Una idea de Alfredo Valdez Rodríguez
Los Cohen cabalgan en Netflix
- The Ballad of Buster Scruggs/Año 2018/Duración/132
En ocasiones, hasta un vaquero se esconde. Su silueta cabalga una última vez hacia el horizonte, se difumina y desaparece. Queda el relato de su leyenda, pero solo se conjuga en pasado. Transcurre el tiempo, callan las pistolas y entonces alguien sentencia que el wéstern ha muerto. Ya lo mataron la modernidad, la guerra de Vietnam o la carrera espacial. Los últimos verdugos, se decía, son los superhéroes, conquistadores de taquillas. En un duelo al sol, no hay revólver que derrote bíceps de acero. Pero un buen cowboy nunca se rinde. Menos en el cine, su terreno de conquista durante décadas. No importa que el mundo haya cambiado; tampoco que el whisky ya no sepa como en los antiguos salones. “Ha habido momentos en que el wéstern pasaba de moda, pero siempre acaba volviendo”, tercia Ethan Coen. “¿Será porque es un género cinematográfico por excelencia? ¿Por razones formales o ideológicas?”, plantea su hermano, Joel. Desde luego, ellos no se cansan de reanimarlo: estreno de Netflix —y en algún cine selecto— La balada de Buster Scruggs, su tercera incursión en el género. O algo más: “Es una taxonomía del wéstern”.Pistoleros, forajidos, monturas, alguaciles, indios, hogueras, praderas y cañones. Una caravana de iconos desfila por los seis episodios de esta antología. Pero los Coen no cabalgan solos en la llanura. En Venecia, junto conLa balada de Buster Scruggs, se pudo ver The Sisters Brothers, de Jacques Audiard —sin fecha de estreno en España—. Y, en general, varios filmes recientes se han aventurado más allá de la frontera en busca de pepitas de oro. Desde 2015, Bone Tomahawk, Comanchería, Slow West, El renacido, Mi hija, mi hermana, Los odiosos ocho, La venganza de Jane,The Rider y series como Godless o Westworld han mostrado que los caminos hacia el lejano Oeste pueden ser distintos y exitosos. Es un wéstern incluso el videojuego del año, Red Dead Redemption 2. Tras su último sepelio, el género luce lleno de vida.Lo cierto, eso sí, es que hasta el vaquero más empedernido se ha adaptado a las nuevas épocas. A lo largo de su historia, el wéstern ha expulsado al machismo y el racismo; ha viajado en el tiempo y el espacio, más allá de EE UU y su mito fundacional. Celebra a pistoleras que acertarían el ojo de un halcón en vuelo y ha quitado el bigote a sus villanos. “La innovación más notable es que los wésterns contemporáneos son más multiculturales, inclusivos y ambiguos sobre el bien y el mal. Sí hay una constante: cada generación los usa para definirse y lidiar con sus problemas”, afirma Richard Aquila, profesor emérito de Historia de la Universidad Estatal de Pensilvania y autor del libro Se busca vivo o muerto: el oeste americano en la cultura popular.elpaísdemadrid

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