En el Gimnasio del Club Atlético Empalme, funciona una
Escuelita de Fútbol a cargodel ex internacional Carlos Díaz.
Todos lo recordamos en
aquella selección nacional
que saliera segunda en el
Campeonato del Mundo de la
categoría Sub 20 en Malasia,
de su largo peregrinar en el
Club Defensor Sporting, de
efímero pasaje por Peñarol y
otros clubes del profesionalismo.
Díaz no se olvido nunca de
sus orígenes laurelianos en
el Baby, de la humildad de su
barrio y su familia, algo muy
importante en la vida de toda
persona con buenos valores.
Hoy, junto a Enrique y Fiorela,
trata de volcar todo lo que
aprendió a los más chiquitos,
no encontró mejor manera
de hacerlo que de formar una
Escuelita en el Club Empalme.
A ver qué nos dice Carlitos.
E. P. – Lluvia que bienvenida sea,
frenó en parte la actividad en
el Gimnasio del Club Empalme.
C. D. – Se nos frenó un poco el
tema de la Escuelita, pero como
podrás apreciar los niños están
divirtiéndose igualmente, que es
lo más importante, de eso se trata,
en parte.
E. P. – ¿Cómo comienza esto en
Empalme?
C. D. – Hacía tiempo que quería
brindarle algo a los niños de
Santa Lucía, la experiencia que
recogimos en el fútbol. Hemos
emprendido un proyecto con Enrique
Díaz y Pierina Lorenzo, nos
está yendo bien, todo pasa por un
tema de formación de los niños que
para nosotros es muy importante.
E. P. – Lo que hemos observado
hoy es que son muy chiquitos,
pero comienza por el control de
la pelota, de cómo sortear un rival,
pegarle con ambas piernas.
C. D. El fin pasa por ahí, fundamentalmente,
brindarle a los niños
lo que a uno le enseñaron en su
carrera deportiva, entonces, le
podemos enseñar las cosas básicas
del fútbol, la técnica, mucha
coordinación. Hay chicos que les
falta algo sobre el tema motriz, por
ejemplo cómo correr, cómo eludir
un rival, para que hoy o mañana
cuando se encuentren en situaciones
adversas en una cancha
de fútbol sepan cómo sortean esa
situación.
E. P. – A pesar de su edad, ¿asimilan
bien las indicaciones?
C. D. – Só, tenemos chicos de tres
años hasta doce, el que está conmigo
ahora tiene tres años, hace un
mes que concurre y ha mejorado
muchísimo en los temas del control
del balón, coordinación, eso
nos da la pauta de que las cosas
las estamos haciendo bien.
E. P. – ¿Los padres locos de la vida?
C. D. – Habrás observado cómo
disfrutan los padres y los niños.
Además, nos brindan un cariño
muy grande, porque más allá
de enseñarles fútbol, lo más importante
es enseñarles valores,
humildad, respeto. Creo que son
cosas que lamentablemente en la
sociedad se ha perdido mucho estos
elementos que hacen en definitiva
a una buena convivencia. Eso
es un poco la base nuestra, a jugar
al fútbol no les podemos enseñar,
sí lo básico del fútbol, que primero
que anda, pasa por los valores.
Para mí es muy importante porque
salimos de un barrio muy humilde,
de familia humilde, la realidad
marca eso, entonces para mí es
muy importante trasladar lo que
nos enseñaron en nuestra carrera
deportiva, en todos los aspectos.
E. P. – Es lindo ver cómo ponen
atención a las indicaciones que
ustedes les daban en los distintos
ejercicios.
C. D. – Primeros que nada hablamos
con los padres, les agradecemos,
porque mientras los niños
realizan los ejercicios ellos se mantienen
observando en silencio. Vos
sabes que en una cancha de Baby
hay muchos dando indicaciones
a sus hijos, acá eso no sucede, la
motivación de ellos es la presencia
de los padres y nosotros tratamos
de motivarlos con ejercicios, por
eso valoramos el respeto de los
padres en ese momento.
Además, de los niños siempre
aprendemos, porque más allá de
enseñarles algo sobre el fútbol,
les enseñamos a ser personas de
bien. Capaz que hoy o mañana
muchos de ellos no siguen jugando
al fútbol, pero sí que se acuerden
de que Carlos, Enrique y Pierina
les dejaron algo en la Escuelita
de Fútbol.
E. P. – ¿Qué días son las clases?
C. D. – Los martes de 7 años para
arriba, miércoles de 4 años hasta
7, viernes de 6 a 7 y de 7 a 8 con los
más pequeños.
Si bien es una escuela privada a la
que pueden concurrir niños que no
pertenezcan al Club Empalme, si
tenemos un convenio con el club,
donde se le da clases a todos los
niños de la institución que quieran
concurrir.

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