Lucía. Se jugaba previo al Campeonato Eduardo
Martínez Monegal, que lo gana Santa Lucía,¡. Estaban
Sergio Pérez, el “Gorrión” Grazziano, “Salchicha” Aguiar,
entre otros compañeros. Ahí fue cuando el técnico
Rapetti me puso en primera, tenía 17 años, jugaba de
lateral izquierdo o derecho. El otro lateral que
normalmente jugaba era Cuadra, que trabajaba en la
Compañía de Ómnibus Canelones – Santa Lucía, después,
cuando Rapetti no siguió como técnico,
# En el año 74 la Comisión Directiva de Santa Lucía
decide contratar como técnico a Rómulo Rubbo el "Ruca”.
// Eso fue lo que más me sirvió a mí, porque el “Ruca” me
guió de tal manera, por la juventud que yo tenía, que me
sirvió un montón. Una excelente persona y un gran
profesional, además, uno también es buena persona
gracias a él. Internamente armó un compañerismo
fantástico, hizo que el equipo fuera uno solo en varios

aspectos, dentro y fuera de la cancha. Creo que eso fue
fundamental para el éxito.
# Ganaron con autoridad ese Campeonato del 74.
// Pienso que sí, perdimos solamente dos partidos ante
Darling y Canelón Chico y empatamos dos ante Aguas
Corrientes y Wanderers, los demás los ganamos todos,
aunque perdió los puntos en la Liga ante Liverpool y
Sporting, correspondiente a la segunda rueda. Ese plantel
estaba integrado por Edgardo Romero, Miguel
Hernández, Ramón Ramírez, Juan Carlos López, Carlos
Brisci, Waldemar Bertolini, Álvarez, Miguel Alcorta, Clever
Sagario, Daniel Grazziano, Walter Santana, Juan Carlos
López, el “Suzuki” Gerardo Rosas, entre otros jugadores,
pero se jugaba muy bien al fútbol.
# ¿Qué otros recuerdos tienes de esa campaña? Debes
recordar que uno de los cantos de guerra de la hinchada
era: la Santa no baja. El Santa no baja durante muchos
años. De todas maneras, era uno de los equipos que más
lindo jugaba al fútbol, por eso el mote de la Academia.
// Aparte de la obtención del título por dos años
consecutivos, hasta el momento era lo máximo que el
club había ganado hasta entonces, más allá del torneo
Preparación de 1971, pero ese año, por decirlo bien
gráficamente, ese año robamos la plata
futbolísticamente, nos clasificamos campeones con
anticipación, no hubo que sufrir hasta la última fecha. La

delantera que lideraba Sagario era espectacular. En esos
años también llegó con muchos goles Sergio Marichal,
venía de Ecuador, hizo goles de todos los colores.
También fuimos campeones departamentales, le
ganamos la final a Artigas del Sauce. Indudablemente fue
una época histórica para Santa Lucía Fútbol Club, para la
ciudad. Pero este último logro, nos brindó la oportunidad
de jugar la Copa El País del Interior, hoy llamada Copa
Nacional de Clubes. Nos eliminó Quilmes de Florida, nos
ganó en la hora, en Florida y empatamos acá. Por puntos
quedamos afuera.
# Me imagino a la gente muy enfervorizada al ver a club
de sus amores en lo más alto de la cumbre del fútbol de
Canelones.
// Totalmente, aparte de las tradicionales banderas, los
hinchas iban con carteles con la imagen de jugadores,
carteles escritos en sus casas adhiriéndose a la causa,
expresando sus sentimientos hacia el club. Y los
jugadores, hasta un muñeco hicieron vestidos con los
colores de Santa Lucía, algo muy difícil de olvidar para
quienes vivimos eso.
# La ciudad en sí venía de lograr el Campeonato Eduardo
Martínez Monegal por quinto año consecutivo, 71, 72, 73
Wanderers y 74, 75 Santa Lucía, por lo que si bien se
cambiaban de vereda estaban de festejos muy seguidos.

// Cierto, para el pueblo en sí una gran cosa. Además, vio
que uno tiene amigos por aquí y por allá, eran otros
tiempos, seguramente más de una mano tendida hubo
para saludar la conquista del adversario.
# No era fácil ganar en esa época, había varios equipos
muy fuertes, Progreso, Juanicó, Aguas Corrientes,
Libertad, Wanderers, Santa Lucía, eran muchos los
aspirantes al título, eso indudablemente realza la
conquista de ustedes.
// Creo que sí, si bien no tuvimos problemas para obtener
los torneos, también había que sacrificarse hasta el final
de cada partido. Además, usted iba a cualquier cancha,
incluida la nuestra, era un mundo de gente por todos
lados. Después, cada cual se iba para su casa
probablemente masticando bronca, pero se iba tranquilo.
Eso hacía también que la gente apoyara muchísimos a los
cuadros del pueblo.
# ¿Cuánto tiempo más juega en Santa Lucía?
// Antes de seguir quiero manifestar que siempre
destaqué al lado mío al “Gorrión” Grazziano. Fue
fundamental sus consejos, su apoyo, aparte de ser un
enorme jugador.
En el año 76, por el trabajo dejé de jugar, o sea que
estuve hasta el 75 en Santa Lucía. En el año 80 fui a
trabajar a Aguas Corrientes, me invitaron y enganchamos.

Tenía muchas ganas de jugar, conocía a la gran mayoría
ahí. Aguas Corrientes estaba militando en la divisional C y
ascendimos a la B. Después, jugué hasta el año 85 cuando
salimos Campeones en la divisional B y se logra el ascenso
a la A.
En Aguas Corrientes, por ejemplo, tuve de compañeros a
Ricardo Abril, Enrique Apratto, Mario Ferreira, Ciro
Apratto, Frade, el “Salteño” Julio Solís. El técnico en el 81
era el “Negro” Enrique, aquel que dirigió a Wanderers en
la década del 70, también estaba el “Bicho” Ortiz, Raúl
Zigliani.
# Hay una diferencia grande entre jugar en la divisional A,
ser Campeón y después ir a jugar a la divisional C, más
allá del ascenso. ¿Cómo se sintió?
// Emocionalmente bien, porque estaba haciendo lo que
me gustaba, eso sí, extrañaba mucho las canchas, muchas
de ellas eran un desastre, lo mismo en la divisional B. Las
comodidades, en líneas generales, son diferentes, sobre
eso no dudas, pero era difícil futbolísticamente, porque
los equipos, fundamentalmente de las zonas rurales que
había muchos, dejaban el alma en la cancha. Sabe cómo
es esto, según el rival a veces se agrandan, por eso a
veces se dejan puntos que a priori parecían ganados. Era
lindo por esa pasión que cada cual le ponía al fútbol.

Otra de las cosas que no extrañé nunca fue el gran
compañerismo que tuve en Aguas Corrientes. Tengo que
agradecerles todo el apoyo que siempre me brindaron.
# ¿Hizo selección?
// En el 69 y 70 fui seleccionado para la selección juvenil,
tuve de compañero al padre de la “Tota” Lugano, Alfredo.
# ¿Cómo se llevaba con los jueces?
// Muy bien, me echaron una sola vez, jugaba en Aguas
Corrientes, mi comportamiento nunca fue malo.
Tengo una anécdota de “Catigo” Amado, de Santa Lucía.
Resulta que el hombre, en una libretita llevaba una
estadística para él, por ejemplo del año 74 de todos los
partidos, quién hacia el gol, los minutos que jugaba cada
jugador, presencias. Al final del año la compartió en una
fiesta que se hizo en la sede. Ahí me dice, sabías que hay
solamente dos jugadores que jugaron todos los partidos
completos, incluso no salieron ningún minuto ni por
lesión o expulsión. Pregunto quiénes son, Edgardo
Romero y vos, me dice, y realmente yo no sabía si había
jugado todos los partidos. Fue un dato lindo que me dio
Amado, porque es muy difícil que un jugador no falte ni
un minuto siquiera.
# ¿Puntero lo complicó más?
// En el año 75, jugando contra un cuadro de Las Piedras
por el Campeonato Departamental, un puntero izquierdo

que no recuerdo el nombre, como se dice en el barrio, me
la pasó por todos lados, no podía con él. El “Ruca” me
sacó temprano.
Después, en los clásicos andaba bien. A Figueredo, que
era el puntero de Wanderers y tenía su fama, lo marqué
siempre bien. También recuerdo a Farías, aquel que
llevaba la pelota varios metros corriendo en el pecho, un
día me calenté y le metí la pata en pecho para sacársela.
Nunca le había pegado a nadie, pero no podía dejarlo
pasar así nomás, no me echaron, se ve que no fue mucho
tampoco. Fue penal y lo tiro él. En la noche nos
encontramos en el cine y estuvimos hablando algo. Le
pregunté cómo se encontraba para tirar el penal, y dijo:
muy nervioso, muy nervioso, me decía el brasilero. Todo
bien.
Después, en un clásico, también la cancha estaba barrosa,
a mi me gustaba subir al ataque, en una senda y el
puntero Santana me dice, andá que te cubro. Él pasó al
lateral, perdemos la pelota, la recuperan y se la dan a él,
entonces dice toma Edgardo, el arquero. Se la colocó
contra un palo, gol en contra y en la cancha de
Wanderers.
Después, el fútbol en sí te deja muchos amigos, muchas
amistades, incluso de los equipos rivales, eso está bueno.
Por ejemplo Raúl Zigliani, él jugaba en Aguas Corrientes,
éramos amigos cuando yo jugaba en Santa Lucía, pero

cuando los equipos se enfrentaban había que marcarlo
fuerte y se hacía, no había problemas. Hoy han cambiado
bastante las cosas, desde ese punto de vista.
# ¿Concurre al fútbol hoy?
// Por lo que te decía anteriormente, las cosas han
cambiado, la sociedad en sí es muy distinta, vas a una
cancha y no sabes cómo vuelves. La familia no va por esos
motivos. Sabemos que hay gente que intenta cambiar las
cosas para que todo vuelva a ser, y no sé si como antes,
pero para que la gente pueda ir tranquila a una cancha
con su familia, sin tener que escuchar cualquier cosa, o te
peguen sin tener nada que ver. Ojalá pueda hacerlo
nuevamente algún día.

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