Una idea de Alfredo Valdez Rodríguez
Wells en Netflix
En una pequeña ciudad el más feroz de los nazis camuflado de profesor de Historia. Y ahí está Orson Welles para llenar de matices y sombras el relato. El extrañoescenifica un nuevo reto entre el bien y el mal, pero también están presentes la culpa, la redención a través de la religión, la sospecha, la ironía, el miedo y el fetichismo. Y sobre todo la técnica. La técnica cinematográfica forzada, innovada por Welles. El niño terrible aprovecha flecos de Ciudadano Kane, juega con lo aprendido y vuelve a experimentar planos, luces y atmósferas. Los primeros planos y los planos detalle vuelven a ser determinantes. En el inicio de la película, la pipa de Edward G. Robinson se convierte en una amenaza. La elección de los planos es lo que llena la película de inquietud desde su mismo arranque. “Viajo por cuestiones de salud. Viajo por cuestiones de salud”, va repitiendo el prófugo consentido antes de cruzar la aduana de Estados Unidos. Y nosotros vemos su ansiedad, una ansiedad que entonces no sabemos de dónde procede, en lo hondo de sus pupilas.
El extraño
The Stranger. Estados Unidos, 1946 (90 minutos). Dir.: Orson Welles. Int.: Orson Welles, Loretta Young, Edward G. Robinson.
Orson Welles rodó su tercera película, El extraño, después de cuatro años de silencio fílmico a causa de las tensas relaciones con la RKO tras las execrables mutilaciones que la productora impuso a su legendaria El cuarto mandamiento. Y quizá por estar enmarcado entre esta obra maestra y otra película mítica como La dama de Shanghai, El extraño es, aún hoy, uno de los filmes menos populares del maestro. Sin embargo, entrega un mágico entramado de luces y sombras, un compendio de imaginería visual que Welles hace estallar en forma de virulenta crítica antinazi.
elpaísdemadrid/elcultural

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