Pensión por incapacidad

A Julio Julivar Domínguez lo vemos en Santa Lucía vendiendo
condimentos o pidiendo alguna moneda por la calle.
Nacido y criado en Paso de Pache toda su vida, estuvo en estancias y
tambos desde sus 12 años trabajando junto a su padre.
La vida le tenía destinado un paso difícil de sortear. Su rostro ya fue
operado dos veces, cuyas secuelas fueron pérdida de nariz, pérdida del
labio superior y por lo tanto de sensibilidad. Respira sólo por la boca,
además, sufre de dolores de cabeza y se le hincha el rostro con el sol,
incluso se ahoga si habla mucho y tiene que dormir sentado con un
ventilador a los pies porque le falta aire.
Julio lamenta no haberse atendido su problema que comenzó ya hace
muchos años con una pequeña mancha que se fue extendiendo hasta que lo
visible a la vista lo llevó a la consulta médica, cuando se le determinó un
carcinoma que había que extirpar de inmediato. Explica que, en principio,
los médicos le recomendaron operarse al ser una intervención sencilla, pero
al no tener ningún respaldo, ni económico ni en salud, y al ser cabeza de
familia lo fue postergando en años para seguir trabajando. Cuando con
urgencia consultó en junio del 2016 lo mandaron a operar, pero ya desde el
lado izquierdo su nariz cayó, por lo que tuvo que vendarse para poder
viajar en ómnibus a operarse en Canelones.
Desde entonces se le han realizado dos intervenciones quirúrgicas, la
primera fue en junio del 2016 y desde ese año Julio ya no ha podido salir
a trabajar, sólo cuenta con el salario de su esposa, que realiza trabajo
doméstico.
Luego de consultar con los cirujanos para realizar una tercera intervención,
los profesionales manifiestan que hay riesgo de vida.
Hoy, con 56 años aun, tiene sus hijos para terminar de criar, tres hijos y
una nieta a su cargo, por lo que rechaza una nueva operación quirúrgica, y
como remarca en todo momento, “por ellos no me entrego y prefiero andar
con la cara así”. Es así que este padre de familia viene peleando con las
herramientas que puede, para llevar el sustento a su familia.
Julio ya ha corrido con los trámites ante el Banco de Previsión Social por
una pensión. Explica que hasta ahora sólo una doctora le realizó una Junta
Médica en Santa Lucía, por lo que habría recibido la negación del BPS, ya
que se le determinó que reúne sólo un 52% de incapacidad, lo que lo aleja
de poder acogerse a una pensión, ya que como le informaron, se requiere
de un 60% de incapacidad para trabajar. Reafirma que nunca fue llamado a
presentarse por una nueva Junta Médica en Montevideo. Luego de que el
BPS le comunicara que se le había negado una pensión, siguió intentando
que se le reconociera su incapacidad para trabajar, pero que nunca se le
reconoció.

Derecho a nada
Domínguez explica a El Pueblo, que literalmente recibió esa repuesta, no
tiene ningún derecho. Reconoce que apenas sabe leer y firmar y por
desconocimiento o ignorancia siempre trabajó “en negro”, causa por lo que
le es negada una pensión.
Julio reconoce, tanto a Macarena , su doctora de cabecera en el Centro
Auxiliar de ASSE en Santa Lucía, como a la asistente social Andrea,
quienes documentaron con detalle su enfermedad, como así la
vulnerabilidad social que presenta este padre de familia .Agradece también
a Fabián, el Policía Comunitario, y a todos quienes se les han acercado a
darles una mano, como por ejemplo con donaciones. Pero reafirma seguir
apelando a un Estado más justo, donde el haber enfermado y no poder
trabajar, no signifique ser abandonado sin ninguna repuesta, para seguir
aferrándose a la vida. “Quiero seguir alimentando, vistiendo, educando a
mis hijos, para que no pasen lo que he vivido yo”, indica.
Argumenta que siempre de los errores se aprende, mientras nos habla con
todo orgullo de su familia y que este año espera poder seguir mandando a
su hijo mayor al liceo, porque es inteligente, es capaz y quiere superarse.
La ley dice
La incapacidad absoluta para todo trabajo se configurará con un 66% o más
de invalidez, según el baremo aprobado por el decreto 306/013 del 20 de
septiembre de 2013. De todos modos, el decreto determina que si la
aplicación de los criterios generales previstos en el baremo arroja como
resultado una disminución funcional igual o superior al 50%, se presumirá
la incapacidad absoluta y permanente para el empleo o la profesión.
El decreto define el "Impedimento Permanente" como el impedimento
estable e irreversible, después de haberse agotado los medios curativos y de
rehabilitación y que no presentará una variación sustancial durante el
próximo año.
La invalidez es la decisión técnico-administrativa que se asocia a los
llamados factores complementarios que impiden realizar un trabajo (se le
asigna más porcentaje a quien tiene más de 51 años, a quien tiene Primaria
incompleta y a quien tiene una tarea de alta carga psicofísica).
Es diferente la invalidez a la "Incapacidad severa", que es el grado de las
limitaciones físicas o psíquicas que requieren ayuda de un tercero. A las
personas que padecen incapacidad severa se les otorga una pensión por
Incapacidad.
Yanel Sánchez.

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