Una idea de Alfredo Valdez Rodríguez

Suplemento de El Pueblo, y así vamos,errando y acertando con buena voluntad:


Ahora no me conoces

Cine cine cine


Ahora no me conoces edición anterior
Periodistas, el cuarto poder (José Pepe Torres)

Daniel Da Rosa

Biografías Improbables
El gordo y el flaco ( Hardy y Laurel)
El gordo y el flaco están con sus esposas. Orgullosos miran la extraña casa de
madera que construyeron con tantos tropiezos. Ollie se toma su pequeña
corbata y la revolea feliz. Stan mueve sus orejas y sonríe. Un asno detrás come
una zanahoria. Una brisa mueve las hojas del roble. Las esposas, Lucille Hardy e
Ida Kitaeva Laurel, están con los brazos en jarra y observan la casa. Una
bandada de pájaros cruza el cielo. Todo está en blanco y negro. Mientras el
gordo y el flaco esperan la aprobación de la casa ven con desconcierto como la
misma comienza a caer en pedazos. Ellos corren, a salvar la ventana uno, la
puerta el otro, y la paredes que van cayendo con efecto dominó. Un remolino de
polvo los envuelve. Ollie suelta la ventana y corre tras la cama que gracias a las
rueditas en sus patas va tomando velocidad. Stan arroja la puerta y trata de
atrapar un sillón pero queda sentado en el mismo y rueda hasta quedar atascado
detrás de un viejo auto. Ollie va tomado del respaldo de la cama y se da de
bruces contra un árbol, cayéndole un nido con huevos que se van rompiendo en
su cabeza. Sus esposas y el asno se habían guarecido detrás de un edificio de
gruesos ladrillos. Por suerte todo vuelve a calmarse y vemos al dúo volver hacia
donde están sus esposas mientras limpian con sus sombreros el polvo de sus
ropas. La gente del cine llora de risa. Algunos se toman sus estómagos, otros se
limpian sus lágrimas con pañuelos. Muchos están desparramados en sus
confortables butacas riendo sin poder parar. Mi tía Inés está sentada en la
última fila, en un asiento al costado del pasillo, junto a mí, está seria, callada.
Cuando me repongo de mi propia y loca risa le pregunto por qué no se ríe como
todos. No le veo la gracia a sus desgracias, dice, mientras vemos como Ollie mira
la cámara y Stan se rasca la cabeza.

Félix Montaldo

PERSONAS QUE ABRIERON CAMINOS NUEVOS

Lee de Forest
A fines de 1914 se realizó un juicio entre la empresa de Lee y la de Marconi
quien había comprado los derechos de la válvula de Fleming (esta consistía en
un filamento y una placa dentro de un tubo de vidrio al que se había hecho el
vacío). Lee reivindicaba las diferencias entre el dispositivo de Fleming y su
audión, afirmando que su invento servía para amplificar las corriente mientras
que el de su rival era un rectificador que sólo servía para transformar la
corriente alterna en continua. La válvula Fleming contaba de dos elementos
(diodo) mientras que al audión de deForest se le había agregado un tercer
elemento (la cuadrícula) por lo que también se le llamó “el tríodo”. El tribunal
dictaminó que el audión infringió la patente de la válvula Fleming y prohibió a
la compañía de Lee su fabricación y venta; no obstante como Marconi reconoció
que el dispositivo de Lee, por la adición del tercer electrodo, significaba una
mejora patentable, en una segunda instancia se resolvió que las dos partes
debían ponerse de acuerdo para fabricar y comercializar ambas los tubos de tres
electrodos en Estados Unidos. (Las patentes europeas de DeForest habían
caducado porque no se renovaron por falta de fondos). _
El “oscilador”
En el año 1915 Lee decidió comenzar a investigar las posibilidades del audión
como oscilador. Para ello, después de agrandar la fábrica y los laboratorios
compraron una fábrica de tubos y bombas y construyeron una torre de
transmisión de 40 metros en Highbridge. Para estas inversiones usaron parte de
los 90.000 dólares obtenidos de la venta de algunas patentes de sus inventos.
En marzo o abril de 1915 detuvo sus investigaciones para viajar a San Francisco
a visitar a su madre y concurrir a la exposición internacional del Canal de
Panamá: allí su socio Darby realizó una exhibición de los equipos y audiones de
deForest y también se había instalado un puesto de la AT&T donde se daban
conferencias acerca de la inauguración de la línea telefónica transcontinental
equipada con el amplificador de Lee.
De regreso en Nueva York reinició sus trabajos con el oscilador con la ayuda de
Logwood, su antiguo ayudante en Palo Alto. Entre ambos crearon un aparato de
prueba que se componía de un micrófono conectado a un oscilador el cual
estaba unido a una antena de la torre de transmisión. Sus transmisiones fueron
escuchadas por estaciones radiales de Nueva York, Nueva Jersey y Bridgeport
en Connecticut cuyos operadores les comunicaron que la recepción era mejor
que la que se lograba con el arco voltaico. Luego construyeron un segundo
transmisor y lo llevaron a la Columbia Gramophone Building ofreciéndoles
instalarlo en su edificio para realizar desde allí transmisiones gratis a cambio de
propaganda para la compañía. Lee sería el principal locutor (hicieron
programas musicales y transmitieron boletines el día de las elecciones). Las
transmisiones se extendieron hasta finales de 1916 cuando el gobierno ordenó la
clausura de todas las radiodifusiones de aficionados ante la proximidad de la
entrada del país en la Primera Guerra Mundial.
La compañía de Lee, Radio Telephone Company, vendió tubos de alimentación
“Oscilion” a aficionados para transmisiones de radio. La empresa para mantener
el control sobre su invención obligaba a los minoristas que exigieran a sus
clientes la devolución de los tubos gastados para obtener los nuevos. Este estilo
tan severo causó disconformidad y alentó a eventuales competidores a fabricar y
vender tubos de vacío sin licencia sin pedir la devolución de los tubos
anteriores. El más audaz de estos competidores fue Audio Tron Sales Company

creada en 1915 por Elmer T. Cunningham que llamó a sus tubos Audio Tron y se
instaló en la costa oeste en San Francisco rivalizando con la marca Audión de
Lee, logrando ofrecer tubos más baratos y aún mejores que los de este.
El Audio Tron estaba diseñado como un tubo cilíndrico y de doble cara a
diferencia del Audión que era esférico y tenía forma de bombilla de luz. Otra
innovación importante del aparato de Cunningham era que tenía filamentos
dobles que le permitían una vida operativa más larga. Otra ventaja era que
produciéndolo en grandes cantidades mantenía inalterada su calidad. Esto hizo
que se incrementaran sus ventas en perjuicio de las de su rival y que Lee se viera
obligado a hacer modificaciones en su dispositivo fabricándolo en forma
tubular. Otra virtud del Audio Tron era su placa cilíndrica que sustituía la placa
plana del Audión y le daba mayor eficiencia; en estas mejoras se percibe la
influencia de su socio, George Haller, con quién Cunningham había colaborado,
en el año 1910, en la creación del libro “La bobina de alta frecuencia de Tesla: su
construcción y usos”.

Eduardo Mollo
La Bella: Ciudadanos Ilustres ( 27 )

“ La grandeza de un hombre no se mide por las riquezas que adquiere, sino por
su integridad y su habilidad de afectar positivamente a aquellos que le
rodean.”
Bob Marley

Dr. Mateo Legnani
Por Juan Carlos González Laborde
( Segunda y última parte )

Culminamos con esta entrega, la serie que de artículos que fundamentaron la
semblanza del Dr. Mateo Legnani, tomando también en esta oportunidad lo
escrito por el Escribano Juan Carlos González, en su “ Humor de Pueblo ” (
Segunda Parte ).
Continúa escribiendo González:
“ También me contó otra anécdota en que una señora de
costumbres muy liberales fue a hacerse atender en su consultorio para un
examen general, por lo cual le pidió que se desvistiera, a lo que la misma no
hizo ninguna objeción, quedando desnuda pero con una sola excepción:
mantuvo puesto el sombrero bien ajustado a su pincho ( tal como se
acostumbraba usar en ese entonces ), porque verdaderamente el motivo era
muy sencillo: el deshacerse del sombrero significaba un trabajo arduo, que
representaba un verdadero ceremonial que insumía un largo tiempo.-
Ciertamente es una infamia no tener el tiempo suficiente para
urgar entre gente de aquella época para narrar todas las anécdotas que
destacaban la personalidad humorística del Dr. Mateo Legnani, quizás siendo
irreverentes con aquella otra faceta de la misma, que lo hacía un humanista

de cuyo altruismo y espíritu de sacrificio y fraternidad para con sus
semejantes todos apreciaban.-
Sin duda esa tarea quedará pendiente para otras personas que
así lo harán transmitiéndolas de generación en generación, pero creo que para
muestra basta este botón. ”

Breve noticia biográfica.

Juan Carlos González Laborde nació en la ciudad de Canelones, el 16
de setiembre de 1930, siendo sus padres el Dr. Juan Tolentino González y
Leonie Laborde y es el mayor de tres hermanos.-
Realiza sus estudios escolares y liceales en la Escuela N° 101 “ José
Pedro Varela ” y en el Liceo Departamental “ Tomás Berreta ” de Canelones y su
Bachillerato de Derecho en el Instituto “ Alfredo Vázquez Acevedo ”, de
Montevideo, respectivamente.-
El 27 de agosto de 1948, su padre muere asesinado.
En “ El vuelo del albatros ” : aspectos de la vida y obra del Dr.
Tolentino González, libro escrito por el propio Juan Carlos GONZALEZ
LABORDE, se pueden encontrar algunos datos interesantes de su padre.
Tolentino González nació en Flores, el 10 de setiembre de 1895 y
falleció, asesinado, el 27 de agosto de 1948.
Fue rotario, poeta y Profesor de Historia Natural y Educación Cívica y
Democrática, y su primera actividad política fue en la Asamblea Deliberante de
1933, con la idea de hacer el bien al hombre de campo y su familia, por quienes
siempre manifestó una profunda preocupación.
Volviendo a la noticia biográfica de Juan Carlos González,
agregaremos que ingresa a trabajar como funcionario administrativo en el
Servicio Oficial de Distribución de Semillas ( dependencia del Ministerio de
Ganadería y Agricultura en abril de 1951; a partir de de 1959 se traslada a los
Servicios Agronómicos de Canelones y trabaja allí hasta el año 1980.-
Se recibe de Escribano el 21 de diciembre de 1959 y ejerce su profesión
en Canelones y Santa Lucía hasta su jubilación en el año 1990.
Se casó en 1960 con Elvira Bogliolo, también escribana y docente en el
Liceo de Santa Lucía, formando un matrimonio reconocido y apreciado en
nuestra ciudad.-
Integró y colaboró profesionalmente con Comisiones e Instituciones
de servicio a la comunidad como Rotary Club, Centro Materno Infantil y Hogar
de Ancianos “ Máximo Cenoz Hita ”, de Santa Lucía.-
Su actividad literaria comienza en 1952, siendo “ Humor de Pueblo ” (
Primera Parte ), la primera publicación en 1991, y siendo la Segunda Parte de
1999, con más cuentos, poesías y relatos de viajes inéditos.
Para culminar, transcribimos las palabras con las que resume su
actividad literaria el escribano González:
“ En verdad, a veces creo haber llegado a la inconsciencia de
manifestarme tan rectamente, tan sinceramente, aludiendo a personas y
personajes. Pero me baso en obrar así porque tengo la íntima convicción de que
el humor no es un caleidoscopio de situaciones, es decir, ese juguete infantil tan
seductor en que las cosas se ven tan bellas, coloridas, hermosas hasta el infinito,
sino que es entrar resueltamente a una sala de espejos de las ferias de

diversiones en que los defectos del ser humano se ven más nítidamente, más
desmesurados, más auténticos en su esencia íntima. ”

Rosina More
Con la palabra te miro al fondo de tus ojos
Contándote de mi amor loco, llega a tu oído

y sonríes.

La palabra no sabe si guiñarte un ojo o

desnudarte.

Se cansa, gira y de espaldas cae amortiguada en la taza

del silencio.
Degustamos un té.

La palabra es la flor con la que acaricio tu mano.

Omar Adi

Una multitud se viene en tonó.
Toma una copa de Acquasana por puro hábito. Sabe que no puede contenerla
y se le derrama por toda su vacía estructura. Se empapa y putea.
Acquasana era un agua mineral de bien ganada fama que se vendía
embotellada en las farmacias de Montevideo pero podía beberse desde su
fuente en la orilla del río, allí entre lo que hoy es la cancha del Güander y el
puente de 25. A veces pueden escucharse los sorbos de los viejos paseantes y,
como les contaba, su indignación por la incontinencia.
Las familias montevideanas llegaban de visita a las casaquintas de Capurro,
Magariños, Chucarro, Clerk, Capurro, Zavala, muchas en sus sulkis, volantas,
tonós., que uno aprende palabras nuevas en estas páginas.
A la vera del río, el Acquasana todavía intenta fluir.
Insípida, incolora, inolora.
Como un fantasma que se precie.

Ilustraron: Rodolfo Torres, s/d, Pablo Pose Malacrida

Cuando se ha vivido muchos años en la misma ciudad uno tiene a veces la
sensación de cruzarse con una versión muy anterior de sí mismo, un fantasma al
que le costaría trabajo reconocer si de verdad pudiera verlo. AMM

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