Una idea de Alfredo Valdez Rodríguez

Suplemento de El Pueblo como individuos infantiles que pierden todo sentido crítico y todo les parece genial a poco que un
cielo azul sea azul celeste, o que el rojo pálido del vestido de Deborah Kerr contraste con el rojo oscuro del sofá de Cary
Grant.
Ahora no me conoces

Dónde estamos?
Ahora no me conoces edición anterior
Santa Lucia más menos 1980-81 – Nenete Salgueiro-Alejandro Torres-Fredy
Saetone-Loco Cuadra-Canario Diman Romero-Tapon Hernandez,
Tico-Mincho Rubbo-Negra Baez-Huevo Caballero-Tuco-Canario Bracco(Josè
Pepe Torres)

 

 

 

Felix Montaldo
PERSONAS QUE ABRIERON CAMINOS NUEVOS/Jorge Luis Borges
Borges
Problemas con el gobierno peronista
El 8 de setiembre de 1948 se produjo un hecho que conmovió
profundamente a Borges. Ese día su madre acompañada por su hija Norah y un
grupo de amigas fueron hasta la calle Florida donde se pronunciaron a viva voz
contra Perón y su esposa Evita y sus intentos de hacer aprobar una Reforma
Constitucional que permitiera reelegir a Perón; después cantaron el Himno
Nacional. Una multitud las rodeó y fue entonces que la policía intervino y las
llevaron presas. El juez las condenó a un mes de cárcel por “alterar el orden
público”. A Doña Leonor que había cumplido 72 años se le fijó arresto
domiciliario pero su hija y a su amiga Adela Grondona quedaron recluidas en la
cárcel El Buen Pastor junto con prostitutas, delincuentes comunes y también
presas políticas.
La versión de Estela Canto fue la siguiente:
“El lector puede creer que doña Leonor era una activista política enrolada
en un grupo antiperonista determinado. No era el caso. Doña Leonor ejercía su
antiperonismo entre sus amigas, las damas con quienes charlaba y tomaba el té.
Típica mujer de su generación, carecía de conciencia política: odiaba a Perón y
Evita porque los consideraba unos intrusos vulgares que intentaban socavar un
orden que debía ser inmutable. No pronunció jamás discursos en clubes
femeninos contra Perón. Su actividad tenía un carácter doméstico. Lo que

sucedió fue lo siguiente: doña Leonor paseaba por la calle Florida con Norah y
una amiga, Adela Grondona. La calle Florida siempre está abarrotada de gente
durante el día y entonces la atmósfera política era muy tensa. De repente, doña
Leonor, seguida por sus acompañantes, prorrumpió en invectivas contra Perón
y Evita, flamante esposa del general. Después se pusieron a cantar el Himno
Nacional. Las damas fueron rodeadas por la multitud, y la policía, temiendo que
la cosa pasara a mayores, las arrestó y las trasladó a la comisaría”.
Cuenta María Esther Vázquez que a la madre de Borges le pusieron
custodia policial durante el día y la noche y que Doña Leonor se compadeció del
policía que pasaba frío a la intemperie y le hacía llevar un plato de sopa al
mediodía y otro a la hora de la cena. También pusieron otro vigilante a seguir a
Borges quién un día le pidió que lo ayudara a cruzar la calle (ya tenía episodios
de ceguera) y de ahí en adelante caminaban juntos conversando amigablemente.
Esta ofensa a su familia lo afectó más que su desplazamiento de la
Biblioteca “Miguel Cané” porque involucraba a las personas que el más quería y
despertó en Borges un odio acendrado hacia el peronismo. Se convirtió en un
símbolo intelectual de la oposición al gobierno y experimentó una de sus
mayores alegrías ver caer ese régimen que tanto aborrecía. Así cuenta, en su
autobiografía, como vivió esa jornada:
“La revolución tan esperada ocurrió en setiembre de 1955. Después de
una noche de preocupación, en la que nadie durmió, casi toda la población salió
a las calles, vivando la Revolución Libertadora y gritando el nombre de Córdoba,
donde habían tenido lugar la mayoría de los combates. Era tal nuestro
entusiasmo que por un tiempo no nos dimos cuenta de que la lluvia nos estaba
calando los huesos. Nos sentíamos tan felices que nadie profirió una palabra
contra el dictador caído. (…)”
Pero, no obstante, durante el tiempo en que gobernó Perón fue que se
cimentó su fama y obtuvo muchos reconocimientos y distinciones: en 1950 fue
elegido presidente de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) cargo que
desempeñó hasta 1953 en que dicha asociación fue clausurada. En 1951 fue
descubierto por los franceses: el editor Roger Caillois publicó su libro
“Ficciones” y eso significó un salto a la fama a nivel mundial por la enorme
autoridad intelectual de Francia.
En colaboración con amigas suyas escribió varios libros: con Delia
Ingenieros, hija de José Ingenieros, escribió “Antiguas literaturas germánicas”.
Con Margarita Guerrero escribió “Martín Fierro”, ensayos sobre literatura
gauchesca (1953) y cuatro años después “Manual de Zoología fantástica”. En
1953 junto con Bettina Edelberg escribieron un guión para ballet llamado “La
imagen perdida” y en 1955 “Leopoldo Lugones”, colección de ensayos. En 1953
con Luisa Mercedes Levinson publicaron un libro de cuentos llamado “La
hermana de Eloísa”. Constaba de tres cuentos: uno escrito por Borges, el otro
por Levinson y el que le daba título a la obra en colaboración.

Por iniciativa de sus amigas Victoria Ocampo y Esther Zemborain
de Torres que luego se extendería a otras personalidades del mundo cultural, en
1955 el nuevo gobierno nombró a Borges como Director de la Biblioteca
Nacional. El Subdirector José E. Clemente se encargaba de las funciones
administrativas mientras que Borges recibía a amigos, admiradores,
delegaciones, diversos personajes, estudiantes y posgraduados. Su cumpleaños
lo festejaba en la biblioteca; allí se reunían su familia, sus amigos e incluso
acudía personal de la institución. En 1958 o 59, Borges y Clemente crearon el
Departamento de Extensión Cultural destinado a impartir cursos gratuitos para

empleados y obreros en el horario de 20 a 22 horas. La concurrencia fue muy
nutrida y se compuso más que nada de gente que vivía en el barrio. Como
escaseaba el dinero los profesores de dichos cursos, amigos de Borges, eran
honorarios: su hermana Norah enseñaba dibujo, Wally Zenner teatro, Gregorio
Weinberg historia de la cultura, mientras que Borges impartía clases de
literatura. La biblioteca además prestaba libros. Nuestro escritor se mantuvo en
ese cargo hasta 1973 en que renunció.

 

 

Daniel Da Rosa
Antes que termine el día
tanto tiempo
y la tierra que se hace ancha
distante
ahora los hombros más bajos
la cintura más circular
los pies pesados
y la mirada con más espesura
tanto tiempo
y  el mundo cada vez más chico
las lenguas que se entreveran
aún a la sombra de los abedules
el país más lejano está a horas de viaje
sin embargo el mar nos va dejando sin playas
el hombre sin bosques
tanto tiempo
sin verte
esperando cartas que ya no se escriben con tinta
en papel blanco
o que suene el teléfono
cómodamente instalado en la pared de la cocina
tanto tiempo
sin los pixeles
de van goh
no puedo ya saber si tus ojos
cambiaron de color
pero sé que estás ahí
te he visto en sueños

como una postal
sentada frente al mar.

 

 

El Maestro Enrique Ilera
La hora del zapato y el tiempo caluroso
Durante las horas del día, el calor había sido verdaderamente insoportable.
El sol no había dado tregua convirtiendo el azúl del cielo en un blanco uniforme
y convirtiendo a los paseantes de la plaza principal de Rabo Corto en nómadas
sin camello que buscaban en vano algún banco a la sombra, porque no querían
protegerse bajo las salientes de las azoteas ya que para ello debían aplanarse
demasiado. Además de las paredes estaban llenas de otros bichos.
Las calles reverberaban de luz enceguecedora y todos los patitos se habían ido a
bañar, pero como las charcas estaban secas se disfrazaron de palomas y
buscaron las sombras de la iglesia.
Hasta que la campana comenzó a sonar y junto a los inquilinos de las pensiones
fueron a reponer fuerzas; en sus inhóspitos cuartos unos y en los fétidos hilos
de agua de las cunetas otros. Los patitos.
El sol implacable bajaba tan lentamente que parecía que lo hacía adrede, como
para recordarle a los vecinos de Rabo Corto que aún era el astro rey y que vivía
a la intemperie, fuera del sucucho de alguna de la spensiones.
El aire parecía hervir y nada se salvaba de l ruido d elas chicharras, colándose
por puertas y ventanas y taladrando las paredes hasta llegar al infinito, que aquí
en Rabo Corto podemos encontrar a la vuelta d ela esquina o escondido en un
boliche, emulando a las arañas de los rincones pero sin conseguir ningún tipo de
apariencia.
Al final llegó el atardecer, y todo se tiñó de anaranjado, entonces el buen vecino
del que hoy hacemos referencia decidió preparase un mate para ir a amarguear
a la puerta de su casa sentado en el murito de siempre.
Al rato nomás el sol se ocultó del todo y las cosas se tornaron negras pero a
despecho de los rabocortenses el calor aflojó muy poco. Apenas como para
traspirar menos.
La noche ya estaba presente y muchos enjuagaron sus mates para irse a acostar,
entre ellos el paisano que nos ocupa pues a él le gustaba levantarse con los
pájaros y sentarse en la vereda para ver pasar la mañana.
Ya recostado en la cama se desató el cordón de uno de los championes y se lo
quitó, pero sucede que el pié le había quedado dentro.
Muy contrariado procedió a hacer lo lo mismo con el calzado del otro y también
volvió a suceder lo mismo.
Entonces luego de dar gracias a Dios por solo tener un par de patas, pensó un
poco y resolvió acostarse a descansar con la boina puesta.

“El diablo nunca duerme”, pensó antes de cerrar los ojos y desear que el día
siguiente fuera menos caluroso.

Ilustraciones, Clarin, s/d, Rodolfo Torres.

El mérito no está en volver, sino en irse. Eso sí que es difícil. JT

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