Proyecto Río Abierto

Fue el lunes 5 de agosto, en el marco del proyecto Río Abierto de La
Diaria. El lugar elegido, Club Social “23 de Marzo”. Participaron
estudiantes de la UTU de Santa Lucía, maestras y docentes de los centros
educativos, integrantes de la Asamblea por el Agua del Río Santa Lucía, el
alcalde de Santa Lucía Raúl Estramil, el secretario de la Red de Municipios
del Río Santa Lucía Sergio Barboza, Fabián Nuñez referente de la Policía
Comunitaria, entre otros vecinos del lugar y representantes de la Unidad de
Extensión de la Facultad de Ciencias.
La Junta de Directores de los centros educativos de Santa Lucía ha logrado
desde su creación buena convocatoria en los temas medioambientales, en
este caso organizando una asamblea de intercambio.
La coordinadora de datos del proyecto Río Abierto, Ana Tudurí, hizo una
presentación sobre los monitoreos ciudadanos. Se trata de espacios
colectivos donde puede participar la sociedad civil, la academia, el
gobierno y la comunidad en general.
Se conocen diferentes experiencias de distintos proyectos de monitoreos
ciudadanos, en Estados Unidos, Perú, Bolivia, Argentina, Australia y
Canadá. En Montevideo hubo dos proyectos: la Comisión Mixta de
Monitoreo Ambiental Ciudadano, que funcionó de 2002 a 2007, y un
proyecto denominado Aguatox, llevado a cabo por niños/as de cuarto año
de escuela, maestras/os y vecinas/os que monitorearon los cursos de agua
con un kit de bioensayo para tomar muestras. En Canelones se desarrolló el
Plan de Monitoreo Ambiental Integrado para la Cuenca de Laguna del
Cisne.
La coincidencia es que para lograr éxito en un monitoreo ciudadano debe
garantizarse un espacio de participación lo más inclusivo posible. Tudurí
señaló que se logra identificando los principales problemas ambientales,
desarrollando planes locales, capacitando a las personas para tomar las
muestras apuntando a la educación ambiental y a la sensibilización.
Desde Asamblea por el Agua del Río Santa Lucía, Santiago Dárdano,
indicó la experiencia de laboratorio popular que puso en práctica esta
organización para monitorear el estado del río Santa Lucía. También
mencionó la intervención de este laboratorio popular para recoger muestras
de peces muertos, debido a los tóxicos que se utilizan en zonas aledañas
para producir cultivos. Esto demuestra que la comunidad puede hacerse
cargo de la gestión y el cuidado de los recursos y “apoderarse de estas
herramientas de monitoreo”, reafirmó Tudurí . Hay graves problema en el
río Santa Lucía, en nuestro ambiente en general, por lo tanto, se debe ir a
las verdaderas causas, ir generando conocimiento para generar conciencia y
sensibilización y todo se puede hacer, y juntos entre toda la comunidad,

es mejor y más efectivo, manifestó otra integrante de la asamblea, Mariana
Mercadal. Se agregó la importante de trabajar responsabilizando a las
generaciones nuevas y desde la perspectiva de cómo se puede contribuir al
cuidado ambiental.
Cada centro educativo también habló de sus experiencias de educación
ambiental. Mauricio Quiroz profesor de Educación Física de la Escuela
Especial Nº 255 destacó el contacto de los niños con el río, que aprenden a
amar y respetar también con su escuela de canotaje. “El solo hecho de
estar compartiendo el lugar, permite apreciarlo de otro modo y generar un
sentimiento de mayor compromiso con mantenerlo y preservarlo. Los
chiquilines conviven con los efectos de las crecientes, los desechos, las
cianobacterias, los vertidos de coliformes en ciertos lugares del río después
de las lluvias, y parte de la concientización ambiental pasa por las
vivencias”, remarcó textualmente.
La Escuela Nº 156 Clemente Estable, realiza todas las semanas un taller de ciencias
para trabajar el tema del suelo. A partir de la premisa de ser protagonistas en el
cuidado del agua, hay que conocer y por lo tanto hay que investigar, indicó la maestra
de tercer año Virginia Morales. También en esta escuela se trabaja con huertas y
reciclaje. Otra de las maestras, Cristina Moreira de quinto año, indicó que se busca
generar conciencia ecológica en el niño desde lo vivencial. La maestra afirmó
que desde que empezaron con la experiencia de trabajar la tierra en la
escuela, muchos niños tuvieron la iniciativa de hacer huertas en su casa.
Las actividades y aplicación sobre el respeto al medio ambiente se
comienza desde los primeros años, y en Jardín de Infantes Nº 210 también
se trabajó en reciclado para fabricar juguetes. Se hacen recorridas por el
barrio para observar el impacto de la basura en el entorno. Natalia Fuentes,
maestra del Jardín, afirmó que es muy efectiva la educación desde edades
tempranas, porque el ambiente es problema de todos y hay que enseñar a
involucrarse más, afirmó.
La Escuela Nº 104 Leticia Volpe, convocó a los niños a detectar problemas
ambientales en la propia institución educativa, dijo Marianela Segredo,
maestra de quinto año. La basura significó el principal problema y
surgieron ideas para solucionarlo: generar menos residuos, traer merienda
más saludable, utilizar tuppers en lugar de envoltorios, se trata de cambiar
hábitos por costumbres más saludables, dijo la maestra.
También en esa misma línea de educarse en hábitos saludables, la Escuela
Nº 140 Dr. Mateo Legnani diseñaron el “Recogebot”: un robot que recoge
residuos. Además llevaron adelante la interesante creación de ecoladrillos a
partir de residuos plásticos.
Por su lado, los estudiantes de UTU Santa Lucía desarrollaron un proyecto
junto al profesor de tecnología Diego Hernández para combatir la
contaminación en el río. Recorrieron la costa y observaron la cantidad de
desechos que arroja la gente en el río, esa misma agua que luego se usa
para consumo, acotó el docente. Desde la UTU se mencionaron ciertos

proyectos de recolección de residuos, como también de contenedores
inteligentes.
Este no es un tema fácil de resolver, indudablemente llevará tiempo
reeducar sobre cuidado del medio ambiente. La ciudad de Santa Lucía ha
venido dando pasos importantes desde los centros educativos, como quedó
demostrado con la participación de la Junta de Directores, representando
instituciones. Asamblea por el Agua del Río Santa Lucía se comprometió a
iniciar un proceso de reuniones para diseñar una iniciativa de monitoreo
ambiental ciudadano en Santa Lucía, que podría ponerse en práctica el año
próximo.
El investigador de la Facultad de Ciencias, especialista en ecología fluvial
e integrante del proyecto Río Abierto Guillermo Chalar, afirmó que la
facultad puede aportar en la capacitación de monitores ambientales y en la
certificación de la toma de muestras.
La Unidad de Extensión de la Facultad de Ciencias se ofreció a aportar
metodologías y a involucrar a los estudiantes en el proceso de monitoreo.
Y.S.

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