una idea de Alfredo Valdez Rodríguez
Suplemento de EL Pueblo,. un salón donde las palabras estén bien atendidas y sean reticentes.
Ahora no me conoces
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Ahora no me conocès de la edición anterior
Hotel Biltmore (Gonzalo Alonso)
Néstor Taranco
La misteriosa cajita de fósforos (Parte II)
Algunos dicen que los locos y los niños siempre dicen la verdad
La Nación Paraguaya (como él la nombraba), desde aquellos años hasta
la actualidad era menospreciada por los países vecinos, tratados con algo de
desprecio y ninguneados por siempre. Según él, era hora de cambiar esa visión,
era hora de cambiar la pisada, era hora de dar vuelta la historia. Y para ello,
según Patroni, la única forma era declarar nuevamente la guerra a Brasil,
Argentina y Uruguay y no solo vencerlos en la misma, lo ideal era poder
humillarlos de la misma forma que ellos fueron humillados durante muchos
años.
La sola mención de la palabra “Guerra”, hizo que tanto Carlos como yo
abriéramos los ojos enormemente, y comenzamos a mirarlo con menos cariño y
quizás con algo de temor pensando que sufría de algún tipo de locura.
A pesar de todo, el tío Carlos osó enfrentar su teoría:
-“Pero don Patroni, con todo respeto, ¿usted piensa que con la potencia
de armamento que tienen Argentina y Brasil (dejemos de lado a Uruguay), su
país, Paraguay, puede tener aunque más no sea una probable posibilidad de
ganar dicha guerra?
-“Con el arma que yo inventé, sí. Por supuesto que la tenemos”, contestó
orgullosamente el hombre.
-“Una bomba atómica” dije yo rápidamente
-“No pequeño”, dijo Patroni sonriendo, “ese tipo de armamento producen
muchos desastres. Destruye gente, casas, animales, paisajes. Yo soy un hombre
muy pacifista. Jamás se me ocurriría crear algo tan letal”
-“¿Y entonces?”, Dijo Carlos ya menos asustado pero más interesado.
-“Mi arma, a la que yo llamo Desmineralizadora, o DEMIZA, en su sigla
militar, se encarga de destruir, o más bien desmaterializar todo el mineral que
se encuentre a su alcance”
-¿¿¿???
– “Les explico, nuestro ejercito llega al campo de batalla y apunta su DEMIZA
hacia el enemigo. Una vez ubicada en posición se dispara, y en poco mas de 20
segundos el ejercito rival se queda sin tanques, camiones, misiles,
ametralladoras, cañones, rifles, pistolas e inclusive ni una sola bala. ¿Me
entienden? En menos de medio minuto se gana una batalla sin tener ni un
muerto, ni un herido, y con el enemigo totalmente a nuestra merced. No hay
ejercito capaz de poder vencer a Paraguay en la batalla”.
– ¡Pero es imposible!, Le dije yo inmediatamente, ¡ni en la mejor revista de
cómics de las que tengo en casa siquiera nombran un arma similar!”
-Ja ja, esa es un buen dato!, Verifica que soy yo quien la ha inventado. Te voy a
explicar mejor, pequeño amigo”, dijo serenamente Patroni, “Hagamos un
ejemplo mas practico que teórico”. Quedó pensativo un instante, como
buscando precisamente que ejemplo podía darme. De repente como que se
iluminó, abrió la caja que tenía en su mano derecha, y de ella sacó una pequeña
caja de fósforos. “Supongamos que yo soy él ejercito paraguayo en el frente de
batalla. Tu tío es él ejercito de Brasil, tú el de Argentina y esa mochila a tu lado
es la de Uruguay. Yo tengo esta caja de fósforos que vendría a ser la DEMIZA.
Una vez que los ubico en el frente de batalla, prendo la máquina (hace el gesto)
y voy disparándoles uno a uno (gira la caja de derecha a izquierda). “Ya está”,
dijo terminando su ejemplo, los tres ejércitos enemigos han quedados
desmineralizados, solo les queda izar la bandera blanca. Paraguay los venció sin
dejar un solo muerto ni herido. Han quedado humillados y rendidos a nuestros
pies”
Yo quedé en silencio recorriendo con mi mirada al tío, la mochila y a mí mismo.
Carlos llegó a sonreírse por mas que trato de evitarlo. Hubo un largo silencio
solo interrumpido por el grito del guarda anunciando la deseada llegada a la
ciudad de Posadas. Con la conversación, el último tramo del viaje se nos había
ido volando.
El hombre, Patroni, guardó sus cosas, se levantó, se despidió amablemente
agradeciendo la compañía en tan largo viaje y solo atinó a decir mientras miraba
su reloj: “Venimos bastante atrasados, espero conseguir rápidamente un bus
que me lleve a Asunción. Tengo reunión con los militares a las 21 en el propio
Ministerio, y ya saben como son, no les gusta que se llegue tarde a sus
reuniones… Un gusto, amigos”
El tío Carlos solo atinó a comentar: “Que historia más loca. La verdad es que
gracias a este hombre y su cuento de ficción, se nos hizo mucho mas corto el
viaje. Hay gente de todo tipo ¿no? . Bueno, vamos Lorenzo que ya llegamos,
agarra tu mochila”
Allí comenzó lo que nunca voy a olvidar. Tomé la mochila de una de sus correas,
pero cuando intenté colgármela se cayó al piso. Al mirarla detenidamente para
saber que había pasado me encuentro con que habían desaparecido las hebillas
que la amarraban.
Cuando mi tío se paró para verla mejor, sus pantalones se cayeron
también quedando a la altura de sus rodillas dejando vergonzosamente al
descubierto sus calzoncillos. La hebilla de su cinto también había desaparecido.
Sintió un peso raro en el bolsillo de su camisa y al meter la mano encontró solo
los cristales de sus lentes, Por mi parte, mi camisa estaba totalmente
desprendida, porque los botones ya no se encontraban en su lugar, en realidad
ya no existían. Tampoco quedaba una sola moneda en nuestros bolsillos. En
síntesis, y aunque no lo podíamos creer, estábamos, según las propias palabras
usadas por Patroni, totalmente desmineralizados.
Quedamos en silencio sentados un rato mas en el tren. Inclusive llegamos a ver
a aquel hombre caminar apurado por el andén de la estación con rumbo a la
salida.
Carlos solo pudo decir cuatro palabras: “¡ la cajita de fósforos!”
Como pudimos nos recompusimos y bajamos sin cambiar palabra alguna y, más
aún, estoy seguro que nunca más volvimos a hablar sobre lo que pasó aquel día
en Misiones. Ni entre nosotros ni, mucho menos, a otra persona alguna. Creo
que la razón era simplemente por miedo.
También es cierto que nunca, hasta hoy, hubo una guerra de Paraguay
contra Brasil, Uruguay y Argentina como venganza de aquella terrible “Triple
Alianza” de mediados de 1800, la que iba a ser ganada por los guaraníes con un
arma misteriosa.
¿La razón? Nunca la sabré. Pero siempre pensé que Don Patroni llegó
después de las 21 a aquella reunión que debía ser puntual en el Ministerio de
Defensa.
O quizás llegó en hora pero, por suerte (o no) allí nadie tampoco le creyó.
Felix Montaldo
PERSONAS QUE ABRIERON CAMINOS NUEVOS/Osiris Rodríguez
Castillos
Migración a España. Un destino incierto
A principios de 1981 llegó al aeropuerto de Barajas en Madrid. Allí no
había nadie esperándolo. Sus recursos eran escasos pese a haber cobrado buen
dinero en su gira por Argentina. Tal vez haya tenido que compartirlo con su ex
esposa quién se quedó en Uruguay con la niña. El poeta tuvo que trasladarse a
Barcelona para encontrarse con Federico, pero, de su estadía en esa ciudad no
hay información disponible.
Después vinieron a Sevilla a una vivienda que Federico y su segunda
esposa, Ana Sanchez, compartían con dos músicos uruguayos. Su hijo cantaba
en pubs, muchas veces interpretaba las canciones de su padre, por lo que las
hizo conocer en esa ciudad. Incluso organizó algunas presentaciones para la
actuación de Osiris quién tenía mucho prestigio entre los latinoamericanos.
Su nuera tenía una opinión algo crítica del poeta: “Hacía muchos años
que no se veían [con Federico], jamás fueron amigos. Con quién más relación
tuvo Osiris a nivel padre fue con Pilar. Pero Federico lo admiraba
profundamente, para él fue muy importante que viniera.” Después dice: “Era
altanero pero muy educado y amable, no era un puercoespín”.
Pero se quedó poco tiempo en Sevilla; su hijo y su nuera planeaban
establecerse en Zaragoza y el poeta quería explorar en Madrid donde esperaba
encontrar mejores posibilidades. Una vez establecido en la capital de España,
alquiló una pieza en una pensión y empezó a llamar a los contactos que tenía en
ese país. De esa manera trabó relación con el cantor argentino Fermín Fierro
quién le presentó al músico Omar Berrutti de la misma nacionalidad. Le
hablaron de la necesidad de Osiris de conseguir alojamiento y Berrutti, que
conocía y admiraba la obra del poeta, ofreció su apartamento donde quedaba
justamente una habitación disponible.
El argentino incluso le consiguió una presentación en un espectáculo de
música latinoamericana en el Colegio Mayor Universitario San Juan Evangelista
que se realizó en marzo de 1981. Le fue bien, su actuación gustó al público
juvenil que la presenció y le pagaron buen dinero, pero la ocasión encontró un
Osiris con pocas ganas de participar en estos espectáculos, por lo que no volvió a
cantar allí. Berrutti lo describió así: “Era arisco, un poco antisocial, un hombre
de pocas palabras, ‘retobao’ y muy severo”.
El mismo Berrutti le presentó a Consuelo Vázquez de Parga quién sería la
próxima pareja de Osiris. Se encontraron en Toldería, local donde se
interpretaban canciones latinoamericanas (solían cantar allí, Atahualpa
Yupanqui, Violeta Parra y Victor Jara entre otros) y llegaron a congeniar tan
bien que permanecieron horas conversando. Consuelo conocía sobre música
rioplatense, incluyendo la obra del poeta uruguayo, a través de relatos de su ex
esposo quién estuvo varios años viviendo en Buenos Aires y en Montevideo.
La nueva amiga de Osiris pertenecía a una familia de intelectuales. Era
Licenciada en Filosofía y Letras por la Universidad de Madrid e hizo un
postgrado en el Bryn Mawr Collage, universidad privada femenina situada en
Pensilvania, Estados Unidos. Consuelo dominaba tres idiomas, inglés, francés e
italiano y fue docente, traductora y correctora de estilo. Participaba en las
movilizaciones sociales y era simpatizante del Partido Comunista Español. En
1962 se casó con José Ruibal Argibay, autor teatral gallego quién escribió
numerosas obras, entre las cuales “Los mendigos” (1957) y “El hombre mosca”
escrita en 1968 y representada en 1983. En sus libros hacía críticas al gobierno
del Gral. Franco utilizando un lenguaje simbolista. En los años 50 estuvo
exiliado en Argentina, donde tenía familiares, y también vino al Uruguay donde
conoció el primer libro de poemas de Osiris. A Consuelo le transmitió todos sus
conocimientos sobre canto, poesía y música latinoamericana. Tuvieron 2 hijos,
Federico y Ana y se separaron en 1970. Osiris se fue a vivir al apartamento de
Consuelo a fines de 1981.
La familia de Consuelo no apreciaba al nuevo habitante de la casa. No
aportaba dinero para los gastos del hogar ya que Osiris se encontraba con muy
pocos recursos. Ana Vázquez de Parga, hermana de la dueña de casa, decía de él:
“Osiris en la familia fue siempre un poco rechazado porque era el que llegaba de
afuera… Además tenía siempre una posición muy pasiva: llegaba, se instalaba en
el sofá de la casa de mis padres y se quedaba mutis. Hablaba muy poco… Para
mí Osiris no tenía mal fondo, mi hermana estaba muy contenta con él, pero era
un apalancao. En su casa se apoltronó.”
La Madriguera presenta
Gabriel García Márquez /El coronel no
tiene quien le escriba

“Es la misma historia de siempre…”
El coronel no tiene quien le escriba es una de las tres o cuatro novelas cortas
perfectas de la literatura hispanoamericana del siglo XX. La acción se desarrolla
en Macondo, el territorio mítico creado por Gabriel García Márquez, y de hecho
ya aparecen aquí conexiones entre esta novela corta y Cien años de soledad, a la
que le faltaban aún seis años para ser publicada. La acción de El coronel no
tiene quien le escriba se sitúa en 1956 y pese a pertenecer al mismo territorio
creativo que Cien años de soledad, todo en ella se mueve dentro de los
parámetros del puro realismo. Un hombre de setenta y cinco años espera cada
viernes que llegue al río la barca con el correo de la capital (una escena que
recuerda a la primera de Zama, la novela de Antonio Di Benedetto, publicada el
mismo año que la comentada hoy); quizás este viernes puede que aparezca en el
pueblo la carta que confirme que le ha sido concedida la pensión que espera
desde hace bastantes años.
Hace nueve meses asesinaron a su hijo en la gallera, el asesinato parece político.
Ha llegado octubre, el frío, una mala época para el coronel, que parece
desconfiar del número de inviernos que aún podrá aguantar. Hasta enero no
podrá luchar en la gallera el gallo que entrenaba su hijo, y parece ser el único
bien que conservan de él. El coronel alimenta al gallo quitándose casi la comida
que tiene para él y su mujer. Existe la posibilidad de vender el gallo, el gallo de
su hijo, pero si aguanta hasta enero podrá hacerlo luchar en la gallera y los que
apuesten por él ganarán dinero si triunfa en la pelea (este es un gallo que no
puede perder, se dice en algún momento del libro). Pero hay que llegar a enero,
mientras el gallo se va connotando de significados.
El Coronel no tiene Quien Le Escriba /de Gabriel Garcia
Marquez/Favoritos/Editorial: Debolsllo
I.S.B.N : 9871138008/Clasificación:Ficción y Literatura » Novelas »
Latinoamericana/Páginas:104/Publicación:07/07/2003 | Idioma:Español
Ilustraciones: Chema Madoz, artista desconocido. Gentileza de Julito Valdez.
Siempre ha habido analfabetos, pero la incultura y la ignorancia siempre se
habían vivido como una vergüenza. Nunca como ahora la gente había
presumido de no haberse leído un libro en su jodida vida, de no importarle nada
que pueda oler levemente a cultura o que exija una inteligencia mínimamente
superior a la del primate. Los analfabetos de hoy son los peores porque en la
mayoría de los casos han tenido acceso a la educación, saben leer y escribir, pero
no ejercen. JQ

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