Una idea de Alfredo Valdez Rodríguez

Suplemento de El Pueblo, Hay que guardar de decirles que a veces ciudades diferentes se suceden sobre el mismo suelo y
bajo el mismo nombre, que nacen y mueren sin haberse conocido, incomunicables entre sí.
Ahora no me conoces
Hay partido.


Ahora no me conoces edición anterior
El puente viejo (Susana López)

 

 

 

El Maestro Enrique Ilera
Conformismo
Pisando los adoquines de una de esas antiguas calles que tanto se mencionan en
los tangos, parecía un Melchor sin camello, una bruja sin escoba o una
evocación sin nostalgia.
Caminando así sin rumbo fijo, atentos mis oídos a los ruidos como si las penas
causaran algún sonido y los pájaros de las calles cantasen su advertencia de un
nuevo día con mate, Gardel y presencias reiterativas. Representaciones
cotidianas de los acostumbrados a los sin nada, enviciado por las carencias y ya
adictos al hambre cotidiano.
A ciegas, tanteando apenas lo deseado, la carencia resulta y se parece a una
gimnasia matutina que hiciese salir a sus militantes sin carné a manifestar sus
ganas de algo, de tan sólo un poco. Aunque a veces todo.
No se puede medir las ganas ni tampoco calificar las necesidades. Es la simple
conservación de la especie, esa absurda cruz bípeda que autodenominamos
humana.
resolver el apetito es pericia de los cuadrúpedos.
Ellos se las amañan con los tachos de basura, las bolsas negras y hasta en los
cadáveres de derrotados que hallan demasiado a menudo en su camino hacia
ninguna parte. Que puede ser reproducción, alegría o simplemente
supervivencia.
Entonces lo resolví. Sería como ellos autosuficientes, por lo que comencé a
devorarme con parsimonia los dedos de la mano.
Luego, y a pesar del sangrado, di cuenta con parte del césped de uno de los
canteros de la plaza.
– “Verde …que te quiero verde” – Recitaba o intuía mascando como un
rumiante.

 

 

Daniel Da Rosa
La lectura infinita
lo que leí lo había escrito hace mucho tiempo
cuando aun el cielo era cielo y la lluvia era bendita
cada vez que desnudo un libro
me encuentro conmigo
pitando un cigarro bajo el árbol más tibio
esas palabras escritas por otro
son las mismas que dejé en la fiambrera
cuando mi abuela me llamaba para que viera
como las monarcas tapaban el bosque
con sus más límpidos vuelos
lo que habré escrito el día menos pensado
cuando la noche era la más larga
y el invierno más crudo
lo leerá otro y pensará que lo que lee
él ya lo había escrito mucho antes que yo
todo está escrito
los vientos por aquellos tiempos
movían molinos de viento
y atravesaban mis dedos
ébanos
de tanta tinta
lo leo ahora
apenas iluminado por  la pequeña llama
reflejada en el agua.

 

 

Felix Montaldo
PERSONAS QUE ABRIERON CAMINOS NUEVOS/Jorge Luis Borges
En el poema “Things that might have been (cosas que pudieron haber sido)
nos dice: “Pienso en las cosas que pudieron ser y no fueron”. Sobre el final
lamenta: “El hijo que no tuve”.
El poema “Manuel Peyrou ” hace un recordatorio de un amigo suyo (escritor
de novelas policiales y periodista) que había fallecido:
“Suyo fue el ejercicio generoso
De la amistad genial. Era el hermano
A quién podemos, en la hora adversa
Confiarle todo o, sin decirle nada,
Dejarle adivinar lo que no quiere
Confesar el orgullo…” 1
El 30 de diciembre de 1977 se publicó “Adrogué que consta de 13 poemas
y 9 ilustraciones a cargo de Norah Borges. El autor dictó una conferencia

llamada “Adrogué en mis libros” donde expresa su afecto por esta pequeña
ciudad residencial muy cercana a Buenos Aires que, con su familia, visitaba
frecuentemente:
“En cualquier parte del mundo en que me encuentre, cuando siento el
olor de los eucaliptus, estoy en Adrogué. Adrogué era eso: un largo laberinto
tranquilo de calles arboladas, de verjas y de quintas; un laberinto de vastas
noches quietas que mis padres gustaban recorrer. (…) De algún modo yo
siempre estuve aquí, siempre estoy aquí. Los lugares se llevan, los lugares están
en uno…” 2
En el poema “Adrogué” evoca con tristeza esos tiempos pasados:
“Nadie en la noche indescifrable tema
que yo me pierda entre las negras flores
del parque, donde tejen su sistema
propicio a los nostálgicos amores
(…)
El antiguo estupor de la elegía
me abruma cuando pienso en esa casa,
y no comprendo cómo el tiempo pasa,
yo, que soy tiempo y sangre y agonía.”
En abril de 1979 ocurrieron una serie de sucesos que repercutieron
negativamente en las relaciones del escritor con su familia. El problema se
originó cuando su sobrino Luis de Torre y su esposa que poco antes habían
perdido a su pequeña hija, decidieron mudarse de casa. Para dejar una seña por
la nueva propiedad, Luis libró un cheque contra la cuenta conjunta que tenía
Borges con su hermana Norah y los hijos de ésta, Luis y Miguel. Así lo relata
María Esther Vázquez:
“…El cheque tenía una fecha adelantada y, como ha sucedido a menudo,
quienes lo recibieron no respetaron el día señalado sino que lo depositaron en
seguida. Veinticuatro horas después, llamaron a Borges del Banco de Galicia
para avisarle que había librado un cheque sin fondos. La suma era importante,
sin ser tampoco excesiva. Desconcertado al principio y enceguecido de furia
después, Borges increpó a toda la familia, pero temiendo que Luis fuera a la
cárcel, desesperado, llamó a Carlos Frías, quien atendía sus asuntos en la
editorial Emecé, y le pidió un adelanto sobre sus derechos de autor. Frías le
aseguró a Borges que antes de tres días (el Banco les había acordado ese plazo)
tendría el dinero en la cuenta. Pero cuando fueron a hacer el depósito, se les
avisó que ya había sido hecho; Luis había sacado el dinero de donde pudo.”
A raíz de este suceso, Borges rompió las relaciones con su familia (tiempo
después se reconciliaría con su hermana pero no con sus sobrinos). María
Esther Vázquez relata que: “…Me contó Borges que Kodama le advirtió
enérgicamente, que volverían a estafarlo y Borges se quedó sólo con Beppo (el
gato)…”
Siempre según esta fuente, sus amigos Adolfo Bioy Casares, su esposa
Silvina Ocampo y Manuel Mujica Lainez intercedieron, sin éxito, por la
reconciliación; este último le dijo: “¿Qué te importa que usen tu plata? ¡Lo
importante es que no te dejen sólo! 3
En ese momento Borges vivía en el apartamento de la calle Maipú (donde
había vivido con su madre) y era acompañado por Epifanía Uveda (Fani),
empleada doméstica de la familia Borges de muchos años, quién era la que lo
atendía y se ocupaba de los asuntos de la casa.

 

Edgardo Taranco

 

Alfredo Gomez
Danzarín
Es cuando caen como llovizna
que los recuerdos vuelven
con tibieza con perfume
respirando en un bandoneón
y otro distinto que soy yo mismo
baja por peldaños de mármol gastados
y sale al humo de la calle de la fe
donde pasa la vida las piernas las faldas
y una melodía cae desde un balcón
como una hoja fugada de un diario
tragicomedia de cualquier día
en esa ciudad ahora desconocida
los zapatos marcando el ritmo en las baldosas
la vereda y un perro que no ve las caras
las caras de perro de la gente que pasa
más tarde esa madrugada
los semáforos seguirán su rutina de tres colores
bajo la luna o bajo una lluvia que resbalará por las fachadas
para darle piel de serpiente al asfalto
donde regresan ilusiones de jóvenes abrazados
y ebrios de algo que no se sabe
mientras en un bar ceniciento
sucio de hollín y nostalgias
alguien le pone punto final a un verso.

Ilustraron: Rodolfo Fuentes, Liliana Porter, s/d el Día La Plata, s/d.-
Es bueno observar, /cuando abrimos la ventana, /si hay algún avión en las
inmediaciones, /porque una vez que han entrado, /resulta difícil deshacerse de
ellos.HM

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