Una idea de Alfredo Valdez Rodríguez
Suplemento de El Pueblo, Está tan cerca mañana que susurras y se empaña con el aliento.
Ahora no me conoces

Ahora no me conoces de la semana anterior
Alejandro Acton, Pablo González, Gustavo Figueredo, Javier Gómez y Jorge
Bravo. Falta en la foto Orlando que formaba ese equipo del Alas Rojas.(José
Carlos Imoda)
Una pregunta de miércoles
Cuál es el relato de ciencia – ficción que más lo ha conmovido?
Rodolfo Fuentes; La Guadaña de Ray Bradbury
Alvaro Ojeda:La guerra de los mundos, H.G.Wells
Marcel Legarra; "El Corazón Delator" Edgard Allan Poe (género "ficción
gótica")
Guillermo Alvarez Castro: Peregrinación – El libro del pueblo de Zenna
Henderson.
Mariam Legnani Farenheit 451 de Ray Bradbury
Susana López: Cinco semanas en globo de Julio Verne ,
Javier Cabo: ¿Harry Potter vendría siendo ciencia ficción? Archivos X, ¿es
ciencia ficción? Los niños del Brasil (Ira Levin) ¿es ciencia ficción?
Carlos Hipogrosso: ¿La naranja mecánica?Puede ser.
También está Bradbury, Borges e incluso Kafka (que podría ser un modelo).
Guillermo Morena: Que pregunta. Como relato, en el entendido de algo
corto, "la última pregunta" de Asimov. Pero sin saber nada de las diferencias
entre extensión de textos, 2001 de A.C. Clarke, es sin dudas el que logró el
objeto de tu pregunta.
Cómo perlita de Asimov, "como ocurrió" no tiene desperdicio.
Alejandro Recarey: . Le diría que, a nivel literario, uno de los capítulos de las
Crónicas Marcianas… aquel en el cual los astronautas creen haber llegado al
lugar en el que sus deudos tienen una segunda vida; solo para morir a manos de
los marcianos. Como películas, las primeras del Planeta de los Simios; pues sus
alusiones religiosas siempre me perturbaron mucho. De adolescente o joven, he
llegado hasta a soñar con ese tema. Recuerdo aún un sueño en particular, que
tuve ni bien entre a facultad y que extraía visiones de esas películas. Y como
serie, The Twilight Zone, especialmente el capítulo The Lonely o Walking
Distances. Pero claro, no son CF, son fantasías.
Javier Moro: Cuento de Navidad, de Ray Bradbury.
Gonzalo Alonso: Un mundo feliz. de A.Huxley.
"Si uno es diferente se ve condenado a la soledad"Aldous Huxley,si el mismo,el
de Las puertas de la percepción.Esta cita es de Un mundo feliz.
José Luis Calandria: Sin duda Crónicas Marcianas de Bradbury y hay uno
que estoy intentando conseguir para leer de nuevo que es Ciudad de Clifford
Simac. Pero Crónicas me abrió el camino de la Ciencia Ficción.
Claudio Montoro: Paso. La literatura de ciencia ficción me resulta ajena,
nunca me dijo nada, tenemos con ella, una historia de vínculos no
correspondidos.-
Luis M.González: El ruido de un trueno de Bradbury, y Duel de Richard
Matheson.
José Carlos Ferraro: La banda del ciempies de Mario Levrero, un hermoso
relato que tuvo en mí, conmoción y perturbación. Muy recomendable.
Marcos Umpierrez; creo que sin duda 2001 Odisea del espacio, igualmente
hay muchos relatos de ciencia ficción que me han conmovido o puesto a
reflexionar, pero ese sin duda fue uno de los que más me han impactado.
Gabriela González: Nuestra entrada en la cárcel "por tráfico internacional de
heroína". Más que conmovedor, nos cambió la vida..
No sé si sirve para esta ocasión, pero por lo menos dejamos constancia por este
medio de que fue un gran error y que después de 5 años de lucha judicial, nos
terminaron dando la razón. Abrazos republicanos!
Claudio E. Rodríguez: Anatema, El sistema del mundo y La confusión de
Neal Stephenson. Habría que sumarle La Sequía de Ballard. y Un platillo de
soledad de Stugherton.-
Ricardo Aldana: 2001, odisea del espacio. (Y hoy se cumplen 20 años de la
muerte de don Kubrick.)
Guille Duran: “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? de Philip Dick.
y Los desposeídos de una utopía antigua de Ursula K Le Guin,
Luis Fernando Iglesias: Caleidoscopio Ray Bradbury
Tomás González: Cirenaica de Ermano Cavazzoni, Y si pudiera ser
considerado del género La Ciudad de Mario Levrero.
Omar Adi: No me pida relatos. Pídame autores. De gurí, Verne en aquella
colección Robin Hood de tapas amarillas. Cuando crío, me quemó la cabeza
Farenheit 451 (no sé si capta la elaborada respuesta). Los relatos de Crónicas
Marcianas responden mejor a su pregunta, Y luego casi todo Bradbury. Tuve
años de culto por la ciencia ficción: Clarke, Sturgeon, Asimov. Burguess, al cual
usted alude con su imagen de La Naranja Mecánica. Y afinando el lápiz puede
uno sumar a Borges, Poe, Orwell, Huxley, Wells. Su pregunta le hace honor a
aquello de las sincronicidades a las que se refería Jung: estoy leyendo ahora un
libro increíble que no conocía: “Guía del autoestopista intergaláctico” del inglés
Adams, un globero (también acá hay un infantil y facilongo juego que usted
sabrá apreciar). Eso es todo. Buenas tardes.
Felix Montaldo
PERSONAS QUE ABRIERON CAMINOS NUEVOS/Jorge Luis Borges
Amistad con Adolfo Bioy Casares
Ambos autores se conocieron en casa de Victoria Ocampo donde se
realizaban peñas literarias. En esa oportunidad recibían a un escritor extranjero
que visitaba Argentina. Hubo una gran empatía entre ellos y de ahí en adelante
se generaría una amistad que duraría toda la vida. Bioy se casó en 1939 con
Silvina Ocampo, hermana de Victoria y Borges iba a cenar con ellos muy a
menudo; las pocas excepciones a esta rutina eran las oportunidades en que
invitaba a salir a alguna amiga o en las largas vacaciones que se tomaban los
dueños de casa. La familia de Bioy tenía estancias, era gente de fortuna y, el
escritor y su esposa hacían frecuentes viajes a Europa.
A partir de 1937 Borges comenzó a escribir en colaboración con otros
escritores: en ese año escribió “Antología clásica de la poesía argentina” junto
con Pedro Henríquez Ureña; en 1940 “Antología de la literatura fantástica” con
Silvina Ocampo y Bioy Casares. Con este último escribieron cuentos policiales;
en uno de ellos llamado “Seis problemas para Isidro Parodi” (1942) inventaron
el personaje de un detective que, a raíz de una denuncia cae preso y tiene que
resolver un asesinato desde la prisión manejándose a puro razonamiento ya que
no puede hacer interrogatorios ni buscar pistas. Lo firmaron con el seudónimo
de Bustos Domecq (apellidos de los abuelos de ambos). Fue una idea original un
poco al estilo de Max Carrados, el detective ciego de las novelas de Ernest
Bramah.
Luego escribieron “Un modelo para la muerte” esta vez lo firmaron
B. Suárez Lynch, recurriendo a los apellidos de otros ancestros. En 1946
reaparecería Bustos Domecq en “Dos fantasías memorables”. 1 Juntos dirigieron
la famosa colección de novelas policiales “El Séptimo Círculo” publicada por la
editorial Emecé. La primera entrega fue la novela “La bestia debe morir”.
En 1940 Bioy Casares publicó “La invención de Morel”, tal vez su mejor
obra y el prólogo lo escribió su amigo. Fue un libro muy exitoso. Borges que era
un enamorado de la literatura fantástica, a su vez tradujo cuentos de Kafka.
Entre los cuentos escritos por Borges en horas de trabajo en la Biblioteca
Miguel Cané figuran “La lotería de Babilonia”, “La muerte y la brújula” y “Las
ruinas circulares”. Integraron el libro de cuentos llamado “El jardín de senderos
que se bifurcan” que más tarde, en 1944, fue ampliado y cambiado su nombre
por “Ficciones”. El autor considera a “Ficciones” y “El Aleph” sus libros más
importantes. 2
Traslado de la “Miguel Cané” y renuncia a su trabajo
En 1946 cuando asumió Perón la presidencia, fue trasladado al
Departamento de Apicultura con el cargo de Inspector de aves, conejos y
huevos. Enseguida se dirigió a las oficinas del Municipio para averiguar las
causas de su traslado preguntando porque a él de todos los empleados que había
en la Biblioteca. La respuesta del funcionario fue que se había pronunciado a
favor de los aliados en la Segunda Guerra Mundial, “¿qué esperaba entonces?”.
Borges indignado rechazó este nombramiento y renunció.
Enseguida se organizó una cena de desagravio donde habló el presidente
de la Sociedad Argentina de Escritores. Lo apoyaron en la emergencia
intelectuales de diversas tendencias. Subsistía el problema de la pérdida del
trabajo y las dificultades económicas pero todo se solucionó cuando algunos
amigos le consiguieron un puesto de profesor en la Asociación Argentina de
Cultura Inglesa. También se le solicitó dar un ciclo de conferencias sobre
literatura clásica norteaméricana en el Colegio Libre de Estudios Superiores que
versarían sobre autores como Hawthorne, Poe, Thoreau, Emerson, Melville,
Whitman, Twain, Henry James y Veblen. En ésta situación Borges, que siempre
sintió miedo de hablar en público, logró superar estos traumas convirtiéndose
en un buen conferencista; a este respecto nos explica María Esther Vázquez,
quién fuera su amiga, colaboradora y biógrafa:
“Inauguró un modo tan personal de dar conferencias y clases que creaba
alrededor de sí y de su tema un ambiente único, mezcla de encanto y monotonía,
donde, de pronto, introducía algo mágico e inesperado que conquistaba a los
oyentes.” 3
El mismo Borges nos relató el radical cambio de vida que experimentó en
ese tiempo:
“De modo que a los cuarenta y siete años descubrí que se me abría una vida
nueva y emocionante. Recorrí la Argentina y el Uruguay dando conferencias
sobre Swedenborg, Blake, los místicos persas y chinos, el budismo, la poesía
gauchesca, Martin Buber, la cábala, Las Mil y Una Noches, T. E. Lawrence, la
poesía germánica medieval, las sagas islandesas, Heine, Dante, el expresionismo
y Cervantes. Iba de ciudad en ciudad y pasaba la noche en hoteles que nunca
más vería. A veces me acompañaba mi madre o una amiga. No solo terminé
ganando más dinero que en la biblioteca, sino que disfrutaba del trabajo y me
sentía justificado.
El Maestro Enrique Ilera
El escultor
A expreso encargo de las autoridades de Rabo Corto, al escultor se le había
encomendado el esculpido de una figura humana con alas. Pero a diferencia de
la Victoria de Samotracia ella debía exhibir muy claramente los brazos y la
cabeza.
En otras oportunidades el escultor había dado forma en piedra a un grupo de
Cupidos alados, pero estos se declararon en rebeldía aduciendo que sus arcos
eran muy pesados y sus flechas de piedra no podían atravesar ningún corazón,
quedando entonces por el momento descartado todo romance. En el buen
sentido de la palabra.
También había tallado en la roca la figura de Afrodita, tan hermosa y natural
que nada tenía que envidiar a las bellezas de carne y hueso de Rabo Corto. Que
las hay muchas.
Pero la estatua, quizás en un arrebato de celos o sacudida su alma por los golpes
del cincel, había manifestado que estaba harta de su denominación helénica y
que de ahora en adelante pasaría a responder por el nombre romano de Venus.
Además y como si fuera poco Diana Cazadora se había metido en problemas por
matar animales en vía de extinción.
Luego de concluido el cincelado de la estatua, nuestro artista sintió el alma
conmovida ante la contemplación de su belleza, pero tanta fue la emoción y tan
fuerte los estornudos por su alergia a la hermosura que prontamente comenzó a
sentirse muy mal, al mismo tiempo que sus esculturas se sacudía en violentas
convulsiones tan fuerte que amenazaban con desmoronar sus pétreas
estructuras.
El escultor no tardó en caer en cama gravemente enfermo, y luego de unas
agónicas recomendaciones para que se prestase especial atención a sus
esculturas, pasó a mejor vida. Irremediablemente se murió.
Entonces sus obras de piedra caminando muy pesadamente acompañaron a su
creador hasta su último taller. Porque las personas no se mueren, solo juegan a
las estatuas.
ilustraciones: s/d, Elisa Berti, Dani Yako,
Lo más curioso es que la acción de la gran novela americana no transcurre en
Norteamérica, sino en Marte. FS

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