En nuestro código penal existen leyes que están lejos de lo que es la realidad. Y eso es lo que aplican los jueces y fiscales, lo que les marca el código. Hace poco nos enteramos por los medios de comunicación, los problemas que tiene un policía en su barrio con gente de malvivir.
Ese policía vive en ese lugar, porque lo que gana no le alcanza para vivir en otro barrio, sin contacto con malvivientes. Se siente amenazado por gente fuera de la ley que continuamente lo hostiga para que se vaya del barrio por el solo hecho de ser policía y vestir un uniforme. Sin embargo enterada la justicia, dispuso que ambas partes no puedan acercarse una a la otra, como si los delincuentes fueran a hacer caso de tal orden. Además y sin pensarlo le está quitando toda la autoridad al policía, porque si tiene que intervenir en un hecho, no puede acercarse como parte de la ley porque el fiscal lo dispuso.
¿Como hace ese policía para actuar si constata un hecho grave? La justicia le está quitando toda la autoridad. Es un policía cuando a la justicia le conviene y no por derecho propio. Así está actualmente la situación con respecto a la seguridad. Los que tienen que actuar para poner coto a los desmanes, se ven frenados en su accionar por la propia justicia que no los respalda en nada. Hay que darle urgentemente a la policía más autoridad y respaldo si queremos salir de esta crisis de seguridad que estamos sufriendo todos los uruguayos. Hay que legislar en forma urgente si queremos salir de esta crisis.
Los delincuentes ya no tienen escrúpulos, amedrentan a la propia policía, balean comisarias, tratan de infundir más miedo a la policía del que ya tiene para que se les allane el camino hacia el delito. Mientras tanto nuestros legisladores miran para otro lado, como si nada sucediera. No puede ser que cuando un policía actúa en un procedimiento, se les tome declaración a los delincuentes primero y se vayan enseguida y al policía se lo tenga todo el día en el juzgado, sin dormir, sin poder hacer servicio 222. Esto es venganza de jueces contrarios a la fuerza pública y por intermedio de estos tienen de rehenes a la ciudadanía.
Al delincuente hay que darle castigo ejemplar para que no siga delinquiendo y no facilitarle el camino hacia el delito. Todos los días matan a alguien, rapiñan un comercio, roban a un ciudadano. La gente está harta de tantos desmanes. No se puede ir a ningún lado, espectáculos musicales, deportivos o reunión bailable, o cumpleaños sin que irrumpan delincuentes armados y se lleven todo. Han gastado millones de dólares colocando cámaras de vigilancia, como si las cámaras fueran a detener a los delincuentes en su accionar. Saben que pueden actuar sin que nadie se los impida.
Los que se lo pueden impedir son los policías, estos tienen que estar en la calle y no en una oficina mirando por televisión lo que sucede en el súper de la otra cuadra. Lo que frena a los delincuentes es la presencia de los uniformados. De alguna forma esto tiene que cambiar y por ahora no hay nadie con los cojones bien puestos para llevarlo a cabo. Algunos legisladores están levantando firmas para poner a los militares en la calle. Nosotros decimos que no es necesario. Esto se arregla solo con la policía, pero con respaldo y con leyes que protejan a quienes nos protegen y no hacerlos actuar en forma desamparada como está ocurriendo. Solo la policía sabe cómo actuar y está capacitada para ello. Solo hay que darle respaldo. Vean lo que paso en el chuy, volvió la tranquilidad. No es nada difícil hacerlo pero no sabemos porque no se hace. Algún día se sabrá por ahora seguimos esperando.

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