una idea de Alfredo Valdez Rodríguez

Suplemento de El Pueblo, un exceso de palabras, para explicar palabras.

Felix Montaldo
Personas que abrieron caminos nuevos Osiris Rodríguez Castillos

Los 60, años prolíficos En sus investigaciones acerca de las raíces del folklore oriental, Osiris llegó a la conclusión de que, este, virtualmente, ya no existía. Sus cultores eran gente vieja que se fue muriendo y sus temas permanecieron como un borroso recuerdo. Como antecedente quedó una recopilación hecha por Lauro Ayestarán, musicólogo e investigador de la música uruguaya, que fue grabada en discos y cintas magnetofónicas. Los antecedentes más lejanos Osiris los encontró en los cielitos y los “diálogos patrióticos” escritos por el poeta revolucionario de la época de la independencia y pionero de la poesía gauchesca, Bartolomé Hidalgo, nacido en Montevideo en 1788 y muerto en Morón (Provincia de Buenos Aires) en 1822. Inspirándose en estas tradiciones guerreras, Osiris compuso “Cielo de los Tupamaros”, recuperando este término para incorporarlo al acervo local como símbolo de rebeldía. Se convirtió en el himno de la Sociedad Criolla Los Cimarrones. Sus estrofas expresaban lo siguiente:
“Cielo, mi cielito lindo,
danza de viento y juncal,
prenda de los tupamaros,
flor de la Banda Oriental.
El cielo de los matreros
miren que oscuro que está…
Bien haiga las medialunas
que lo andan por alumbrar…
En octubre de 1960 se publica su primer trabajo en prosa, llamado
“Entierro de Carnaval”, libro que consta de 2 novelas cortas (Entierro de
Carnaval y Los durmientes) y dos cuentos titulados “Dos cuentos de plata”,
llamados respectivamente “Cinco pesos de orgullo” y “El peso de Dios”.
Están ambientados en el medio rural y en pueblos chicos del interior.
El primer cuento, que da título al libro, se ambienta en un pueblito perdido
en el campo y describe el último día de carnaval donde simbólicamente
es enterrado el dios Momo. El autor odiaba ese tipo de celebraciones que
se realizaban en esos lugares a los que veía como una parodia grotesca
donde había una falsa alegría. El sólo respetaba los que se realizaban en
los barrios Sur y Palermo de Montevideo y en la frontera norte del país.
El cuento describe el carnaval de pueblo con un lenguaje sumamente
truculento, la atmósfera es pesada y los personajes grotescos. Finalmente
la pretendida diversión lleva hacia un desenlace trágico y culmina con
la muerte de su protagonista, Purífico, un hombre bueno y valioso pero
indefenso ante la maldad y la miseria humanas.
En “Los durmientes” se trata de la llegada del ferrocarril a la localidad
rural donde vivía el autor. Aquí aparece Osiris cuando era niño que nos
relata los acontecimientos de la época cuando construyeron las vías y
la estación de trenes en su pueblo. En varias ocasiones aparece la figura
de su padre, quién, aún siendo una persona culta, siente nostalgia de
los tiempos pasados y las cosas queridas que van a desaparecer ante la
llegada del “progreso”, o sea, las viejas carretas (dice a su hijo que las mire
bien porque pronto ya no se verían más). También añoraba los antiguos
oficios como el del tropero, por ejemplo, que antes llevaba el ganado
desde la estancia hasta La Tablada en Montevideo. Ahora sólo las tiene
que transportar hasta la estación; la máquina de vapor se encargará
del resto, economizando dinero a los estancieros pero restándoselo al
bolsillo del pobre.
Por otra parte las nuevas fuentes de trabajo que se crearon trajeron al
pueblo muchas personas y le dieron nueva vida. Pero fue un fenómeno
muy efímero y duró hasta que se terminaron de construir las vías. Después
todo volvió a lo de antes y la gente se fue como en “El Exodo”.
En “Dos cuentos de plata” se narran las expectativas de personas humildes
cuando consiguen un dinero con el que no contaban y que se desvanecen
rápidamente sin mitigar su pobreza.
Aparece su primer disco
En 1962 el sello Antar editó su primer disco llamado “Poemas y canciones
orientales”. Cosechó un gran éxito en Montevideo y Buenos Aires, siendo
en esta última donde la venta fue mayor. Pese a este logro comercial el
poeta no pudo cobrar los derechos de autor, aún cuando hizo un pleito
porque la empresa dio quiebra y cerró sus puertas. También se enfriaron
sus relaciones con AGADU porque no se sintió defendido, en la ocasión,
por la sociedad de autores uruguayos.

 

La Madriguera presenta

EL LUGAR INALCANZABLE Claudia Amengual
I
I. Hay horas que piden silencio
Villa Carlos Paz, 1992
Era el primer día
de enero y el gordo
estaba muerto. No
demoraron en darse
cuenta de que
mover ese cuerpo
descomunal ajustado
a presión entre la
base de la pileta y la
puerta del baño iba
a ser un problema
extra. La puerta solo
podía abrirse unos
centímetros, lo suficiente
para ver
el cuerpo tendido
sobre las cerámicas
del suelo, con un
hilo de sol iluminándole
el cuello.
El golpe se había oído desde la sala del desayuno. Sonó por encima
del gorjeo de voces adormiladas, por encima del tintineo de cristales
y cubiertos, el borboteo del café y el arrastrar pastoso de las sillas. El
golpe había sido fuerte y seco, como si un árbol se hubiera desplomado
de pronto en el parque que rodeaba la hostería.
Hubo un silencio apenas cortado por la entrada de un desprevenido
que dio los buenos días con la inocencia de quien no sospecha que el
mundo acaba de cambiar porque algo terrible ha sucedido.
Amor, el odio, la traición, enmarcados por el concepto Onettiano de
“el alma de los hechos”; es decir, el sentido real de las cosas, más allá
de toda verdad objetiva.(fragmento)
El lugar inalcanzable/Claudia Amengual
Penguin Random House Grupo Editorial Uruguay, 17 abr. 2018

 

Pepe Sacapuntas
Noche de miércoles
Éramos pocos en el
boliche. Los primeros
acordes de frío ya se
hacían sentir entre
grapas y «vermúses» .
Para calentar el ambiente
me dirigí a mi amigo, el
Gordo Billetera con estas
palabras;
-Che, Billetera; vos que
fuiste secretario de varios
políticos blanquipillos..,
parece que el affaire de
las “ tarjetas voladoras”, ahora le tocó a ustedes…
-¡Nada que ver, Pepe! Sucede que vos sos un ácrata. Un desconfiado.
Yo calificaría la explicación de Don Pablo García Telapinto ex director
blanco del Banco República allá por el año 2000 de: ¡notable! Y eso
para ser mesurado. El pobre hombre estaba desfalleciente; de baja en
el Club de Golf, ya sin campo, y sin refinanciaciones cercanas en el
horizonte. Casi en harapos, y habiendo dado sus mejores años a la
patria financiera, decidió contribuir con su partido a puro tarjetazo.
¡A lo macho! diría Don Carlos Solé. Un ejemplo de vida.
– Sin duda. Debo reconocer que metió un excepcional descargo pleno
de magia e imaginación contenida. Parece que García Telapinto, le
daba de punta a la tarjeta “corporativa” HiperBrou , que a esta altura
debería llamarse “Family Card ”. Pero, como bien lo señalaste, no era
solo para cositas personales como Raulito , el rey del colchón. Don
Pablo, allá por el lejano año 2000,con ese comodín pagaba los aportes
partidarios al casi Honorable Directorio de su partido, Parece ser que
el casi Honorable aceptaba todas las tarjetas … o casi todas. La Peirano
Card…, ¡no! Pero las Oca , Visa, Master, vales de nafta, dos por uno en
Ta Ta, la tarjeta roja de un ex árbitro retirado, la tarjeta del pase libre
a Marivent, la de Devoto, abonos para el circo Beto Currero, la Cacho
Bochinche Card, mientras tuvieran fondos, se aceptaban. Es que los
blancos nunca fueron de discriminar y menos por cuestiones de dinero.
-¡Epa, amigo! Mire que los colorados también le daban abierto a la
“Batllecard”. Una muestra dilecta de su proceder la tenés con la Doctora
Milka De Barato que metía caterings de la Liguria, surtiditos de Devoto
y demás gastos conexos con su condición de Directora del Banco. A ello
súmele que el colorado Daniel Elcairo, casi un talibán, demostró ser
un especialista en gastos de Art Decó y joyería. Seguramente las joyas
que compraba eran para estudiar cómo funcionan los préstamos
pignoraticios una función típica del banco país.
-Es verdad. Y no debemos olvidarnos de Don Carlos Rodríguez
“Barón de la Laguna” que primero se hizo los lentes en la óptica del
Notariado, para luego comprar la ”bijou” y meter algunos gastillos de
farmacia. Eso es para que vean que el hombre se preparaba bien antes
de comprar cualquier cosa, por eso se hizo los bifocales. ¡Lo que es ser
un buen administrador!
-¡Pepe vos estás en la línea del Doctor Marqués Gustavo Salle! ¡No te
viene bien nada! Creo recordar que el Marqués una vez le metió una
denuncia al Presidente de los Estados Unidos George Bush por genocida
cuando visitaba nuestro país, lo que lo pinta de cuerpo entero.
¿Te imaginas a la policía uruguaya deteniendo al Presi de los gringos?
al son de: “Mire Don Jorge, soy el cabo Poroto de las Cabriolas, dígale a
los quinientos marines y grupos de combate que lo acompañan que
me tienen que acompañar a la seccional primera de Socorros Mutuos
porque tienen una “denuncita”. Pero antes de irnos, deben dejar sus
fusiles de combate, granadas de mano y bazookas en esta chismosa
que le paso a entregar. Surrealismo puro. En otro orden, ya más cercano
en el tiempo recuerdo que el noble doctor arremetió con un pedido
de usurpación de título contra Raulito “el colchonero”. Lo que me
pareció otro chiste. ¡Cómo va a usurpar un título que era de Licenciado
en Genética Humanoide de Neanderthal en la teoría de marxista
contemporánea, obtenido en la Universidad Granma, si ese título es
como el alfajor de pollo.
-Gordo, aflójale con el vino Tetra marca Tarzán, ¿qué tiene que ver el
alfajor de pollo con el título de Raúl?
-Me extraña Pepe, ¡no existen! Ni el alfajor de pollo y menos el título.
¡Usá la mollera!
-Cállate, Gordo que me está llamando Luis Alberto. “ -Hola Luis, ¡cómo
te va compañerazo! ¡Rey de reyes! ¡Primer actor del Senado! Qué te va
como el ort.. ¿Por qué? ¿Por lo de García Telapinto? No te preocupes
hermano. Yo te armo un discurso para los medios y los matamos a
todos. Es la prensa frentista que los está acuciando. Venganza pura.
Pero vos ya tenés que anunciar que el Honorable va a ser tan duro
como lo fueron con el Intendente Bascou. Que al infractor le van a
suspender tres partidos en los que no podrá ir al Parque Central, le van
a sacar el abono de jubilado para el D 1, y el dos por uno del Itaú para
el Movie Portones, mínimo dos meses sin poder usarlo. ¿Hola? ¿Aló?
¿Luis Alberto?” Creo que me cortó. No me dio tiempo ni parea decirle
que aceptaba pago en tarjeta.

 

Ahora no me conocés
Tapera

hora no me conoces de la semana anterior Cabrera, Cantarelli, Vidal, Beloso y Satragni ; ; “Búcaro” (Rúben Rodrí- guez)

 

Daniel da Rosa / Serie Mínima

15
Todo era previsible para él, menos la muerte. Aquella tarde de agosto cuando una ráfaga de plumas de patos le impidió ver el camino, no pudo dominar el volante del auto y volteó a un costado de la carretera. No sabe si pasó mucho tiempo desde el vuelco pero logra salir del vehículo y ponerse de pies, apoyando su espalda contra el mismo. El cielo era un cuadro azul apenas recortado por los postes telefónicos. La larga y sinuosa carretera se perdía en el horizonte. A su alrededor los campos eran dorados. Se sentó a la sombra del auto y esperó. Lloró al pensar que estuvo a punto de morir y una bandada de patos dibujaron una uve larga. Escuchó varios disparos lejanos y la uve de patos se deshizo en un instante. Vio a unos hombres correr entre los trigales y levantándose con cierta dificultad les gritó. Pero nadie se detuvo. Seguramente iban detrás de algún pato muerto. Volvió a sentarse. Las horas fueron pasando hasta que al atardecer un carro tirado por un caballo negro apareció lentamente a un costado de la carretera. Lo conducía un anciano de ropa raída y larga barba. Cuando estuvo frente a él, detuvo el carruaje. Observó la escena y le preguntó al hombre si sentía bien. Él masculló algunas palabras incoherentes y subió al carro sin que lo invitaran a hacerlo. Cuando el anciano silencioso retomó la marcha, él miró hacia atrás y le pareció que todo pasaba a mucha velocidad, de manera que se recostó cómodamente en el asiento. Observó la larga y sinuosa carretera que se perdía en el horizonte y cerró los ojos.

 

El mundo de los que no leen será un mundo no de incultos sino de ingenuos, es decir, las personas estarán informadas, tal vez sobreinformadas, pero la falta de lectura ya no les permitirá distinguir la inadecuación entre la palabra y la cosa, entre la palabra y el sentimiento, y en efecto cometerán el error o la ingenuidad de creer que es posible comprendernos. MC

 

 

 

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