Una idea de Alfredo Valdez Rodríguez

Suplemento de El Pueblo, Las cosas podían

haber sucedido de cualquier otra manera y,

sin embargo, sucedieron así.

 

La Madriguera, presenta:
Roberto Bolaños: Las palabras en orden.
Decálogo para escribir cuentos
1- Nunca abordes los cuentos de uno en uno, honestamente, uno puede estar escribiendo el mismo cuento hasta el día de su muerte.
2- Lo mejor es escribir los cuentos de tres en tres, o de cinco en cinco. Si te ves con energía suficiente, escríbelos de nueve en nueve o de quince en quince.
3- Cuidado: la tentación de escribirlos de dos en dos es tan peligrosa como dedicarse a escribirlos de uno en uno, pero lleva en su interior el mismo juego sucio y pegajoso de los espejos amantes.
4- Hay que leer a Quiroga, hay que leer a Felisberto Hernández y hay que leer a Borges. Hay que leer a Rulfo, a Monterroso, a García Márquez. Un cuentista que tenga un poco de aprecio por su obra no leerá jamás a Cela ni a Umbral. Sí que leerá a Cortázar y a Bioy Casares, pero en modo alguno a Cela y a Umbral.
5- Lo repito una vez más por si no ha quedado claro: a Cela y a Umbral, ni en pintura.
6- Un cuentista debe ser valiente. Es triste reconocerlo, pero es así.
7- Los cuentistas suelen jactarse de haber leído a Petrus Borel. De hecho, es notorio que muchos cuentistas intentan imitar a Petrus Borel. Gran error: ¡Deberían imitar a Petrus Borel en el vestir! ¡Pero la verdad es que de Petrus Borel apenas saben nada! ¡Ni de Gautier, ni de Nerval!
8- Bueno: lleguemos a un acuerdo. Lean a Petrus Borel, vístanse como Petrus Borel, pero lean también a Jules Renard y a Marcel Schwob, sobre todo lean a Marcel Schwob y de éste pasen a Alfonso Reyes y de ahí a Borges.
9- La verdad es que con Edgar Allan Poe todos tendríamos de sobra.
10- Piensen en el punto número nueve. Uno debe pensar en el nueve. De ser posible: de rodillas.
11- Libros y autores altamente recomendables: De lo sublime, del Seudo Longino; los sonetos del desdichado y valiente Philip Sidney, cuya biografía escribió Lord Brooke; La antología de Spoon River, de Edgar Lee Masters; Suicidios ejemplares, de Enrique Vila-Matas.
12- Lean estos libros y lean también a Chéjov y a Raymond Carver, uno de los dos es el mejor cuentista que ha dado este siglo.

Bolaños habita en Rivera 478,
junto a otras maravillas.

 

Ahora no me conocés
El Clasico(II)

Ahora no me conoces de la semana anterior
Lo difícil es que no se, si deben ser de acá solamente!!! La primera persona estoy segura que es él, pero no me le atrevo por respeto, ya que si no es, no sería bueno, nombrarlo… El Sr. del centro -si bien le falta un elemento- , me juego entera que es su tío Dardo Rodriguez, una genialidad , lo logrado que esta!! Y bueno, me juego con el tercero, que no es de acá,?(Ma. Julia Álvarez)
el tio dardo….(Susana López)
Muy complicado esto,de todos modos en la tercera foto,me la juego por cantante de Pecho e Fierro(Ruben Rodriguez)
Juan Fuentes, Dardo Rodriguez y Leo Carlini (José Pepe Torres)

 

Una pregunta de miércoles
¿Qué obra pictórica original te gustaría tener?

Rodolfo Torres: Antrofagia de Tarsila Do Amaral.
Luifer Iglesias: Las Meninas de Diego Velázquez,Guernica de Pablo Picasso.La noche estrellada Van Gogh,El entierro del Señor de Orgaz. Greco,El aquelarre. Goya…ta, creo que las paredes van a tener que ser largas.
Silvia Salvioli: Noche Estrellada de Van Gogh.
Ana Cozzano: El Guernica de Picasso.
Gladys Scotteguazza:Muchacha leyendo una carta de Johaness Vermeer.
Leonardo Quiroz: El triunfo de Baco (Los borrachos) de Velázquez.
Fernando Lacretta: Juego de niños (1560) Brueghel
Eduardo Mollo: En una pared del lugar donde trabajo en mi casa, «Las Meninas» de Velázquez, sin dudas. Es para mi,  la obra maestra de Velázquez y la más famosa de la pintura española.  En la otra, cualquier niña de «Cabrerita», también sin dudas. Tener un Cabrerita en casa, no necesita ninguna explicación.
Marcelo Rabaquino: El Hombre de Vitruvio por lo que significa
Mariam Legnani: Toda la serie de las lunas de Cuneo.
Marcos Umpierrez: «El maestro de escuela» de Magritte.
Bettina de Leonardis: Manos orantes de Albert Durero.
Alejandro Recarey: El Caballero con la mano en el pecho (no se si asì se llama), del Greco. Un modelo de inspiraciòn sugerente para verlo todos los dìas. Sin dudas.
Niel R. Rodríguez: Son tantas las bellas obras que no me preocuparía por tener originales. Me bastaría un humilde copia pero bien lograda.
Claudio Montoro: Me fascinan los cuadros de Delacroix de la revolución francesa,  que son obras para el disfrute público no privado y aún así,  ni loco lo tendría en mi casa,  entre varias razones porque precisaría un frontón para lucirlos y la Republicana para cuidarlos.Pero para no salir con evasivas o pretextos, en este ping pong divertido, respondo:  alguna luna de Cuneo.-
Alex Morena: Una para ver todas las mañanas en el desayuno.»La persistencia de la memoria» de Dali.
Pepe Infantozzi: El arbol de la vida de Gustav Klimt.
Marìa Carbajal: De Picasso, la niña en azul, es una ternez total!!! O también la Paloma de la paz, una brillante síntesis de diseño
Julio Brin: Whistler
Marcelo Scaglia: Not to be Reproduced – René Magritte,La secuela de Belaunde – Terry, «A Pair of Shoes» del Sr. Vincent.
Diego Bengoa: Niño con paloma . Pablo Picasso
José Nicolàs Arce: Las señoritas de Avignon (Picasso) …sería mucho pedir?
Marcel Legarra: El desayuno de Monet, El Regreso del hijo pródigo de Rembrandt.
Irene Berti: A mi me gusta mucho la noche de chagall y no estaría mal tener alguna pintura de Vincent con algún campo o paisaje.
Leonardo Bonizzi: «La Madonna» del Noruego Edvard Munch.
Ruben Rodríguez: «La noche estrellada»  y en la realidad la tengo……de pantalla en mi computador y en una reproducción en un cuadrito y en  otro cuadrito  más, con una foto mia a su lado en el MOMA. Como verá amigo, la tengo.
Gustavo Castellano: algún Chagall no quedaría nada mal en mi rancho, por ejemplo Sobre Vitebsk.
José Torres: Un autorretrato de Frida Kahlo..….o sino un Greco.
Martìn Mangado: Me gustaría tener par de museos completos, pero si tengo que elegir una seria «Muchacha en la ventana» de Salvador Dalí.
Guillermo Morena: El juramento de los 33, de Blanes, por cuestiones confidenciales.
José Luis Calandria: Noche estrellada(creo que se llama así) de Van Gogh.
Javier Moro: De los artistas conocidos, creo que no me gustaría tener ningún original. Prefiero un original de un perfecto desconocido (hasta que sea conocido).
Vicente Grucci: Un Torres García.
Edgardo Taranco: Sencillo: «El Beso» de Gustavo Klimt (1908)
Nelson Castillo: A mi me gusta mucho Ieronimus Bosch(el Bosque) y su «Jardín de las Delicias.»  Pietro Brueguel con «su espada y la cruz»,Pero me quedan: Salvador Dali y el «cristo en la cruz»,    o Leonardo da Vinci,  en fin,Maximo Fuentes y sus Gallos.   No puedo más y aqui me quedo,muchos lienzos se agolpan en mi costado.
Uruguay Ortiz: Hermanito: No voy a ser original: La Gioconda. Esa mirada tierna y esa sonrisa apenas insinuada son magistrales. Dicho sea de paso hace unos días, Leonardo, cumplió 365 años. Salú.

Mariam Legnani
Por partida doble
Cuando fui a la casa de ella-siempre me gusta ir a su hogar-me senté en el sillón antiguo, de espaldar recto y de madera trabajada.
Adelaida, mi amiga, ya me estaba esperando con el mate pronto y ante mi presencia puso una mozzarella a hornear. Ella no dejaba de moverse, que el mate, que graduar el horno, mantel, platos, cubiertos, servilletas. Yo observaba.
En mi casa cocino para Juan y para mi. Hago muchas sopas y guisos. Me gustan bastante.
Además soy un amante del arte. Todas las disciplinas artísticas son ventanas para nutrirse el alma. Siempre anoto a modo de inventario las obras y libros apreciados y leídos, con un comentario y clasificación y por supuesto, los numero, según el área o disciplina.
Adelaida era una antigua amiga. Nos merecíamos que de vez en cuando nos reuniésemos ambos.
Ella en su juventud había sido una mujer fatal y siempre tenía alguna historia jugosa. Algo de eso mantenía mis fantasías en mi relación con Juan. Lo necesitaba.
Pero también necesitaba el Tomo 1 de los Cuentos Completos de Cortázar.
La computadora no funcionaba, entonces, no podía leer «Las Ménades»; que necesitaba para mis quehaceres teatrales.
Adelaida en esos momentos, me miraba fijo y contaba escenas escabrosas con un tal Lucas.
Creí que ella adivinaba mi intención. Su mirada penetrante parecía leer el pensamiento.
Después de varias ruedas de mate, mi amiga fue al baño. Aproveché el momento, alargué el brazo y tomé el libro del estante, que ya sabía dónde estaba y lo guardé en la mochila.
Cuando regresó Adelaida, quien ya me conocía, repasó la biblioteca cercana a mi y dijo:
-¿Y ahora qué Ernesto?
-¡Eres una bruja!
-Sí.
-¿Me prestas el Tomo 1 de los Cuentos Completos de Cortázar?
-Mmm
-Lo confieso…estará bien cuidado.
-¡Siempre el mismo juego! Ahora cómete la mozzarella y vete.
-¡Qué formas!
-Tengo una cita.
(Silencio)
-Luego te cuento.
-Volveré para nutrirme, para algunas cosillas.

 

Se puede estimular y conversar, pero comprender, lo que se dice comprender, se comprende siempre en la más estricta soledad. J.W.

 

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