una idea de Alfredo Valdez Rodríguez
“’Psicosis’ era un chiste, pero descubrí que algunos se la tomaban en serio. Mi intención era hacer que la gente gritara, chillara y todo eso… pero no más que en una montaña rusa” Alfred HitchcockLa escena de la ducha de Psicosis es motivo de un documental llamado“78/52” , dirigido por Alexander O. Philippe. Y también lo es de esta columna.
Nunca te bañes en el Motel de Norman
Rodada en blanco y negro, imitando el estilo del maestro del suspense, Alexander O. Philippe, en su documental “78/52”, se adentra en el proceso de gestación de una escena que cambió para siempre la manera de hacer cine y que el gran Hitchcock modeló de forma obsesiva durante una semana como una pieza independiente del resto de la película, mimándola con sumo cariño. Tal y como esgrime el actor Elijah Wood, solo un hombre obsesionado como él podía haber realizado una obra maestra de tal calado que no solo abría el debate sobre el rol indefenso de la mujer, sino que fue copiada, plagiada y homenajeada en montones de filmes posteriores.
Para muestra, la pelea de Jake LaMotta con Sugar Ray Robinson en la magnífica Toro salvaje, en la que Scorsese rinde tributo a la mítica escena copiando toma por toma, siguiendo los mismos encuadres y con un Robert de Niro que se desmorona igual que Janet Leigh durante el combate.
Es extraordinario que tardara tanto”, considera Tere Carruba, nieta de Hitchcock. Y es que el realizador de Los pájaros y Vértigo se empeñó a fondo en ese escenario de horror doméstico. En él vertió toda su meticulosidad y su conciencia de fe católica de castigar las malas acciones de la secretaria protagonista. Todo el guión y storyboard está plagado de anotaciones y descripciones milimétricas que debían garantizar la perfección del asesinato.”Se oyen cuchilladas como si atravesaran la pantalla y rasgaran el celuloide”, se lee en el libreto.
En total fueron necesarias 78 tomas y 52 cortes para elaborar una escena revolucionaria que no llegaba a los tres minutos donde el poder de la magia cinematográfica está omnipresente en todo momento, desde la manera de rodar las imágenes desde distintos ángulos de cámara, pasando por la inolvidable música compuesta por Bernard Herrmann o la estudiada coreografía en la que Marion intenta defenderse de su asesino hasta caer desplomada agarrada a las cortinas del baño
A través de una actriz que recrea el momento en el que el personaje de Marion Crane conduce bajo una intensa lluvia y decide pasar la noche en el motel Bates, el director nos invita a conocer cada detalle que anticipa el trágico destino de esa secretaria que ha huido con un botín de 40.000 dólares de su empresa y entabla conversación con Norman Bates (Anthony Perkins), el tímido joven que regenta el local.
Cuando Hitchcock decidió adaptar la novela de Robert Bloch, ya era todo un cineasta respetado. Había triunfado con el glamuroso technicolor de la exitosa Con la muerte en los talones y para él Psicosis no era más que un chiste de serie B, un juguete con el que entretener, manipular y sorprender al espectador, al mismo tiempo que era todo un toque de atención a esa cándida sociedad norteamericana aferrada a la aparente tranquilidad de su espacio doméstico que pensaba que jamás podría ser víctima de un desequilibrado en su propia casa… en su propio baño.(Lavanguardia)

Deja una respuesta