Hacía poco tiempo que trabajaba de médico por estos pagos. Un día tuve que ir a Paso de Pache (ahora «Pache Viejo»). Una vez vista la paciente me quedé conversando con la señora de avanzada edad, muy dicharachera, dueña de casa y de un perro, muy ladrador y perseguidor de liebres, aperiás, perdices y cuanta cosa se moviera. La conversación derivó hacia el quiste hidático. Pregunté por la alimentación del perro y las precauciones que tomaban para evitar su contagio. Escuchada la explicación que sólo comía carne cocida, pregunté sobre posibilidad que comiese animales muertos en campos vecinos. La señora rápidamente me aclaró que su perro perseguía los animales hasta los alambrados y que nunca los atravesaba, por lo que no iba a los campos vecinos. Dada la edad y simpatía de la buena señora acallé mis dudas sobre la conducta del perro.
Es sabido que el afamado glifosato, está perdiendo actividad sobre las malas hierbas, las que están desarrollando mecanismos de defensa contra ese matayuyos. Por este motivo ya hace un tiempo que las empresas que lo producen han realizado presentaciones de productos en que se asocian otros tóxicos al glifosato, para ampliar su eficacia.
En el informe de «la diaria» del 16/02/17 de la conferencia de prensa de autoridades del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, éstos afirmaron que un productor vecino a La Armonía, que explota un campo de unas 64 hectáreas «aplicó glifosato, 2-4-D y Picloram y que «sólo encontraron rastros de este último producto». Reconozco que la información sobre la ausencia del glifosato y 2-4-D más allá del alambrado del campo, me hizo recordar al relato de la vieja dama sobre el perro que no pasaba el alambrado.
Las fotos de los vegetales de La Armonía con sus ramas con escasas hojas de aspecto «achicharrado» y ausencia de frutos, son un pálido reflejo de lo ocurrido con la producción de los campesinos de Vietnam bajo los efectos de los desfoliantes utilizados como arma de guerra.
No puede tratarse lo sucedido en La Armonía como un caso aislado. Lo ocurrido en Paso Picón, en la Laguna del Cisne, en Guichón, en una escuela de Soriano, etc., son hechos de una larga lista que señala la inconveniencia de la utilización masiva de estos agrotóxicos.
En el año 2008 Amigos de la Tierra dio a publicidad un trabajo de investigación realizado en convenio con las Facultades de Ciencias, de Química y de Agronomía, de la Universidad de la República. En dicho informe se declaraba que «la política de coexistencia entre producción orgánica, convencional y transgénica llevará por la vía de los hechos, a la contaminación de las dos primeras, ya que los criterios de bioseguridad impuestos por la ley vigente no impiden la contaminación cruzada».
Por su parte, en un reportaje de Brecha (05/09/14) el Doctor en Biología Molecular y Celular y Docente de la Facultad de Ciencias, Claudio Martínez Dobat, dice que mientras las empresas semilleras «aseguraban que es perfectamente posible la coexistencia entre la producción orgánica y la modificada genéticamente, nosotros terminamos demostrando que no es así»…. y más adelante asegura: «en realidad el modelo de coexistencia regulada está en crisis en el conjunto del planeta».

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