*Cronista de la Ciudad», es un proyecto muy antiguo ya realizado por la corona de España. Se hacía para tener conocimiento de los distintos lugares de América. Ha sido reflotado por el Licenciado en Historia Julio César Cotelo, Enrique Puch expresidente del Instituto de Genealogía del Uruguay. Gustavo González y el Dr. Ricardo Sienra llegaron hasta Santa Lucía con esta oportuna idea de recuperar historias.
-¿Por qué se decidieron plantear este proyecto también aquí en Santa Lucía?
González: En primer lugar, nosotros no venimos para manejar esto, sólo planteamos la idea, esperemos que crezca en la gente, que acepte la idea. Nosotros no vamos a participar, simplemente lo hacemos en la presentación y que la gente se organice como les parezca. Queremos romper ese viejo mito que si no rinde voto no sirve, creemos que infinidad de cosas que pueden no rendir votos y servir muchísimo Pero que nadie se apodere del patrocinio de todo esto, simplemente queremos que el pueblo uruguayo presente lo que tenga para contar y deje de ignorar sus propios orígenes.
Vinimos a esta ciudad porque es un lugar especialmente cargado de historia, este departamento en esta ciudad y en la de Canelones, tiene los dos grandes baluartes junto a Las Piedras y a otras poblaciones, porque está plagado de lugares históricos. Santa Lucía especialmente, porque fue ciudad paso, fue puerto antes de que se construyera Aguas Corrientes, porque aquí llegaban barcazas.
Sienra: En realidad, hay un montón de historias que queremos que la gente las presente, las exhiba, para que recuperen un poco la memoria. A mi me interesa, como soy veterinario, esos oficios o historias vinculadas a la parte rural animal y ahí tenemos otro componente muy importante, que es todo el desarrollo rural y cosas que los lugareños conocen. Los que venimos de afuera no lo sabemos, pero acá hay gente que intelectualmente tiene gran capacidad y que han trabajado en muchas cosas. Tengo colegas acá y sé por ellos que hay inquietudes, hay actividades, pero que no trascienden. Lo importante es, para quien no es de la zona, pueda llegar a conocer, porque sale muy caro publicar. Hay otro aspecto, que si bien escapa a nosotros, son las escuelas rurales, un lugar con posibilidad de explotar las memorias de padres y abuelos, que todavía quedan. En la escuela de Altos del Perdido, en Soriano, hay 10 alumnos pero un museo rural increíble y pocos lo saben. La preocupación nuestra es que hay valores que la gente ha perdido, desde el punto de vista cultural. Sería bueno que cada zona lo pueda armar, sea en reuniones en algún concurso, donde la gente exponga, eso creo que motiva porque no es para grandes investigadores, sino que quede para las futuras generaciones.
– Hay oficios que ya hace muchos años, por ejemplo, que no existen, pero que fueron muy comunes.
Sienra: Claro, hay cosas muy simples de las que nadie va a hacer un libro, sobre cómo se hacían las construcciones rurales, la ropa, calzado, cómo eran los tamangos, los suecos, tradiciones en las comidas, su preparación, muchas se mantienen y otras se han ido perdiendo, es lo que queremos recuperar. Recuerdo cuando se hacía dulce de membrillo en ollas de cobre, por ejemplo.
González: Hay cosas que se han perdido, algunas tienen origen vasco, como la sopa de cardos, plantas de uso medicinal, apio cimarrón para curar heridas, único antiséptico criollo, que lo llevan actualmente para Brasil, donde lo industrializan, pero acá se ha ido perdiendo y es patrimonio.
Siguiendo con historias de pueblo, acá la fuente Agua Sana, fue muy importante, se pueden generar infinidad de historias, de lugares, documentos, cosas que con el tiempo se van perdiendo. Esta ciudad es muy especial, con gente de mucha cultura. No nos referimos a la memoria inmediata, que es 20 o 30 años atrás, sino a la anterior, a la que hemos escuchado de nuestros mayores. Les pedimos dos o tres carillas, de lo que pueden ocuparse talleres literarios, departamentos de cultura, para que analicen los trabajos presentados, lo que después puede ser publicado, por ejemplo, por un medio escrito o digital local.
– Las historias de los pueblos se construyen entre todos.
Santa Lucía la tenemos como una unidad en la cual también están los barrios, donde puede haber mucha gente que tenga historias para contar.
No solo nos acordamos de la parte tradicional histórica de la Quinta Capurro y lo que sería su casco histórico.
Además, le traemos una propuesta interesante, el Profesor y escritor Roberto Apratto Premio Nacional de Literatura Bartolomé Hidalgo 2015 a la narrativa, su familia es originalmente de Santa Lucía, se ofrece para dar una mano en corrección de los trabajos. Esto habla de la amplitud de incorporar nueva gente, que le pueda interesar.
-Se trataría de hacernos cargo, entonces, de un eslabón de la historia para contar a los más jóvenes, para que ellos a su vez puedan seguir contando.
Es que se trata de eso. A lo jóvenes les gusta todo lo que es auténtico y sobre todo si es nuestro, y eso es lo que estamos tratando de recrear y que no se pierda en la ignorancia. Tenemos que recuperar el relato de la gente grande, que la tiene en su memoria y de pronto no lo sabe expresar.
Sienra: Los uruguayos somos, como ya se ha dicho, un crisol con inmigrantes que llegaron en situaciones difíciles, por ejemplo asturianos que querían colonizar la Patagonia y muchos fundaron San José. Cada pago debe tener la historia de la gente que fue llegando y de cada país, de cada aldea nos fue quedando algo, de vascos que criaban ovejas, italianos con el laboreo de tierra ,españoles más con la cría de animales. Así fuimos creando una identidad propia, teníamos una población indígena muy reducida y la mayoría que se integró era guaraníes.
González: Hay que fijarse que aprendemos ruso o chino mandarín y no aprendemos guaraní. Toda la toponimia del Uruguay tiene nombre guaraní, quienes estuvieron en el proceso fundacional y libertario dominaban perfectamente el guaraní. Fíjense, Merín quiere decir baja, chica, chata, Yi el que nunca se seca, entre tantos otros. Llegamos al increíble hecho de decir Camino de los Tapes, cuando tape en guaraní quiere decir camino, demostrando nuestra gran ignorancia. Sería muy valioso en ciertas escuelas un ratito de guaraní para oxigenar la cabeza y darse cuenta que pertenecemos a una inmensa comunidad que no termina en nuestras fronteras. Toda la toponimia brasilera es guaraní, una conciencia que tampoco el pueblo brasileño no tiene y han tratado de esconder. Hay una cosa que hay que decir y es muy importante, tenemos un concepto de toda la historiografía nacional de pensar que lo pasado ya pasó, que no tiene trascendencia, que no importa.
En el Senado brasilero hace dos años, había un proyecto para levantar el secreto de los documentos de guerra de la Triple Alianza, de la que Uruguay participó.
-De esa guerra de la Triple Alianza poco se sabe.
Es que es una página absolutamente negra en la historia nacional. Paraguay viene en ayuda de Uruguay por lo que pasó en Paysandú, y como contrapartida se le hace esa guerra que cuesta cientos de miles de victimas en Paraguay y destrozan al país, es una deuda que nunca terminaremos de pagar . El Senado Brasilero decidió dejar por 50 años más el secreto sobre los documentos de esa guerra, para contestar a la gran mayoría de los historiadores uruguayos que niegan la trascendencia del pasado, pero las cosas siguen vivas, no hay que olvidarse. Ya lo decía una frase muy famosa de un francés: «no olvidemos que la civilización es de tal misterio que somos gobernados en cuanto a leyes por gente que ya ha muerto». Es así, por eso, por más que los tiempos corran, no hay que olvidar el cálculo del vaqueano, esa sabiduría de la gente, que no podemos perder.
* Este proyecto se refiere no solo al estudio de la ciudad en tiempo pretérit, si no que también supone reunir fuentes y elementos que sirvan para escribir la historia en el futuro. La reunión de todas estas fuentes, como documentos, cartas, y todo elemento que pueda estar en poder de familias del departamento. Abarca diferentes disciplinas como la historia, genealogía, arqueología, antropología, etc.

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