Periodismo sin formalismo

En cada octubre Santa Lucía vuelve a recordar el aniversario del programa
de radio Desde la Ciudad del Río conducido por Juan Carlos Perdomo.
Luego de felicitarlo por trayectoria y por permanencia, llegó una
conversación franca entre hermanos de oficio.

  • Ser contemporáneos y haber comenzado a hacer radio en los 80, 90, nos
    brindó la oportunidad de conocer propuestas de grandes comunicadores,
    inolvidables voces surgidos en épocas de oro de la radio.
    Cierto sí, la radio tiene 101 años en nuestro pais y estuvimos entre los
    pioneros de América. Nos criamos en un mundo donde la radio era el
    medio de comunicación, era el centro de la familia porque la escuchábamos
    en familia, nos informábamos a través de la radio, llegaba a todos lados.
    Me acuerdo de grandes referentes de la radiotelefonía nacional y de
    programas que toda la gente escuchaba. De niño, en la casa de mi abuelo
    escuchaba Tomándole el pulso a la República en Radio Carve, en la casa de
    mis padres Clarín, de tarde Velocidad de Héctor Moras en Universal. El
    ciclismo lo escuchábamos desde que arrancaba la transmisión porque la
    carrera dura 4 ó 5 horas, pero con el antes y el después había para escuchar.
    En lo personal, siempre fui un apasionado de la radio, hice televisión,
    nunca trabajé en diario pero siempre preferí la radio.
    -Uno sabe que en radio está todo inventado aunque las técnicas, la gente
    haya cambiado, hubieron voces inolvidables que todavía admiramos.
    Totalmente, en algún momento cada uno de nosotros intentó ser como
    aquellos que admiró. Es cierto que está todo inventado, pero todos los días
    los comunicadores estamos dando un examen, podremos tener 30 o 40 años
    de hacer lo mismo pero terminado el programa al otro día es dar otra vez el
    examen. Fundamentalmente, lo que gente de radio tenía en esas épocas era
    la veracidad de lo que ellos decían, era así, la gente decía lo dijo la Radio
    Rural, la Carve, la Montecarlo, el Espectador, y eran creíbles. Uno aspira a
    eso, cuando entra a la casa de los oyentes trata de ser objetivo y quede el
    concepto de lo que se dijo es cierto.
  • Los comunicadores, los periodistas somos formadores de opinión,
    además, en nuestros pueblos con el gran compromiso de ser vecinos y
    conocernos.
    Cuando uno habla, cuando escribe, a veces se puede ser un tanto subjetivo
    y claro que uno está formando opinión en la gente. Ser vecinos es un gran
    compromiso, yo he tendió la suerte de no tener grandes inconvenientes, la
    verdad, me pasó un par de veces por temas muy urticantes que pasaron acá,
    pero nunca me faltaron el respeto, porque a veces se puede estar de acuerdo
    y a veces no, pero siempre fue tolerado el pensar distinto. Soy feliz

trabajando en mi ciudad, difundiendo las cosas que con tanto esfuerzo hace
la gente, vimos nacer instituciones, fundar escuelas, les hemos seguido el
trillo. A mí la parte periodística siempre me gustó hacerla acá en mi ciudad
porque fue el motivo por el que se creó este programa Desde la ciudad del
Río. Había referentes como Nicanor, que salía en el informativo de Radio
Canelones, o Rómulo Maggi que salía en Cristal. No había una emisora de
radio en Santa Lucía. Luego de 10 años de espera, de estar haciendo
locución comercial del fútbol y deportes en Radio Canelones, hasta que
Espiga, un bicho de radio excepcional, nos dijera podés comenzar, pero no
fue fácil abrir esa puerta porque sólo había tres o cuatro programas
contratados. No fue fácil por eso el mejor reconocimiento es la
permanencia, dejar la puerta abierta para que la gente pueda seguir
entrando para hablar de las cosas de Santa Lucía.
Es muy bueno que en nuestra ciudad donde nacimos, nos criamos, vivimos,
esos vecinos oyentes nos encuentren en la calle y nos pregunten: dijiste tal
cosa, cómo es? Es un gran compromiso, yo siempre digo que por tener un
micrófono en la mano no se es diferente, este es un trabajo como cualquier
otro, no hay que creérsela, pero sí es una oportunidad hay que saberla
utilizar.
-Quizás 30 años para la historia no sean nada, pero sí han sido suficientes
para determinar cambios en Santa Lucia, algunos para bien y otros no
tanto, pero todos han pasado por el quehacer de la radio.
Sí, Santa Lucía mantiene algunas características entre virtudes y algún
defecto, es muy solidaria, es muy crítica. Recuerdo cuando se iba a
construir el Liceo Nº 2, la gente se reveló afirmando que no querían
quitarle uno de los pulmones de la ciudad sacando los paraísos sin
consultarse, la decisión de construirlo ya estaba pero la gente expresó que
no estaba de acuerdo. En Santa Lucía se vive con énfasis la política, sin
embargo, sea quien sea que esté en el gobierno local, cuando no se arreglan
las calles se protesta. Me acuerdo de la marcha por el “hospitalito”, que se
hizo con gente del pueblo exigiendo la construcción de un nuevo centro de
salud, que como se demoraba y demoraba la gente salió a la calle a
reclamar. Pasa también con el cuidado del medio ambiente, la gente se
manifiesta. Cuando se entiende que hay que tomar una bandera sola, la de
todos, al santalucense no le importa quién está administrando la intendencia
o el municipio y eso se mantiene.
-No seríamos justos si nombráramos algunos y a otros no, pero en esta
historia hay personas que fueron verdaderos luchadores por una misma
causa de aportarle, sumarle a Santa Lucía.
Exactamente, sí hubieron varios, para nombrar a algunos, el profesor
Mascardi y su lucha por la Utu nueva, Iris Vitello, Andrea Hernández, que
tomaban la bandera por los niños y atrás íbamos todos. Raúl Lito González
que formó una comisión pro saneamiento y se lograron 10.000 metros

cúbicos, cuando no se hacía en ningún lado del pais. Esas cosas son las que
a mi me llenan de amor y querer cada día más a Santa Lucía y haberlas
podido compartir con la gente a nosotros como comunicadores es lo que
nos realiza, lo que tanto nos gusta.

  • Elegir ser periodista es saber de dedicación, de tener que estar, no tener
    horario ni tiempos exactos ni ganar buen dinero.
    En el interior, para nosotros es más difícil por varios factores, y hasta en
    algún momento el mantenerse con este oficio también ha sido una decisión
    que tuvimos que tomar. Acá dejamos otro mensaje, el que píense que con el
    periodismo va a hacer plata, que agarre para otro lado porque lo que prima
    es la verdadera vocación, el amor por lo que se hace y uno se va a sentir
    feliz. Tengo tres hijos, ocho nietos, la que fue mi señora, que son mi
    familia, que también han compartido conmigo estos años de trabajo, han
    comprendido esa dedicación. Yo me siento como un obrero del micrófono
    y estar para dar y siempre se recibe mucho más de lo que se da, como
    también le habrá pasado, claro que si uno quiere llegar a más, hay que
    prepararse para más y competir para más.
    -Juan Carlos, nuestra experiencia de vida en comunicar ha sido muy rica
    pero en este último tiempo hemos tenido un gran desafío, el de tratar de
    aggiornarnos a las nuevas tecnologías.
    La verdad, tengo que ser sincero, me pasó por arriba la tecnología, hay
    cosas que tengo que preguntarle a mi hijo a un nieto, que saben más; no es
    que no tenga ganas de aprender, es que por edad nos cuesta mucho, en
    pocos días cumplo 64. Recuerdo cuando empezamos con un caño de 6 m.,
    un cable, un equipo BHF un ventilador porque si hablábamos media hora se
    calentaba y se quemaba, los casettes, las pilas, andaba en bicicleta y hoy la
    transformación llegó con un celular y se transmite de cualquier lado. Hay
    colegas que usan la computadora para salir al aire, que en algún momento
    con mucha ayuda lo vamos a hacer.
    -Es difícil cuando se trabaja por vocación alejarse de la actividad.
    Yo amo tanto la radio como el primer día y he tenido tantas satisfacciones
    que me resultaría imposible alejarme. Este programa es como un libro de la
    vida nuestra y de la comunidad que fue quién nos ayudó a hacer todo esto
    que somos. He ido dejando cosas que sé que ya no son para mí, mantengo
    mi gran pasión de siempre por el ciclismo, que es lo que sigo haciendo y
    seguiré haciendo hasta que la vida me lo permita. Conocí grandes relatores
    y locutores, tuve la suerte de trabajar con muchos de esos “fenómenos”
    Ventura Eugenio Toja comentarista de Radio Canelones un querido
    compañero decía: querer morir con un micrófono en la mano, uno sabe
    hasta cuándo seguir, pero mientras nos de la voz y lo que nos sale de
    adentro, vamos a seguir.
    Antes de terminar, yo quiero agradecer y que la gente lo sepa, a Gilda y
    Semanario El Pueblo por estar siempre, y a usted Yanel, la preciada voz

de 90.1 y por ser una periodista que le reconozco una forma de ser de otro
tiempo, quizás antigua para los nuevos periodistas de dar lugar a un
compañero, que nunca buscó protagonismo ni tuvo celos, como de mi parte
que nunca existieron de ningún tipo, por eso le reconozco una forma de
trabajar muy parecida a la mía y que ojalá se repitiera esa ética para
trabajar que hoy es tan difícil encontrar.
Y.S.

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