Adriana Barreto estuvo exponiendo la semana pasada en el hall del Liceo Nº 2, algunas piezas de su obra en la que se destaca la pintura abstracta, rescatando colores justos y armónicos.
Siempre fue una buena alumna en dibujo, nacida en San José trajo en su bagage maestros como Dante Cola o Hugo Nantes, a cuyas escuelas tuvo el privilegio de asistir. Adriana, sin embargo, continua descubriendo técnicas porque aprender se aprende toda la vida, agrega.
Su juventud la trajo hasta Santa Lucía, ciudad a la que ya desde hace años pertenece. Aquí formó su propia familia y continuó en otros talleres, incursionando con otro artista como Rodolfo Torres, a quien considera un gran amigo, con el que nunca paró de trabajar y a quien le debe haberse vinculado con el óleo. Pero es en su casa donde formó un reducto para pintar, allí la imaginación y lo creativo se dan cita en cada una de sus piezas.
Adriana manifiesta que ha ido pasando por distintas etapas, habiendo pintado en otros estilos, como el constructivismo, e indagando por ejemplo en la Escuela Torres García, también naturaleza muerta, pero encontró en el arte abstracto su veta más motivadora. Otro de los lineamientos en su obra es el tamaño de sus piezas 70 x 50. Desde hace años ha escogido el óleo sobre lienzo o madera, siendo esa pintura su principal aliada porque permite una amplia variedad de hermosas gamas, cuando son mezclados; aunque sea caro al momento de comprarlos, el óleo tiene virtudes, como su calidad para toda la vida y fácil mantenimiento.
Agrega que los cuadros abstractos, que hoy pueden ser una moda y que gustan tanto a la gente, siempre gusta si rescatan colores justos y armónicos, tienen mucha personalidad porque van bien en cualquier lugar donde se coloquen en el living de la casa de la familia, pero también en un comercio o un consultorio.
«Como artista, si bien pinto un cuadro que hago primero para mi, también lo hago pensando en los demás», reflexiona.
En su futuro está continuar en la pintura, no sólo en la posibilidad de exponer su trabajo, sino también en ver muestras de diferentes artistas, visitar galerías y sobre todo el mantener una mente abierta, tanto para recibir como para dar, porque el arte es un idioma universal con el que todos nos podemos expresar, indicó. Adriana recuerda la ilustrativa frase del gran Pablo Picasso: «Cuando llegue la inspiración, que me encuentre trabajando.»

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