Hace muchos años que Susana está vinculada con la pintura, pero a lo largo de su vida, a pesar de que por algunos años dejó el pince,l no dejó su parte creativa e incursionó en distintas artesanía con variados materiales.
Debe su estilo gracias a la Escuela de Torres García, ya que recibió clases de dos de sus alumnos directos, por ejemplo participó de las clases del desaparecido Antonio Pezzino, en sus últimos años de docencia. Indica que pinta en cualquier material que tenga a mano y remarca que de hecho los grandes plásticos lo hicieron, recordando que a pesar de apremios económicos siempre la creatividad se asoma y muchas veces se trabaja con lo que se tiene a mano. Remarca que si bien un artista, a veces tiene que pensar en vender obras para sustentarse, cuando se pinta la mayoría de las veces no se hace con esa intención.
A través de su trayectoria artística, ha trabajado con varias técnicas, óleo, lápices, carbonilla, sanguina, que se caracteriza por sus tonos en color ladrillo. Esta plástica incursionó también con pastel oleoso, que le gusta mucho por su característica de poderse llevar una cajita a cualquier parte con la oportunidad de tener muchos colores y es un material que tiene gran versatilidad.
En su colección, podemos ver mucha pintura, tanto sobre tela, como madera o cartón , y hay un motivo que se repite en la obra de Susana, que son las flores, que es lo que vemos en esta muestra del Centro Cultural. También afirmó que siempre le han gustado los retratos, que permitan captar las miradas de las personas, que las hacen únicas.
Esta muestra es parte de una colección de años de trabajo de esta plástica, que manifestó tener varios proyectos en mente para seguir pintando.
Susana agregó, a manera de reflexión, que todos tenemos ese pequeño granito de creatividad que hay que descubrir, pero que siempre se lleva adentro, y que es una gran fuente de realización y brinda la sensación de sentirse bien con uno mismo.

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