Una idea de Alfredo Valdez Rodríguez

Suplemento de El Pueblo, Vaya uno a

saber si es así o se engaña.-

 

Mariam Legnani

La despedida

Adelaida tenía una historia amorosa, pero el tiempo pasaba y la relación continuaba siendo sin compromiso alguno.
Ella que tenía expectativas de pareja, comenzó a desesperanzarse y desilusionarse. También a resentirse.
Tiempo después, llegó una nueva contrincante para Adelaida.
Él  decía que  era una amiga que no le atraía. Pero él empezó a dedicarle los fines de semana y a salir con ella.
Adelaida decidió alejarse. Sentía que le hacía daño.
Al siguiente fin de semana, por rebeldía salió a un pub y conoció a Caetano. Continuaron viéndose. Él era siete años más joven. Ella con sus cuarenta, hacía lucir sus piernas, con minifaldas y calzas. El busto generoso le apasionaba a Caetano. Al segundo encuentro, él le dijo:
-Sos mi primera relación que llega a la segunda cita-y se tomaron las manos cómplices sobre la mesa del boliche y sonrieron al unísono.
Un miércoles a las 8.00 horas, mientras se bañaba, se encontró un bulto en la mama derecha. Se lo comentó a su madre médica jubilada, quien corroboró lo palpado y partieron de inmediato para la consulta con el cirujano. Él le dijo:
-Te doy un pase urgente para Policlínica mamaria, desde acá te coordino para que te atienda hoy mismo a las 17.00 horas, en Canelones, ¿de acuerdo?
-De acuerdo.
Adelaida, envuelta con Caetano, estaba jovial y la adversidad que se avecinaba la enfrentaba maníacamente.
El cirujano de Policlínica mamaria tenía otros pacientes, pero la estaba esperando.
Cuando Adelaida llegó con su madre. El médico de inmediato, la hizo pasar, la palpó, e hizo hacer en el momento, mamografía, ecografía y punción, en habitaciones cercanas.
Regresaron al consultorio y el cirujano le dijo:
-Sí, Adelaida, es cáncer y el tumor es grande. Está en el límite de sacarte toda la mama o hacer operación parcial pero con un tratamiento más prolongado.
-Quiero la medida más radical, o sea sacarme toda la mama.
-Luego se te puede hacer reconstrucción mamaria, con músculo y prótesis.
-Eso veremos después.
-En la operación se te saca el ganglio centinela para ver qué tinción toma, por si los ganglios están sanos o no.
-Bueno.
– Te indico todos los controles urgentes, así en breve te operamos. Luego te aviso de la fecha. La más posible sea el 21 de julio. Un mes exactamente. Pero te confirmo.
-Perfecto.
-Hasta pronto.
-Nos vemos.
Cuando Adelaida llegó a su casa, se comunicó con Caetano, lo  puso al tanto de todo y le dijo:
-Mira voy a hacer reservas en un hotel con habitación con jacuzzi.
-¿Estás loca?
-Le tenemos que hacer una despedida a la teta.
-No gastes…lo vas a necesitar cuando te operes.
-Lo que te propongo es lo que necesito.
-Está bien.
Adelaida hizo las reservas de inmediato y partieron rumbo al hotel de alta rotatividad, en la noche.
Ella iba sonriente en el taxi con Caetano.
La juventud de él y los múltiples estímulos, ayudaron a una noche de desenfreno orgásmico.
Cuando regresaron, Adelaida estaba lista para la operación.

 

Ahora no me conocés
En este sencillo acto

Ahora no me conoces de la edición anterior
Roger Bernardico y Washington Rapetti
(Josè Pepe Torres)

 

 

 

 

La Madriguera Presenta
Ray Bradbury, este hombre de Illinois
«Cada cual tiene su filiación, el atrevimiento está en confesarla: los hay que descienden de Philip Roth, suerte y prosperidad para ellos, pero otros venimos de Bradbury».FS

Nuca fue  devoto de la tecnología. No manejaba ni le gustaba viajar en avión, sin embargo se adueñó del espacio y del futuro de la vida en la Tierra como pocos. Unió su nombre a Marte para siempre con Crónicas marcianas. Nunca más se podrá quemar un libro sin pensar en Fahrenheit 451. La ciencia misma explica fenómenos con su teoría del «efecto mariposa». Y sin embargo, se negaba a ser considerado un escritor de ciencia ficción. Entusiasta irrenunciable, autor de decenas de libros que esconden -todos- algo memorable, lírico, elegíaco, tan cerca de una galaxia remota como de Huckleberry Finn, quizás el secreto de Ray Bradbury sea que convirtió sus propios libros en máquinas del tiempo perfectas que, sin importar los escenarios, los planetas ni los años, viajan siempre al mismo lugar: la infancia perdida. Quizá por eso miles de chicos entraron a la literatura por sus libros y muchos -hoy escritores reconocidos- decidieron quedarse a vivir ahí y sentarse a escribir. En Rivera al 478, bajan platillos voladores para llevarnos a viajes maravillosos. Tienen forma de libros y puede leerse en la tapa: «Ray Bradbury»(Pagina 12/-  Rompiendo lobos)

 

Felix Montaldo
PERSONAS QUE ABRIERON CAMINOS NUEVOS
Tomàs A. Edison
La lámpara incandescente
El  invento original databa de principios del siglo XIX y hubo numerosos precursores. Para citar algunos ejemplos, tenemos a Warren de la Rue quién creó una lámpara con espiral de platino; en 1835 James Bowman Lindsay; Frederick de Molins en 1841 usando hilos de platino; en 1850 Edward Shepard con filamento de carbono; en 1855 Heinrich Goebel quién usó bambú carbonizado material que más adelante también usaría Edison; en 1856 el francés C. de Chaguy inventó una para usar en las minas; en 1872 el ruso Alexander Lodygin creó su propia lámpara con filamento de grafito, la cual patentó ese mismo año. Eran experimentos de laboratorio y sirvieron de antecedente pero no tuvieron uso comercial. En el caso del platino era un material muy caro, pero tampoco se contaba con elementos para crear un vacío total ni con fuentes de alimentación eficientes. Con la aparición en los 1870 de la dínamo y de la bomba de vacío se pudieron perfeccionar las lámparas.
Finalmente en 1878 el químico inglés Joseph Swan creó su propia lámpara de filamento de carbono y la presentó en una conferencia científica, patentándola un año después. En 1880 Thomas Edison patentó la suya. Estos dos últimos inventores, si bien no tuvieron la paternidad, sí lograron dotar a sus lámparas de una duración que les permitiría su uso comercial. La de Swan en su primera versión duraba prendida 13 horas, mientras que la de Edison logró una permanencia de 40 horas porque había logrado un vacío total en la ampolla de vidrio.
En 1880 Edison inauguró una fábrica de lámparas, la Edison Electric Light Co.  que también fabricaba portalámparas, interruptores, fusibles, casquillos, etc. También diseñaban circuitos de transmisión eléctrica. En 1879 construyó una dínamo de corriente directa a la que llamó «Mary Ann de la esbelta silueta» para competir con la que había fabricado el alemán Siemens.
Joseph Swan (1828-1914) fue un químico y físico inglés. Tuvo varios inventos en su haber. En 1871 creó la placa fotográfica seca  y el papel de bromuro para imprimir fotos  que significaron un avance trascendental en la fotografía. En 1860 ya había logrado crear una lámpara incandescente con una ampolla de vidrio a la cual logró hacerle un vacío aunque muy imperfecto aún. Tampoco disponía de buenas fuentes de alimentación. En los años 1870 pudo mejorar su lámpara que constaba de un filamento de papel de carbón, la cual patentó en 1878.  Formó su propia compañía en 1881, la Swan Electric Light Company para fabricar y comercializar sus  lámparas, a la vez que continuaba sus investigaciones. En 1883 patentó un proceso para formar fibras de nitrocelulosa muy útil para la creación de fibras sintéticas que también se aplicó para mejorar la lámpara incandescente con el filamento de celulosa inyectada. Pero se tuvo que enfrentar con Edison en duros y largos pleitos hasta que, ambas compañías se fusionaron en Inglaterra en el año 1883, surgiendo así la Edison & Swan United Electric Light Company que fabricaba una lámpara llamada «Ediswan» perfeccionada con el filamento de celulosa.
Pero volvamos a Edison. Como habíamos dicho este logró  construir en 1880 su propia lámpara con filamento de carbono que superaba, en ese momento, en duración  a la de Swan. Con esto logró una patente propia en Estados Unidos basándose en los inventos del inglés y otros precursores. Para imponer su producto sobre su competidor desplegó todos los medios a su alcance. Por un lado hizo numerosos experimentos con distintos materiales para mejorar su bombilla; contrató un buen soplador de vidrio y probó con distintos materiales para una mejor luminosidad en sus filamentos, adoptando finalmente el bambú carbonizado (el bambú lo traían desde el Oriente). Por otro lado realizó una intensa campaña publicitaria y  entabló querellas judiciales  reclamando la paternidad del invento. Finalmente Swan, que no era tan competitivo en ese terreno, cedió sus derechos para Norteamérica, conservándolos en Inglaterra, donde tenía su propia empresa. En este último país el litigio se resolvió, como ya vimos con la fusión de ambas compañías. Aquí se utilizó el filamento de celulosa mientras que en las fábricas propias de Edison se siguió usando el de bambú, hasta que, en 1892 la General Electric incorporó la celulosa.  Cabe agregar que, en la actualidad, los filamentos son de tugsteno.
Otros querellantes contra Edison en Estados Unidos fueron el norteamericano William Sawyer quién también patentó su propia lámpara en 1879   y el alemán Heinrich Goebel  quién se presentó a la justicia norteamericana en el año 1893 manifestando que ya en 1854 había fabricado una lámpara incandescente pero su demanda fue desechada  en los juzgados. Anteriormente había ofrecido venderle su invento por poco dinero al propio Edison pero este  se negó. Sin embargo esa bombilla, aunque no tenía valor comercial, bien podría considerarse antecesora porque sus filamentos eran también de bambú carbonizado.    Otra innovación que introdujo Edison fue  el sistema de rosca para fijarlas al portalámparas (la denominada «rosca Edison»), mientras que en las de Swan  se empleaba el llamado sistema de «bayoneta» que se sigue usando hoy en día en las bombitas de los automóviles  y de distintas máquinas.  La General Electric incorporó la rosca Edison a sus bombillas en 1909.

 

 

Uruguay Ortiz
Evaristo Carriego
Hace 134 años nació Evaristo  Carriego.  En su corta vida, de veintinueve años escribió versos, alguno de los cuales recogió en un  libro «Misas Herejes». Se le reconoce como inspirador de  grandes letristas de tangos como Discépolo y Manzi. En «Viejo Ciego» cuando alude a su protagonista dice «Pareces un verso del loco Carriego». Y en «El último organito» dice: «allí molerá tangos para que llore el ciego, /el ciego inconsolable del verso de Carriego/ que fuma, fuma y fuma sentado en el umbral».
Cadícamo nos dice: «De todo te olvidas cabeza de novia…/ ¿Qué es lo que te pasa? Cuéntame, te ruego que me confidencies tu preocupación…/ ¿Acaso tu pena es la que Carriego, rimando cuartetas a todos contó?»
Por ello la enorme mayoría de los que vivimos en esta parte del mundo conocemos el nombre de Carriego. Y no sólo por acá ya que Serrat grabó «El último organito». Sin embargo, después de viejo recién leí «Has vuelto», el poema que inspira las referencias de Manzi.
 

HAS VUELTO
…Has vuelto, organillo. La gente
modesta te mira
pasar, melancólicamente.
Pianito que cruzas la calle cansado
moliendo el eterno
familiar motivo que el año pasado
gemía a la luna de invierno:
con tu voz gangosa dirás en la esquina
la canción ingenua, la de siempre, acaso
esa preferida de nuestra vecina
la costurerita que dio aquel mal paso.
Y luego de un valse te irás como una
tristeza que cruza la calle desierta,
y habrá quien se quede mirando la luna
desde alguna puerta.
¡Adiós, alma nuestra! parece
que dicen las gentes en cuanto te alejas.
¡Pianito del dulce motivo que mece
memorias queridas y viejas!
Anoche, después que te fuiste,
cuando todo el barrio volvía al sosiego
-qué triste-
lloraban los ojos del ciego.
Salú

 

 

 

 

 

Compartir