La buena relación de amistad entre el hombre y el caballo se basa en la
confianza, teniendo en cuenta que el equino tiene una gran memoria para
recordar acontecimientos negativos y sus reacciones pueden ser acordes
con estos recuerdos, a pesar de la gran nobleza del caballo.
La Licenciada en Biología y Etología, Carolina Cefrorella, nos propone
conocer mejor a esas hermosas y nobles criaturas, desde su experiencia
dentro de la biología y a partir del trabajo que realiza en equitación y
equinoterapia.
La bióloga señala que el caballo es un animal de presa dentro de la cadena
alimenticia; significa que están los depredadores y las presas; o sea, los
cazadores, que se van a comer las presas. El caballo es un animal
herbívoro, es una presa y en esa cadena de supervivencia, alguien lo va a
cazar.
Los humanos, que biológicamente y evolutivamente somos depredadores,
tenemos un comportamiento de seres cazadores, nos comemos a otros
animales. El caballo no tiene esa condición, por lo que en su
comportamiento frente a cualquier situación de peligro desencadena una
reacción de huida. Está adaptado para salir corriendo como la primera
defensa que tiene, porque corre por su vida. Precisamente, este es un
animal que está adaptado para correr, lo que la humanidad ha utilizado a
través de los años para distintas cosas, pero en su origen significa que corre
por instinto de salvación al ser un animal de presa.
Más allá de que el caballo esté domesticado y esté habituado a nuestro
modo de vida, el correr es una reacción instintiva, difícil de poderla
predecir, o anular.
Si bien la etapa de doma tiene el objetivo de inhibir su reacción de miedo,
no es tan fácil, por lo que tiene mucho compromiso en lograr confianza.
Hay que trabajar sobre el animal, porque hay determinadas circunstancias
que no podemos predecir. En cambio, conociendo las características del
caballo y cómo percibe el mundo, se puede anticipar para prevenir lo que
pueden ser consecuencias que podrían terminar en accidentes para el ser
humano, el caballo o determinadas experiencias que no le son favorables a
nadie.
Al caballo, en la cadena de supervivencia, se le agrega la característica de
ser un animal social y que vive en grupo, les permite que mientras unos
comen, los otros vigilan el ambiente y ante cualquier situación uno de ellos
dispara su reacción de huida y va a correr toda la manada completa. Su
historia evolutiva se complementa con su natural respuesta de huida y por
el hecho de vivir en grupo, cuando hay que huir por una situación de
peligro, les brinda ventaja.

Entre los caballos se observa la existencia de una sincronía y todo va al
mismo tiempo. Esa característica es favorable cuando se realizan
cabalgatas; si uno quiere ir rápido, los demás también se aceleran; si uno se
frena, todos se frenan; por eso el hecho de vivir en grupo para el caballo es
otro elemento de defensa.
Además les trae otra característica en lo que significa el aprendizaje social,
por ejemplo, de la madre al potrillo. Esto es elemental a la hora de
seleccionar qué alimentos comer, dónde tomar agua o entender lo que son
las reglas de la manada, de comportamiento y del juego como elemento
fundamental para aprender reglas, algo en que los seres humanos nos
parecemos.
A la hora de las jerarquías, para saber quién manda a quién o quién come
primero o cómo medir la fuerza; o a la hora de emitir señales como: “estoy
incómodo, no quiero que me molesten, o alejate un poco” es todo a través
de su aprendizaje social de vivir en grupo. También el conocer estas
características o cómo son las señales o las reglas entre ellos se convierte
en una ventaja a la hora de manejarlos, a la hora de trabajarlos, sea en
forma individual o en grupo.
Carolina reafirma otra etapa fundamental: lo que significa para el caballo
cuando conoce los componentes de las cosas nuevas que en su ambiente
natural no conoce, porque para él no existirían. Se menciona, por ejemplo,
un tipo de piso, cuando se les sube a la rampa de un tráiler, que para el
caballo le significa una textura nueva, que hace ruido y que se mueve al
mismo tiempo, lo que naturalmente no existe para él.
Esta situación de entrar y salir del tráiler, trae situaciones muy delicadas
que para el caballo genera miedo, lo que puede ocasionar la huida, porque
es algo nuevo y que no conoce y lo asocia como posible riesgo de vida.
Otras de las clásicas situaciones de miedo del caballo son las bolsas de
nylon, que de no estar acostumbrado a verlas, significa uno de sus de sus
peores miedos. Dentro de la cabeza del caballo, una bolsa de nylon es una
verdadera amenaza porque se mueve, hacer ruido, al mismo tiempo
cambia de forma y es blanco, que hace que el sol se refleje mucho más, por
lo que en su visión le llama mucho más la atención. Este factor les es
novedoso, no lo conocen, por eso las bolsas de nylon les generan una
reacción de miedo y de peligro, lo que requiere una instancia y trabajo para
exponerlo a ese estímulo y que pierda ese miedo, porque es algo que en la
naturaleza nunca va a aparecer.
Siempre es importante llegar a reconocer qué está expresando el animal,
desde el miedo hasta el placer, para brindarle la mejor atención y para
establecer las mejores formas de convivencia entre el caballo y el dueño, ya
que este último, a partir de que se estableció el contacto, para el caballo
forma parte de la manada.

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