Una idea de Alfredo Valdez Rodríguez

Suplemento de El Pueblo, lo esencial del relato es cómo, poco a poco, se aleja la información hasta esfumarse en lo
desconocido.
Ahora no me conoces

Ahora no me conoces de la semana anterior
Los rematadores del pueblo.(Susana López)

Historias de Música
De lunes a viernes, de 12.00 a 13.00 horas.
Conducción : Luis Fernando Iglesias.
Emisora del Sur 94.7 Fm

 

En breve vuelve Omar Adi


LA OBSTINACION QUINCENAL DEL FANTASMA.
Nosotros, los vivos, estamos habitados por los rumores de nuestros fantasmas.
P C.

Eduardo Mollo

De palabras y pentagramas
4.- Eduardo Darnauchans

( Cuarta parte )

La extraordinaria capacidad creativa de Darnauchans,
puede dividirse en cuatro partes bien definidas: a) la musicalización de poemas
de otros poetas; b) la musicalización de poemas de Darno por otros músicos, c)
la composición de letra y música por el autor, y d) la co-autoría de las
canciones. En los cuatro campos, el autor dejó su huella imperecedera, en una
prolífica creación.-
a) En el Río de la Plata, Eduardo Darnauchans musicaliza a los argentinos Jorge
Luis Borges, Eduardo González Lanuza y Raúl Gonzalez Tuñón, y a los
uruguayos WáshingtonBenavídez( en múltiples ocasiones ), Víctor Cunha, Líber
Falco, Mario Benedetti, Humberto Megget, José Carlos Seoane, Atilio Pérez (
Macunaima ), Alicia Miralles ( su madre ) y Eduardo Milán.

En el resto de Latinoamérica, musicaliza a Francisco
José de Icazas( mexicano ), Porfirio Barba Jacob y José Asunción Silva (
colombianos ), a Chico Rodríguez y Manuel Bandeira ( brasileños ) y Pablo
Neruda ( chileno ).
Y como por si fuera poco, hace lo propio con los
europeos Antonio Machado ( español ) y Antoine ( francés ).
b) A su vez, la poesía de Eduardo Darnauchans es musicalizada por los
compositores uruguayos Bernardo Aguerre, Mauricio Ubal, Bismarck Vega,
Alejandro Ferradás y Estela Magnone.
c) Darno registra además, en calidad de autor de letra y
música, casi cuarenta canciones.
d) También casi cuarenta canciones, participando en co-
autorías.
Proponemos algunos ejemplos, en esta entrega y en la de la semana próxima:

1.- Nadie( Canción de muchacho, 1973 )
Texto: WáshingtonBenavídez

( Wáshington “Bocha” BenavídezAliano, 1930 – 1917. Poeta, docente y músico
uruguayo. )

Alguien paralizó esta tarde el viento
Las piernas de los niños, el aro giratorio;
La ardua circulación de carros y automóviles
El gorrión de los patios y el caracol del muro.

El humo que ascendía se detuvo en el aire
Con un dejo ridículo de mostacho caído;
Una canción que andaba se refugió en los ranchos
Y el hojerío dorado titubeó ante el vacío.
Un hombre que venía tragándose los vientos
Se recostó en un banco y se quedó dormido;
Y en todo el mundo aséptico y funcional sonaba
La tonta incontinencia de una canilla rota.

Marcelo Perroni

Ella ahora

Cuando soy el guardián de su sonrisa
el tiempo no va lento ni deprisa.
Ella inventa sobre mí un planisferio
mientras yo la amo en pleno cautiverio.
Me observo vulnerable y menos serio
hasta que me traspasa el gran misterio.

Me convertí en hacedor del ahora,
pues hallé su cualidad evasora.
El todo aguarda calmo e improvisa.
Poco a poco se derroca el imperio.
Viajo con su mirada celadora.

(Poema ganador de una Mención de Honor del,XXXI Concurso Internacional de
Poesía y Narrativa Audiolibro "Unidos por el mundo" 2012)

Félix Montaldo

PERSONAS QUE ABRIERON CAMINOS NUEVOS

Joseph Conrad: Un extraordinario narrador
Nació el 3 de diciembre de 1857 en Berdiczew, Polonia que en esa época
pertenecía al Imperio Ruso. En la actualidad dicha localidad pertenece a
Ucrania. Su nombre polaco era Jósef Feodor Konrad Korzeniowski. Su familia
era de origen noble (baja nobleza). En Polonia el peso social de la aristocracia
era muy grande, tanto ideológicamente como por su número (constituían el diez
por ciento de la población). Su padre era un intelectual que escribía y también
traducía libros (tradujo las obras de Shakespeare y de Victor Hugo) y militaba
políticamente en el movimiento nacional polaco que reivindicaba la
independencia de Polonia que formaba parte del imperio ruso. Por estas últimas
actividades fue preso y deportado a Siberia con una condena a trabajos forzados.
Más tarde se le permitió regresar a Cracovia. La madre de Jósef murió de
tuberculosis y 4 años después falleció su padre; huérfano a los 12 años, quedó a
cargo de un tío que vivía en Lvov, ciudad que pertenecía en esa época al Imperio
Austrohúngaro. Cursó secundaria en Cracovia (Polonia) y a los diecisiete años
huyó a Marsella donde se alistó en un barco mercante llamado “Mont Blanc”.
En esta época tuvo una serie de aventuras: viajó por el Caribe, recorrió las
costas de Sudamérica, India y Africa; fue contrabandista de armas para los
carlistas españoles y luchó junto al Archiduque. Estas actividades le
proporcionaron temas para su libro “El tremolino”. En 1878 se fue para
Inglaterra por imposibilidad de ascender como marinero en Francia; también
temía ser reclutado por el zarismo como súbdito del imperio ruso y hacerlo
cumplir el servicio militar obligatorio con el peligro de ser enviado a la guerra.
Cuando llegó a Inglaterra tenía 21 años y no sabía hablar inglés; tuvo que
aprenderlo empíricamente. Fue tripulante en barcos de cabotaje entre los
puertos de Lowestoft y Newcastle. En el trabajo de marinero solía tener largos
ratos libres que empleaba en leer las obras de Shakespeare; así fue
profundizando su aprendizaje del idioma. También se preparó intensivamente
en materia de náutica y logró su ascenso como oficial luego de haber obtenido la
nacionalidad inglesa. Navegó en los siguientes barcos: “Duke of Sutherland,
“Highland Forest, el “Loch Etire”, el “Narcissus” y el “Palestine”. También
obtuvo el título de capitán, comandando los barcos “Torrens” y “Otago”, este
último de bandera australiana.

En 1896 se casó con Jessie George; tuvieron 2 hijos: Borys y John.
A fines del siglo XIX, aproximadamente en 1897, se retiró de la marina para
dedicarse por entero a escribir, alentado por los éxitos obtenidos por sus libros,
especialmente con “El negro del Narciso” que se consideró como su primera
obra maestra.
Fue amigo de Rudiayd Kipling, Henry James, H.G. Wells y escribió en
colaboración con Ford Madok Ford: “Romance” (1902), “La naturaleza de un
crimen” (1923). 1
En esa época se produjeron cambios tecnológicos importantes en el arte de
la navegación: el barco a vapor fue sustituyendo al de vela, por su mayor solidez
(hechos con acero, en lugar de madera), más eficientes y seguros y no dependían
del viento ya que contaban con una propulsión propia. Pero Conrad seguía
prefiriendo las viejas naves de vela a pesar de ser conciente de su inevitable final
como transporte comercial. En su libro “El espejo del mar”, capítulo III (“El
bello arte”), describe el estilo del antiguo arte de navegar a la vez que admira la
destreza de sus artesanos.
Un comentario de este capítulo realizado por Ignacio F. Garmendia destaca
el respeto y la admiración que sentía Conrad por los artesanos que tripulaban
estos navíos:
“Nos mandaba el otro día el hermano Rosal, con quien tanto queremos, un
hermoso pasaje de Conrad donde el curtido narrador polaco, marino antes que
escritor en una lengua, la inglesa, aprendida de adulto, se refiere al ‘bello arte’
de la navegación por la época en que los grandes veleros de sus relatos fueron
desplazados por los modernos buques de vapor. La admirable destreza de los
navegantes –sostiene el autor en El espejo del mar- se basa en el dominio de
la técnica, pero va más allá de la pericia en tanto que remite a un ‘sentimiento
elevado y claro, no enteramente utilitario’, inspirado por el amor y una
comprensión profunda. Sumadas a la familiaridad con el medio o el carácter
de los barcos, humanizados como seres casi sensibles, tales cualidades definían
la actitud de los practicantes del arte de marear a la antigua usanza.
Cualquier oficio, cuando se ejerce con la limpieza de la que hablara Claudio
Rodríguez, desde el cuidado y la entrega que distinguen a quienes afrontan la
tarea más humilde con la voluntad de ejecutarla del mejor modo a su alcance,
merece el calificativo de bello arte en ese sentido modesto, pero esencial que
todavía caracterizaba a los gremio medievales y convendría hoy reivindicar
frente a la palabrería de los charlistas. No son el imperativo de la productividad
o las consignas corporativas, sino el orgullo y un sentido de la dignidad a los que
no eran ajenas las agrupaciones obreras de los primeros tiempos del socialismo,
los que mueven a quienes en uno u otro terreno se empeñan a conciencia en los
afanes del día. Incluso si la finalidad no es otra que ganarse la vida, el grado de
compromiso revela maneras de estar en el mundo.”

Daniel Da Rosa

reflexiono

bajo el umbral de la luna llena
estoy frente a un lago inmóvil
el silencio es interrumpido por el vuelo de un buho
pero ya no puedo seguir
tendré que escribir un poema
y enviártelo por correo certificado.

Ilustraron Rodolfo Fuentes, Rodolfo Torres, s/d

Hay que apiñar los libros verdaderos en un rincón, porque siempre los libros
verdaderos son contrarios a las costumbres colectivas. PQ

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