La Dra. Claudia Piccini, jefa del Departamento de Micorbiología del Instituto de Investigaciones Clemente Estable y perteneciente al grupo de Ecología Acuática, realizó una charla de divulgación científica sobre plaguicidas y cianobacterias en el Liceo Nº 1Santos Rabaquino Pacini, invitada por Asamblea por el Agua. EL PUEBLO estuvo conversando con la investigadora, para poder preguntar algo más sobre temas tan complejos como transgénicos y, entre otras, sobre el uso de ese elemento del que tanto se habla, el glifosato.
– Dra., en los últimos años ha habido un gran aumento en cultivos transgénicos en el país.
El aumento de superficie dedicada al cultivo de soja transgénica es motivo de preocupación para muchos actores sociales, ambientales e incluso políticos. Esta preocupación no solo tiene su origen en el cambio drástico del modelo productivo que implica (por ej. impacto socio-económico sobre otros rubros de la producción agrícola), sino también en que la producción de transgénicos involucra el uso de biotecnología generada por compañías transnacionales cuyos intereses distan mucho de la salud humana y ecosistémica.
-¿Como podría entenderse el uso de esa biotecnología?
La base de esa tecnología es la inclusión en las plantas de soja de un gen proveniente de una especie bacteriana que tiene como resultado la generación de resistencia a herbicidas de amplio espectro, tales como el glifosato (o Roundup, que es uno de los nombres comerciales con el que se conoce a la formulación de glifosato de la empresa Monsanto).
-¿Qué tipo de compuesto es el glifosato?
El glifosato es un compuesto químico que tiene afinidad por una enzima que poseen los organismos que realizan fotosíntesis, tales como las plantas, algas y cianobacterias. La enzima que es blanco del glifosato es la responsable de sintetizar determinado tipo de aminoácidos conocidos como aromáticos (los aminoácidos son los «ladrillos» con los que se construyen las proteínas) que son esenciales para el aparato fotosintético. Al ser aminoácidos necesarios para la fotosíntesis, las plantas expuestas a glifosato no serán capaces de sintetizarlos porque la enzima que se encarga de eso se encuentra inhibida, por lo que están destinadas a morir o a frenar considerablemente su crecimiento.
-Si el glifosato es tan específico en su acción, ¿por qué nos preocupa tanto?
Un número creciente de estudios ha demostrado que el glifosato posee otros efectos además del recién mencionado, impactando la supervivencia y el desarrollo no solo de plantas consideradas malezas, sino también de comunidades acuáticas de algas , bacterias, larvas de anfibios (sapos), peces , etc. A modo de ejemplo, experimentos realizados por investigadores argentinos mostraron que la adición de glifosato a estanques experimentales provocó un cambio sustantivo en la diversidad de algas presentes, ya que algunas especies son más susceptibles que otras al herbicida e incluso pueden desarrollar resistencia al mismo. Dichos cambios en la composición de las comunidades tienen a su vez efecto sobre aquellos seres que se alimentan de las algas y son, como nosotros mismos, selectivos en cuanto a lo que comen. Así, los cambios en la estructura de las comunidades de algas se propagan a lo largo (y ancho) de la trama alimenticia acuática. Cabe destacar que aunque los fabricantes de las semillas transgénicas y su paquete tecnológico claman que el glifosato se biodegrada rápidamente en el agua, las evidencias colectadas por científicos en todo el mundo muestran que la vida media del herbicida en el agua puede ser de pocas semanas a meses e incluso más de un año. Más aún, dado que a las formulaciones comerciales de glifosato se les agrega otro tipo de compuestos tales como surfactantes (detergentes) para facilitar el ingreso del glifosato a través de las membranas celulares, el efecto sobre el agua no es solo el del herbicida, sino también el del surfactante asociado. De esta manera, la formulación comercial posee un efecto sumado (que puede ser sinérgico) y se ha demostrado que su aplicación a concentraciones que son factibles de ser encontradas en el campo tiene como consecuencia el aumento en las concentraciones de fósforo, nutriente esencial para el crecimiento de los organismos, en el ecosistema acuático. El fósforo es un nutriente muy preciado por las algas y las cianobacterias, quienes son capaces de incorporarlo rápidamente a sus células y crecer, generando el fenómeno conocido como floraciones algales nocivas (FAN). Las FAN, como se mencionó, son fenómenos de crecimiento abrupto de las poblaciones de cianobacterias y algas unicelulares que pueden llegar a colmar un sistema acuático, lo que genera ambientes con bajo oxígeno y mortalidad de especies de peces más sensibles y disminuyendo por tanto la biodiversidad. Por tanto, entre las consecuencias del ingreso de fósforo al agua se encuentran las FAN, su degradación y para colmo, su toxicidad. Muchas especies capaces de generar FAN producen compuestos que son tóxicos para humanos y animales, pudiendo producir la muerte una vez ingeridas. Esto se ha reportado que ocurre al ganado ovino que abreva en tajamares o estanques eutrofizados y conteniendo FAN. Asimismo, experimentos realizados por nuestro grupo de trabajo empleando agua del río Santa Lucía a la que se le agregó glifosato, mostraron que este herbicida provoca cambios en la diversidad de bacterias acuáticas (que son las responsables de mantener a los ecosistemas acuáticos saludables) y que la capacidad de estas bacterias para degradarlo es limitada (menos del 1% en una semana). Al igual que las algas, las bacterias forman parte de la trama alimenticia acuática, por lo que es factible que los cambios en su composición redunden en cambios en los niveles tróficos superiores.
-Sin embargo y pese a todo, este herbicida se sigue usando.
A pesar de la abrumadora evidencia sobre los efectos del glifosato en sistemas acuáticos colectada a nivel mundial, el herbicida se continúa empleando de manera poco controlada, a medida que las extensiones plantadas con soja (que se encuentran en las zonas donde hay mayor disponibilidad de agua) aumentan. Sin ir más lejos, datos del MGAP muestran que más de la mitad de los productos agroquímicos que se importan a Uruguay son formulaciones de glifosato. Esto, sumado a la falta de relevamiento sistemático de la presencia de este tipo de productos en nuestras aguas y a la evidencia de los daños que producen a nivel del desarrollo de organismos vertebrados (más emparentados con nosotros que las bacterias) plantea un panorama preocupante a nivel nacional que no parece repercutir en las políticas de desarrollo agropecuario llevadas adelante.
La Dra Claudia especifica algunas referencias sobre las que se basan sus afirmaciones:
1-María S. Vera, Leonardo Lagomarsino, Matías Sylvester, Gonzalo L. Pérez, Patricia Rodríguez, Hernán Mugni, Rodrigo Sinistro, M. Ferraro, C. Bonetto, H. Zagarese, and H. Pizarro. «New evidences of Roundup®(glyphosate formulation) impact on the periphyton community and the water quality of freshwater ecosystems.» Ecotoxicology 19, no. 4 (2010): 710-721. 2-Natália Cestari Moreno, Silvia Helena Sofia, Claudia B.R. Martinez, Genotoxic effects of the herbicide Roundup Transorb and its active ingredient glyphosate on the fish , Environmental Toxicology and Pharmacology, Volume 37, Issue 1, 2014, Pages 448-454, ISSN 1382-6689, http://dx.doi.org/10.1016/j.etap.2013.12.012. 3-http://www.rapaluruguay.org/glifosato/Impactos_Glifosato_Medio_Ambiente.html 4-http://www.mgap.gub.uy/unidad-ejecutora/direccion-general-de-servicios-agricolas/trámites-yservicios/servicios/dato

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