Una idea de Alfredo Valdez Rodríguez
Suplemento de El Pueblo.
Decididamente, lo más interesante
pasa siempre en la sombra.
Nada se sabe de la verdadera
historia de los hombres.
Rosina More
Bajo el romero
Yo siento cosas, extravagantes, mariposas.
Yo callo gritos, duermo al revés del Sol y a veces me trepo por la luna.
Hice de sus cabellos lianas donde los besos trepaban sin domesticar.
Supe arrancar de su remera las estrellas escondidas.
Guardé en un cofre invisible la invitación al tobogán vertiginoso.
Creí que nadie nos veía.
Me disfracé de gat@ y trepé muros para mirarle.
Usé falda, pantalón, usó pantalón y falda.
No hay secretos en ese vuelo de cometas,
Porque los cielos anclan la magia del encuentro.
El Cielo es intangible. Tu boca también.
Tu puerta fue el cielo. Tu aliento también.
Di versos a los girones en el piso, mi corazón cantó.
Dos versos entre vos y yo.
DI-vers-OS. Dios entre nosotr@s, sí existe.
di-VER-sos: nos vimos…
Miro como en una película aquel instante,
El reloj para, la respiración no late y estoy màs viva que nunca.
Tomo distancia, me acerco, como quien se acerca a la orilla
Cierro los ojos, zambullo, me olvido de mì.
Doy versos y grito en silencio
La herida del corazón partido.
Vos allá, yo acá,
La noche afuera,
Pero ya no duele.
La Madriguera Presenta
Y se hizo la luz
La oscuridad de estos tiempos modernos, ofrece en ocasiones ciertas grietas, una de las mayores se apagò en el febrero pasado, venìa de Alessandria (Italia) y se llamaba Umberto Eco. Su pensamiento lúcido fue desde los sesenta una vela que encaminaba nuestros barquitos desorientados.
‘De la estupidez a la locura’
Twitter es como el bar Sport de cualquier pueblo o suburbio. Habla el tonto del pueblo, el pequeño terrateniente que cree que le persigue Hacienda, el médico amargado porque no le han dado la cátedra de anatomía comparada en la gran universidad, el que está de paso y se ha tomado ya muchas copitas de grapa, el camionero que habla de prostitutas fabulosas en la vía de circunvalación, y (a veces) el que expone opiniones sensatas. Sin embargo, todo se acaba aquí, las charlas de bar nunca han cambiado la política internacional y solo preocupaban al fascismo, que prohibía hacer discursos de alta estrategia en el bar, pero en conjunto lo que piensa la mayoría de la gente es solo ese dato estadístico que aparece en el momento en que, tras haber hecho las oportunas reflexiones, se vota, y se vota teniendo en cuenta las opiniones expresadas por algún otro, olvidando lo que se ha dicho en el bar. De modo que el cielo de Internet lo surcan opiniones irrelevantes, porque además, si bien se pueden expresar ideas geniales en menos de ciento cuarenta caracteres (como «Ama a tu prójimo como a ti mismo»), para escribir La riqueza de las naciones de Adam Smith se necesitan más, y tal vez más aún para aclarar qué significa E = mc2.
De la estupidez a la locura: como vivir en un mundo sin rumbo. Umberto Eco, Ed.Lumen, 2016.-
Ahora no me conocés
Los de la mùsica

Ahora no me conoces de la edición anterior
hola alfredo…..ariel….greno…soria….cada dia estoy peor….me olvido de los nombres… (Susana Lòpez)
El Pelado Ariel seguro y el primero de arriba puede ser Villamil? Y el tercero Torterolo?,(José Pepe Torres)
Villamil,gran basketbolista,paso,Pocho Torterolo otro gran jugador,paso;abajo Alberto Diaz Golero de Wanderers y en Basket tenía un tiro de media distancia mortifero,Ariel,su inteligencia lo hacía jugar bien. a todos los deportes y Julio Soria otro que tenía un tiro mortifero,si no llegabas a marcarlo o tiraba cortinado,andà a buscar la pelota y sacà de abajo del aro porque el tipo la encestaba seguro.Todos los de mi generación jugamos con ellos en los sàbados de Basketbll en el Juan 23;Club de Bochas o en los mormones según la época.Se juntaban 30 O 40 de difetentes generaciones y el quinteto que ganaba seguìa jugando;arrancabamos a las 15.00hs y teminabamos a lad 19.00.Tambien en campeonatos que organizaban en lo que fue la última época del basket en Santa Lucia.Linda foto y divinas personas.(Rùben Rodríguez)
Haciendo abuso de la memoria (estrujándola) para que me diga quienes son estos deportistas que conozco; me congratulé pues al fin (y a las cansadas) encontré nombres para esas caras que guardo por «allí». Parados estarían Jorge Villamil,Néstor Puente, Pocho Torterolo y Roberto Grenno; agachados el «gordo» Díaz, el «pelado» Ariel Rodríguez y Luis Soria(Jorge Aguiar)
Omar Adi
Oraciòn
Querido baisano que estás en los cielos:
Dame fuerzas para seguir siendo yo mismo a toda costa.
Permíteme conservar el imprescindible instinto,
el jadeo animal, el duende árabe de mis abuelos.
Hazme seguir desconfiando de frívolos, cuentamusas y dogmáticos.
Obséquiame con la esperanza de encontrar
dignidad y vergüenza en mis semejantes.
Deja que continúen iluminándome las tres estrellas del buen cielo:
amor, humor y locura.
Aleja de mí las puras cáscaras enfermas de trascendencia.
Dame siempre la pulpa, el jugo de la vida,
no me prohíbas la manzana.
Y ayúdame a reírme de mí mismo
cuando ya no tenga dientes para morderla.
Amén.
(Cajòn de Turco/200)
Julio Valdez
Los Hermanos
Viboreaba el agua, entre los canteros.-
El desagüe que habían hecho desde la pileta de hormigón lustrado que se servía veces para lavar la ropa, y otras sólo para almacenar el agua que justamente disponían por épocas de seca para el riego de esa tierra negra que abrigaba rosas, claveles y jazmines.-
Sólo un naranjero viejo se quedó en la esquina como vigilante y la recibía en el final mismo de su recorrido.-
-«Primero a la palta».-
La que trajo Hugo no sé bien de dónde ni cómo llegó al extremo norte de aquel patio, junto al rancho viejo que doña Joaquina usaba aún como cocina.-
Demoró yo creo como diez años en darnos los frutos, que luego aprendimos para ir comiendo de muchas maneras, acompañando carnes o a veces tan sólo con el pan casero.-
Qué sombra llegó a dejarnos, tal vez por la altura que tomó aquel árbol.-
Perversos los años que fueron cuarteando la cáscara dura y añeja de aquellos ciruelos, que entre rama y rama atrapaban las historias simples, pequeñas, la mísera historia con que aquellos niños crecían creyendo que desde la horqueta vendría el silencio que necesitaban para armar los juegos.-
Y fueron felices.-
Tal vez porque comprendieron casi del arranque, cuando iban creciendo que los pocos minutos de cada momento había que vivirlos tan intensamente como si con ellos se fuera la vida, porque era la vida lo que estaba ocurriendo.-
Son cosas sencillas.-
Las cosas que siempre estaban enseñando desde los canteros, las rosas, la seca, el amarillento color que insinúa cualquier pasto seco.-
Se pudrió de viejo nomás aquel tanque, que no era muy alto, tampoco pequeño, el que recogía el agua de lluvia que venía del techo.-
La sombra del paraíso daba sobre la ventana.-
En algunas de esas noches de calor allá por Enero la subíamos un poquito, para darle entrada a lo que aconteciera con el aire fresco, ya que en verano la estera de madera siempre estaba baja. Parecía refrescar el cuarto grande de aquella casa.-
En esas noches de mucho calor bajo el parral del fondo disfrutábamos la ternura que el patio nos devolvía envuelta en una vieja cama turca, de patas de madera y elástico oxidado.-
Cuando los mosquitos se ponían bravos adentro de la casa, abuelo decía que afuera (porque los mosquitos eran su alimento) las arañas y los sapos se encargarían de vigilar nuestros sueños para que el descanso no se interrumpiera con esa molestia y mucho menos aquellos zumbidos.-
Yo nunca entendí porque el abuelo nunca aprovechó e hizo un aljibe, el que se estilaba en los patios viejos, como el que tenían todos los vecinos, porque ahí la lluvia encontraba el sosiego.-
Deogracia, así se llamaba, era alto, espigado, pero un poco desgarbado, cuando lo conocí apenas despuntaba de los 8 años, era de Cuchilla Verde, por la tabacalera, por alguna quinta que abría en algún camino campo adentro.-
-«Ahí vino Diosgracias», decía la abuela, que era la cuñada.-
-«Sólo por acá?» le decía el abuelo
-«Es que no se puede dejar solo el rancho, siempre cuando hay bichos, hay que darles vuelta, irlos atendiendo; se quedó la vieja, cambea las vacas, y me ata el caballo mas cerca ‘el rancho para cuando vaya oscureciendo»
Eran las conversaciones de los dos hermanos que sólo se veían des veces al año, en algún velorio, en algún entierro.-
Y es lo que ha pasado a las familias grandes, tienen muchos hijos, unos quedan cerca, otros se van lejos.-
Caminaba mucho, dice que hubo veces que desde su rancho se venía tranqueando pasando alambrados.
-«desde la distancia de 2 leguas y pico» -decía muy serio, y se le escapaba como un silbidito porque entre los dientes le chiflaba el viento.-
-«Echando lo bofes, así voy viniendo»
-«Dejáte de embromar, aflojle al pucho qu’eso es un veneno»
-«Mirá quien me habla. Hasta barba e’choclo fumaba a escondidas en el rancho grande, allá con los viejos»
-«Y por eso mismo, por pura experiencia es que te lo digo, hace quince años que no pruebo de eso»
Y así conversaban, el viejo y mi abuelo.-
En eso rondaban todos sus misterios.-
Yo estaba sentado un poco retirado, un poquito lejos, porque los mayores tienen que hablar solos, los niños no deben meterse en sus cosas, y allá me quedaba, pero con la oreja para el lado del viento.-
Solo contemplaba, y sin comprenderlo, ese extraño diálogo, que tenían tan sólo dos veces al año Deogracia y mi Abuelo, Santiago, pero para mí: el hermano grande con otro de los màs pequeños.-
Alfredo Gomez
Escenarios
Lo que nos cautiva es el olor sordo de la arpillera, el polvo de los pasillos, esa semioscuridad y el murmullo del público detrás del cortinado. En esos minutos previos, cuando las luces bajan y se hace un silencio, y el corazón late y el cerebro se agita, y alguien susurra una frase y nos aprieta el brazo, y nos mira a los ojos, sentimos que el mundo se ha detenido allí y no hay nada más. Y damos un paso hacia la intensidad de la luz y todo comienza a suceder en ese círculo deslumbrante, en ese mundo de sonidos y emociones, y olvidando que somos vistos, tocamos, cantamos, actuamos, porque nada fuera de ese instante existe o es más importante. Es el hechizo del teatro, del escenario, el que nos envuelve cada vez que estamos del otro lado del telón, sobre las tablas. Allí vivimos, allí queremos morir, si hay que hacerlo y no hay más remedio, que sea allí y en ninguna otra parte.
Las ciudades son un conjunto de muchas cosas: memorias, deseos, signos de un lenguaje; son lugares de trueque, como explican todos los libros de historia de la economía, pero estos trueques no lo son sólo de mercancías, son también trueques de palabras, de deseos, de recuerdos. I.C.

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