Vale más ser suertudo que inteligente… ¿Para qué necesita talentos quien es capaz de sacar la lotería?

¿SABÍA USTED?
72 millones de norteamericanos perdidos de acuerdo al Depto de Educación de los EE.UU., más de 26 millones he habitantes de habla inglesa no saben escribir y otros 46 millones no saben leer bien.

HUMOR
BERNARDINO Y LA VACA
El paisano fue llevado con toda prepotencia ante la presencia del comisario.
– Con permiso mi comesario. – dijo el cabo pidiendo permiso para entrar al despacho. – – Acá está el que se llevó la vaca del Antonino Zapata.
– ¡Aja! Puede retirarse nomás Cabo. – ordenole el comisario, luego dirigiéndose al reo. -¿Cómo te llamas?
– Bernardino Bragueta, señor.
-¿De ande sos? – inquirió el comisario.
– De acá cerca nomás, señor.-
– Ansina que resultaste ladrón de vacas. ¿Y no sabes que la vaca que llevaste era el único bicho que tiene Zapata pa darle de comer a sus cachorros?
– No señor, disculpe pero niego que yo me halla llevao la vaca de ese señor. Yo no robe vaca alguna, señor.
– Lo niegas entuavía, – expresó el comisario rojo de ira.
– Ansina es, señor.- ¿Y que jue lo que te llevaste entonces?, si se puede saber.
– Yo señor,
– Decí, dale… – exigió el de la autoridad ya casi fuera de control.
-Yo señor, me llevé la piola nomás, – contestó Bernardino – que culpa tengo si en la otra punta había una vaca atada.

TODO POR UN GATO
A las 3 de la madrugada suena el teléfono de un hombre rico que disfrutaba de sus vacaciones en El Caribe:
– ¿Patrón? Buenas noches, habla Juan el capataz de su hacienda.
– Hola, ¿pasó algo Juan?
– No, nada grave Patrón, sólo quería avisarle que ¡su gatito se murió!
– ¿Mi gatito?
– ¡si patrón, ese mismo!
– Pero… ¿Qué le ha pasado al gato?
– Que comió un pocote carne podrida y le hizo daño.
– ¿Queeé? ¿Y quién le dio carne podrida?
– Nadie patrón, él se la comió de uno de los caballos que estaban muertos.
– ¿Caballos? ¿Qué les pasó a mis caballos?
– Pues vera patrón,… Dos de sus caballos purasangres se murieron de cansancio, por tener que cargar tanta agua.
– ¿Qué? ¿Y por qué cargaban mis purasangres agua?
– Vera… ¡Para apagar el fuego!
– ¿Fuego? ¿Qué fuego?, ¿Dónde?
– En su casa patrón, una vela se cayó debajo de una cortina y prendió fuego a la casa.
– ¿Vela? Pero ¿Quién coño encendió una vela en mi casa? Si tiene electricidad.
– Fue una de las velas usadas en el velatorio.
– ¿Velatorio?… ¿Cuál velatorio?
– El velatorio de su mamá, patroncito. Vera… ella llegó en la madrugada… sin avisar…. Y yo le di un balazo pensando que era un ladrón.
– ¡¡¡NOOOOOOOOOO!!! ¡¡No puede ser!!
– ¡Ya, ya patrón no exagere hombre! ¿Tanto escándalo por un gato?

ENVIDIA
Había una vez un planeta habitado por cientos, miles de bichos. Había los que volaban, nadaban, o simplemente caminaban. Un día un sapo cansado de andar agachado le dio por brincar y otro que lo vio le dio envidia y también comenzó a saltar. Un ave que simplemente andaba caminando, un día se dio cuenta que tenía dos alas y comenzó a aletear y se largo a volar. Otras lo vieron y la imitaron. Un pez que respiraba por debajo del agua, comenzó a nadar y se dio cuenta que podía avanzar, otros lo vieron y por no ser menos comenzaron a hacer lo mismo. Así todos los bichos del planeta, comenzaron a hacer cosas que otros habían comenzado, unos por envidia, otros por no ser menos que los demás. Hasta que un día apareció sobre la tierra un ser humano que caminaba erguido sobre sus dos piernas, e imito lo que hacían los sapos, las aves y los peces. Saltar, volar, nadar. Entonces todos los seres del planeta se dieron cuenta que el bicho más envidioso que había sobre la faz de la tierra era el ser humano.

Compartir