una idea de Alfredo Valdez Rodríguez

Suplemento de EL Pueblo, mucha imperfección encontrada por casualidad.
Ahora no me conoces

La memoria es corta, pero ancha.
Felix Montaldo
PERSONAS QUE ABRIERON CAMINOS NUEVOS/Osiris Rodríguez
Castillos
Comentarios sobre el poema “Pajaros de Piedra”
El mencionado poema comienza con las siguientes estrofas:
“Ensillé cuando clariaba
y aura.. ni se ven mis huellas…”
Aquí Osiris alude al comienzo de su actividad artística que coincide en el
tiempo con el surgimiento del Canto Popular uruguayo y a la falta de
reconocimiento a su aporte pionero a dicho movimiento musical, según la
interpretación del escritor Hamid Nasabay.
Comentando su obra, Osiris dice que es un “poema de camino, de
desarraigo, de falta de querencia.” 1
También en 1974 se produce la publicación de “Canto y poesía” por la
Editorial Arca. Reunía sus dos poemarios anteriores con el agregado de otros
poemas. Fue prologado por el crítico literario Arturo Sergio Visca quién sitúa a
Osiris en una afinidad poética con tres pioneros de la canción gauchesca
uruguaya: José Alonso y Trelles (El Viejo Pancho), Romildo Risso y Serafín J.
García.
José Alonso y Trelles apodado “El Viejo Pancho” (1857-1924) fue un
escritor y poeta gauchesco nacido en España. Entre otras obras escribió el
drama teatral “Guacha” en 1913, el libro de poemas “Paja Brava” en 1915. Gardel
cantó algunos de sus versos como “Insomnio”, “Hopa hopa hopa”, “Como todas”
y “Misterio”. 2
Romildo Risso (1882-1946), narrador y poeta gauchesco que vivió y
trabajó muchos años en la Argentina. Muchas de sus obras fueron cantadas por
Atahualpa Yupanqui como por ejemplo “Los ejes de mi carreta”, “El carrero”,
“Cumbres siempre lejos”, etc.. También cantaron algunos de sus poemas Alfredo
Zitarrosa y Santiago Chalar. Escribió “Nandubay, 1931; Aromo, 1934, Huaco,
1936 entre otros libros de poemas. 3
Serafín J. García (1905-1985) poeta y narrador, autor de una prolífica
obra, fue un estudioso de la corriente nativista. En 1935 apareció “Tacuruses”,
libro de poemas muy exitoso, reeditado en varias oportunidades. Tuvo en su
haber numerosas obras. Produjo cuentos, ensayos, fábulas y crónicas. También

escribió relatos humorísticos (“Los partes de Don Menchaca”) y cuentos
infantiles. Fue miembro de número de la Academia Nacional de Letras. Varias
de sus obras fueron traducidas al francés, inglés, italiano, portugués e yidis. 4
El crítico literario al hacer la comparación entre Osiris y los poetas
nativistas mencionados, habla de una afinidad poética entre ellos: “Como todo
poeta auténtico, su poesía instaura un orbe lírico personal e intransferible y su
voz poética modula, dentro de una tradición, un tono nuevo. La raíz criollista y
telúrica, la asunción del paisaje en cuanto ingrediente sustancial de la propia
circunstancia, el entrañable acercamiento al hombre de nuestra tierra son
algunos de los elementos que crean la indicada afinidad poética entre Osiris
Rodríguez Castillos y ese grupo de poetas que levantan su creación desde
similares coordenadas.” 5
En esta ocasión, Osiris hace modificaciones en las letras de algunos temas
que ya habían sido publicados anteriormente, como, por ejemplo, en “Carta de
otoño” y “Trote corto y poncho negro”.
Después vendría un período de poca participación en escenarios
públicos: algunas presentaciones en Parador del Cerro, en el boliche de
Mercedes y Río Branco y en el Teatro del Anglo. Según Basilago y Pelegrino, no
se podía dar difusión a sus conciertos y eso hacía disminuir la concurrencia;
también nos informan que fue prohibida por la DINARP una actuación suya en
televisión. 6
En ese tiempo se redujeron también sus ingresos. Su contribución a las
finanzas familiares venía de las clases de guitarra y el cobro de sus derechos de
autor. Por esta vía recibió más apoyo en Buenos Aires, donde la SADAIC le
pagaba puntualmente cada 6 meses, dándole cuenta detallada de sus ingresos.
En cambio, en Montevideo, la AGADU (Asociación General de Autores del
Uruguay) no era puntual en sus pagos ni le hacía liquidaciones contables. El
poeta optó por hacerse representar ante esta organización por un abogado
amigo suyo. A su vez amplió el número de sus alumnos, rebajando sus
exigencias; ahora admitía principiantes. 7
Realizaba conciertos en casas de amigos; incluso fue invitado por
Eduardo Victor Haedo y su hija Beatriz para actuar en La Azotea de Punta del
Este. El anfitrión le proporcionó contactos con personas que le pudieran servir
de ayuda.
En cierta ocasión dio albergue temporal en su casa a un militante
clandestino. Si bien su vivienda sería visitada y, tal vez, allanada algunas veces
por la policía, el poeta no fue detenido.
Habíamos hablado anteriormente de la canción “Tiempo de Jacarandá”,
con letra de Osiris Rodríguez Castillos y música de Eduardo Falú. Ofrecemos
ahora la versión completa de dicha letra.
“Arde ya la primera luz
noche arriba voy con mi cantar
donde la estrella tiembla
y la luna se hace soledad
La tierra sube en zambas
Por el curso del jacarandá…
Tomado de la versión grabada por Eduardo Falú.
En el año 1978 mejoraron sus posibilidades de actuar en escenarios. Tuvo
varias presentaciones en el Teatro del Notariado, Teatro del Centro, Carrasco

Polo Club y el Teatro de la Candela, así como los conciertos que dio en “La
Azotea” de Eduardo Victor Haedo que ya mencionamos.
En este período también desarrolló su oficio de luthier (se hizo amigo de
Márquez Gilabert, otro artesano del ramo al cual visitaba a menudo en su taller)
y creó un proyecto para un nuevo tipo de guitarra que presentaba algunas
modificaciones buscando mejorar su sonido. La patentó en el Ministerio de
Industria y Energía a principios de ese año y luego comenzó a construirlas,
llegando en esta etapa a fabricar dos de estos instrumentos. (Basilago-
Pellegrino, p. 273).

 

Una pregunta de miércoles
¿Cuál es el animal más interesante de la literatura?

José N.Arce: El gato
Eduardo Mollo: En respuesta a tu más que fácil pregunta, te diré que
cualquier ave: las de ficción, las mitológicas, las verdaderas, las descriptas
minuciosamente o las simplemente mencionadas, las de un cuento, novela o
poesía, simplemente aves, por lo que significan: a) porque tienen la posibilidad
de alcanzar las alturas físicas, para poder otear el mundo ( sin drones, faltaba
más ) y verlo distinto, para contarnos sobre las alturas espirituales; b) porque
poseen y transmiten una inmensa belleza, en formas y/o colores; c) porque
poseen a la vez, fragilidad y fortaleza, según la intención del autor y según la
recepción del lector; d) porque como ningún otro animal, poseen el don de la
libertad ( por ejemplo, la de su canto, del cual todavía no hemos aprendido nada
y la de su expresión, de la que invocando precisamente esa libertad, nos
regodeamos los humanos de pertenecer a un mundo hipócrita, egoísta,
individualista ); por su sentido de "familia", protección, solidaridad, etc.
Blackbird singing in the dead of night
Take these broken wings and learn to fly
All your life
You were only waiting for this moment to arise(Lennon – McCartney )
Claudio Montoro: la víbora
Sebastian Pereira: Alicia en el País de las Maravillas, El Gato Negro, El Reloj:
Lewis Carrol, Allan Poe, Baudelaire; hay otros, pero con ellos me sobra. Voy por
el gato, misterio y elegancia, no se necesita más…
Debería ser norma de toda librería tener un gato ronroneando entre los libros.

 
El Maestro Enrique Ilera
El cerrajero
Aquel era y por lejos el mejor cerrajero de todo Rabo Corto. Pero viene el caso
destacar de que era, el único.
Detalle muy digno de tener en cuenta si no se quiere correr el riesgo de caer
luego en confusas situaciones que puedan dar lugar a falsas apreciaciones por
parte de ciertos vecinos propensos a la imaginería.
Los otros ciudadanos de Rabo Corto tampoco eran ajenos al concepto de “
mejor cerrajero” porque en cierta oportunidad destapó una damajuana usando
tan solo la llave del candado del cuarto de su pensión.
Ello ayudó a acrecentar su fama y consiguió que en boliche de Ambrosio &
Ambrosoli se le tuviese muy en cuenta a la hora del destape, amén de
otorgársele de fiado un vaso de vino El Borrascoso. Claro que con intereses y a
regañadientes del socio Ambrosio y su mula Madame Butterfly.
Tanta y tan buena era la fama del cerrajero, que los Alienados Evadidos del
Bosque de Afiladores o Donde Crecen los Eucaliptus se habían ingeniado para
dibujar puertas en los troncos de los árboles, seguro que al profesional de las
llaves les daría paso a la dimensión por ellos solo conocida.
También al Dr. Lex Otàn sabía de las hazañas de este artificio de las aberturas,
cosa esta que le vino muy bien, ya que un Débil Mental se había cerrado por
dentro en uno de los baños de la clínica.
El cerrajero acudió presto para desembañar al insano y fueron muy ruidosas las
ovaciones cuando el cerrajero se apareció con el Débil Mental fuera de peligro.
Lo que todos ignoraban era que su hazaña consistía en haber pasado él y su
rescatado a través del ojo de la cerradura. Tal el mérito.

 

La Madriguera presenta
Y los peces no pudieron bailar


Repetir a Quiroga, no está mal. Especialmente si se es lector de Quiroga.Aunque
el texto de Forn es para iniciados y principiantes.
A Arlt le pasó algo parecido con Quiroga; él también lo había escarnecido; en
una aguafuerte sobre la fundación de la SADE, creada para defender los
derechos de los escritores, escribió: “La idea debe ser de Quiroga, hombre que
gasta barba sefaradí y una catadura de falsificador de moneda que espanta”.
Pero cuenta Onetti que, el día en que murió Quiroga, Arlt estaba sentado al
fondo de una larga mesa, ignorando con fiereza los comentarios sobre el
muerto, hasta que llegó su amigo Kostia y contó que tres días antes se había
cruzado con Quiroga por la calle. Iba vestido como un clochard, la barba le
devoraba más de la mitad de la cara, venía siguiendo desde el Parque Japonés
a la última mujer que siguió por la calle, una beldad que cortaba la
respiración. Era la famosa viuda de Gómez Carrillo, que por entonces noviaba
con Saint-Exupéry. Kostia se lo estaba diciendo cuando el francés salió del
Hotel Plaza al encuentro de su dama y la abrazó. Quiroga, contemplando la
escena, murmuró: “Me hubiera gustado ser aviador”, y se fue, envuelto en su
sobretodo con el pijama abajo en pleno enero, rumbo a su cama en el Hospital
de Clínicas. Desde el fondo de la mesa, detrás del humo de su cigarrillo, se oyó
la voz de Arlt: “He cambiado mi opinión de Quiroga”. No podía ser de otra
manera. Quiroga había dicho: “Soy el primer infectado por Dostoievski en
América del Sur”. Arlt fue el siguiente…
…Supo adorar por igual a Tolstoi y a Dostoievski, a Jack London y a Thoreau,
a Maupassant y a Baudelaire (“ebanistas capaces de sacar de un solo golpe de
garlopa trece rizos de viruta”). Hablaba como si siempre tuviera fiebre y
padeció frío hasta en la selva misionera. En la última carta a sus hijos les dijo:
“Busco lo que casi nunca se encuentra. Soy capaz de romper un corazón por
ver lo que tiene adentro, a trueque de matarme yo mismo sobre los restos de
ese corazón”. Martínez Estrada escribió después de su muerte: “Con él
aprendimos a contar en serio”, y si miramos la literatura argentina desde acá,
no hay manera de no estar de acuerdo.(Juan Forn/ El hombre que nos enseñó
a tener frío/Página 12)
Cuentos completos. Horacio Quiroga/Horacio Quiroga
Editorial: Seix Barral/Temática: Novela literaria |
Relatos/Colección: Fuera de colección/Número de páginas: 1120

 

Ilustraciones: Rodolfo Torres, Antonio Saura
Una vez empecé a escribir un libro de poemas que trataba solamente de las
cosas que encontré en mi bolsillo. Pero iba a ser demasiado largo y los poemas
épicos están pasados de moda.G.K. Ch.

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