Carga tributaria del estado (Imesi en las naftas e Iva al gasoil) es uno de los tantos obstáculos a la anhelada y esperada rebaja del combustible que todos los uruguayos esperamos.
Cuando se habla de soluciones con respecto a este tema, no se habla del Sisconve. Es un sistema de compras que beneficia a algunos yobliga (como corresponde) a pagar impuestos a otros. Una enorme desigualdad de condiciones que premia a uno y castiga a otros.
Otro de los temas que alcanza a Ancap, es la renuncia del ente a las bonificaciones en el contrato de transporte de madera.
Si multiplicamos los litros de gasoil que los fletes de la madera consumen, por la renuncia de las bonificaciones tendríamos una excelente cifra para bajar el combustible al público.
Es aquí donde hay dos ejes que harían diferente la situación de la empresa monopólica. Y la harían eficiente, algo a lo que deberíamos acostumbrarnos. Porque sólo recibimos malas noticias cada vez que se le menciona.
Este sería el comienzo del camino para rebajar los combustibles. Y ya que la medida es el barril dle petróleo, se estaría adecuando el precio a su valor.
Párrafo aparte merece la inclusión financiera. Prácticamente un 2% del costo del combustible para la gente (se nos rebajó a los estacioneros). Consecuencia de caprichos y negocios que el Estado establece y nos quita libertad de paso.
Como productor y estacionero, como ciudadano, desde cualquier ámbito, urge un volantazo de gestión. Para intentar remontar y encaminar el gigante que alguna vez supo ser.
No está todo perdido. Se puede.

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