Río inclusivo

La ciudad de Santa Lucía tiene aproximadamente cuatro kilómetros de
playas y de acá o de allá siempre se busca un tiempito para ir a refrescarse
Disfrutar de su sombra una tentación y el chapuzón un verdadero placer. En
este verano, a comienzo de año, la costa tuvo buena asistencia, sobre todo
durante los fines de semanas.
El Camping Cristóbal Colón, si bien ha mermado la cantidad de
acampantes, ha registrado buena asistencia. Se recuerda que este es el
primer verano que no cuenta con el servicio del “Tren Playero”, que incide
en la ausencia de aquellas familias que llegaban por este medio a instalarse
en el camping.
La coincidencia de todos es que “ el río ha estado y está espectacular”, y
siempre da oportunidades para bañarse, acampar, tomarse unos mates en
sus orillas, remar con canoa o kayak, que lejos de competencia tiene un
disfrute sin límites, o también para otros tantos intentar suertes de pescador.
Este viene siendo un verano seco, de mucha temperatura y viento, lo que
multiplican los factores de incendios, por lo que se controla celosamente
que no hallan acampantes que puedan encender fogones en lugares no
habilitados.
El Municipio de Santa Lucía, dentro de los proyectos de mejoramiento de
espacios públicos, construyó a través del programa Uruguay Trabaja del
MIDES, por sus propuestos talleres de albañilería, quemadores o parrilleros
chicos en la rambla.
También, junto al control del municipio se destaca el trabajo policial para
las cuestiones de seguridad, que aunque no han ocurrido grandes
problemas, siempre se tiene que tener en cuenta cuando hay mucha
concurrencia y una importante área boscosa a cuidar y proteger.
Desde el 2015 cuenta, además, con sillas anfibias y son los guardavidas
que se encargan de traerlas desde el Club Náutico a la playa y si es
necesario, acompañan al usuario.
También se cuenta con baños accesibles al lado del puente viejo.
Los lugareños son los que conocen mejor la costa al lado del Náutico,
debajo del puente nuevo, en la Pasarela, o el Chupón Chico, pero el Santa
Lucía tiene personalidad fuerte, es muy dinámico y cambia mucho, es
maravilloso pero también tiene riesgos. Recibe agua desde muchos
efluentes y sus corrientes son muy cambiables y otra de las características
de este verano es que, debido a las grandes crecientes del invierno, el cauce
en algunas partes se profundizó y se llevó mucha arena.

Guardavidas
El servicio en Santa Lucía tiene tres casetas, en la de Chupón Chico se
cuenta con un desfibrilador externo, por lo que es importante que la gente
lo sepa.
En lo que va de la temporada, si bien ha habido situaciones de riesgo, sobre
todo con niños, se ha podido proceder a tiempo y con éxito.
La Brigada de Guardavidas recomienda bajar únicamente a las playas que
cuenten con servicio de guardavidas, o sea en lugares habilitados, y
dirigirse a las casetas ante cualquier duda, respetando banderas y
señalizaciones. Los adultos nunca deben perder de vista a los niños, por lo
que nunca tienen que ingresar solos al agua, a una profundidad no mayor
de la cintura y a una distancia máxima de un brazo; las estadísticas
muestran que los ahogamientos se producen mayormente entre los menores
de 5 a 14 años.
Nadar paralelo a la costa sin perder pie, no entrar más profundo que la
altura del ombligo en caso de no saber nadar, no tomar baños si la persona
se encuentra alcoholizada o bajo los efectos de otras drogas y respetar los
tiempos de digestión antes de ingresar al agua (dos horas y media,
aproximadamente).
Llevar agua en abundancia, sino se cuenta con sombra llevar una buena
sombrilla y utilizar protector solar de factor mayor o igual a 30, usar gorro,
lentes, mangas largas y colores oscuros, ante cualquier emergencias en la
playa, dirigirse a la casilla de Guardavidas. Una de las actitudes que se
repiten es que a veces hay padres que no toman conciencia de los riegos del
agua y así ocurren los accidentes, que es sólo cuestión de segundos. Nunca
se pueden dejar a los niños solos, además, el río aunque se vea tranquilo
siempre tiene movimientos por sus corrientes, es la reiterada aseveración de
los guardavidas. Agregan que el rescate de niños sigue siendo el principal
problema este verano, y que la mayor cantidad de ahogamientos que se
producen son de niños.
La responsabilidad del guardavida es total desde que se comienza la
jornada hasta el último minuto de su guardia Siempre tienen que estar
alerta ante quienes no respetan las boyas y pasan el límite permitido o si
alguien se siente mal en la costa.
Cuando se usa el silbato es para evitar riesgos porque aun sabiendo nadar la
profundidad del río es peligrosa .Aunque la mayoría de los bañistas
respetan y consultan, lamentablemente siempre los descuidos ocurren.
“Gente que se la sabe todas” o que han consumido, todos elementos muy
peligrosos en las playas.
Otro de los criterios es que el río, las playas, no se cierran porque termine
el horario de los guardavidas, y la responsabilidad de cada uno es aun

mayor cuando se concurre antes o después de su horario, por lo que
siempre hay que reflotar nuestra cordura “porque al agua nunca hay que
facilitarla”, ratifican.
Y.S.

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