Otra vez, trascendieron informaciones sobre la conducta del vicepresidente Raúl Sendic. Sin embargo, es más preocupante que el poder sea refugio de malas prácticas y que no cuidemos el sistema y que la política deje de ser una herramienta para mejorar la vida de todos.
En estos días, nos enteramos de una perlita más en la carrera de nuestro vicepresidente. Y no es más que otro ejemplo de su forma de despreciar el bien de todos y la confianza que se depositó en él, para cumplir con tan alta función.
En principio, como presidente de la empresa más grande del país (Ancap) y ahora como vicepresidente al ser el compañero de fórmula del presidente de la República Tabaré Vázquez.
Pero el problema no es Sendic, porque perderíamos el tiempo hablando de sus «macanas» y no nos daríamos cuenta de que es un ejemplo de lo que la política ofrece cuando la gente vota sin informarse. Y además, que, loo que él hizo, o hace, simplemente lo permitimos y se lo permitimos a otros que quedan opacados por este personaje. Y lo seguiremos permitiendo si no actuamos; porque gente como ésta, existe en todos los partidos; son parásitos a la espera de una oportunidad que su vida no les dio o mejor dicho, no la buscaron.
La mentira, victimización, el exceso de mala información, es usado para obtener un lugar de poder por sí mismo y no para el pueblo.
En lugar de asombrarnos por los disparates de algunos jerarcas, deberíamos trabajar para que el poder no sea un refugio de malas prácticas en política (y en la vida privada).
Quien no puede administrarse personalmente, a su empresa o cuidar mínimamente a su familia, no puede encargarse de representarnos u ocupar un lugar de responsabilidad en el gobierno. Porque posiblemente, repita ese patrón.
La política no es un disfraz; es nuestro deber cuidar el sistema para estar tranquilos sobre las personas que elegimos para que gestionen los recursos de todos y cuidarnos. Uy que no terminen siendo los que hagan lo contrario.
Dado que la política es una herramienta para mejorar la sociedad, no se la prestemos a cualquiera.

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