Heber Ruibal uno de los 21 socios fundadores hace 60 años
agradece y proyecta su vocación de servicio en la comunidad
Escucharlo es volver a contagiarse de aquel entusiasmo de joven abierto al
diálogo y disponibilidad para el servicio de los años sesenta.
Recuerda con todo detalle aquellas reuniones de amigos luego de la
jornada laboral en el Club Social 23 de Marzo, que oficiaba como un
ateneo de charla y entretenimiento. Cuando les llegó la invitación a
integrarse al Leonismo, la recibieron con entusiasmo y dio comienzo a un
proceso fundacional como en Montevideo y Santa Lucía desde el año 61,
cuando se reunieron cerca de veinte personas, y el 19 de diciembre quedó
constituido el Club de Leones de Santa Lucía con su comisión integrada.
Apadrinado por el Club de Leones Pocitos, se pide la oficialización a la
matriz internacional, lo que demoró mucho hasta que el Lions envía a un
delegado que era chileno. Estuvo tres meses en Uruguay regularizando
clubes que se habían formado en el país. Un año después, en diciembre del
62, en una noche de gala para el Leonismo uruguayo, el Club de Leones de
Santa Lucía recibe la carta constitutiva fechada y firmada el 7 de octubre
de ese año.
Recordadas obras
Como todas, desde su surgimiento se hacen con el apoyo de la población.
Heber la recuerda con todo detalle porque fue la primera del Club de
Leones de Santa Lucía por ser especial. La Escuela Nº 156 no podía
habilitarse al no tener agua corriente, por lo que el Club organizó una
campaña a nivel popular realizando gestiones ante OSE y con lo recaudado
se compraron los 350 m. de cañerías, con el apoyo de la Junta local y
voluntarios del barrio se pudo abrir la zanja y se llevó el agua desde calle
Sarandi hasta la escuela.
También en el cementerio local, donde había sólo un muro y para realizar
cualquier gestión había que ir a la Junta. El Club de Leones construyó en
el ala mirando de frente hacia la derecha un techado para una oficina para
que pudiese llevar la documentación inherente al cementerio y que la gente
no tuviera que trasladarse. Se donaron baldes y escobas para la limpieza.
Pero sin dudas, el símbolo del Club de Leones de Santa Lucía es la fuente
de la Madre la que se mantiene continuamente y se repara cuando es
necesario. Coincide en que esta obra es más visible al estar en la plaza,
pero aun más por el profundo sentimiento que conlleva. Cuando se realizó
la reforma de la plaza, en los planes de la intendencia la fuente de la madre
iba a desaparecer, ya que iban a dejar sólo una estela porque creían que los
Leones no tenían interés en preservarla. Heber recuerda que se dio a
entender todo lo contrario dada su importancia y se encargó de ir a

Canelones llevando los planos de la fuente y dando cuenta de todo el dinero
invertido por los Leones, pero que desde el Municipio Local no había una
respuesta acorde a ese esfuerzo. Esta realidad fue cambiando y hay una
muy buen coordinación para su mantenimiento y limpieza.
Como todas las instituciones, el Club de Leones que está al servicio de la
comunidad, como también el Rotary, prácticamente gemela por ue los dos
tienen las mismas inquietudes. Ruibal también se refiera a las distintas
colaboraciones que estas instituciones en situaciones tan tristes como
ocurren con las inundaciones en Santa Lucía o con situaciones puntuales
que ocurren y se necesite de la colaboración, los Leones están y cumplen
en la medida que se pueda.
Nunca se deja de colaborar con las fuerzas públicas como policía local,
bomberos. Otra de las obras para la ciudad es mantener la placita de los
leones para los niños, donde se han agregado y se mantienen los juegos ya
existentes. Además, se ha instalado un depósito con forma de corazón para
depositar las tapitas de plástico, cuya finalidad es colaborar con una
sociedad civil que vuelca lo que se obtiene de su venta al cuidado de los
animales, que es una obra de las damas domadoras y se estará instalando
otro en la Plaza España en inmediaciones del contenedor de reciclado
Ecopunto.. Campaña de salud.
Para el Club de Leones, desde siempre se ha estado comprometido con la
comunidad y con sus buenos hábitos para la salud, como las campañas
sobre la concientización sobre la diabetes, “algo sagrado para los Leones,
por eso todos los años se realizan las jornadas de pesquizamiento de
diabetes en Margat, Aguas Corrientes, Paso de Pache y Santa Lucía. Se
hace un seguimiento, por suerte nuestro grupo cuenta con el Dr. Gustavo
Milano, diabetólogo que nos orienta, con la colaboración de enfermeras
que hace años colaboran en la campañas”, y todos los años hay muy buena
participación de la gente”, resaltó Heber.
Casa propia
Otro logro importante fue la sede propia del Club de Leones en un local
que pertenece al Municipio, que se ofreció cuando el intendente era el Dr.
Carámbula, muy bien recibido y aceptado por ser tan necesaria. Allí se
hacen reuniones y diferentes actividades como cuando se organizan las
fiestas por el día del niño, entre otras. Se reacondicionó este lugar muy
especial al estar pegado a la placita de los Leones en el Boulevard Batlle y
Ordóñez y en las tardecitas se ve la gente que se sigue volcando a esta
zona de la ciudad, que fue mejorada, donde los niños y las familias
disfrutan del espacio y de los juegos. La plazoleta Anacleto Clavarino es un
precioso lugar, además ahora el municipio puso hormigón en aceras que
eran de tierra y los Leones también piensan en embellecer esa área, indicó.
Precisamente, el 17 de diciembre frente a la sede actuó la Banda Municipal
en lo que fue un espectáculo muy lindo en un homenaje al Club de Leones

por sus 60 años, donde concurrieron muchas familias y daba gusto ver esa
plazoleta con tanta gente sentada, que vino a pasar un rato ameno. Destacó
la entrega de una placa en reconocimiento por estos 60 años ese día por
parte del presidente y secretario del Rotary Club Santa Lucía, lo que
demuestra la amistad y acercamiento entre las instituciones y las personas.
Campañas de cuidado
Todas estas campañas de medio ambiente y reciclado se han venido
sumando también al quehacer de los Leones en estos años, como por
ejemplo lo que fue la plantación de 42 árboles frutales en el Boulevard
Federico Capurro, donde también participó el Rotary. Además, se piensa
seguir plantando árboles en el parquecito de los Leones, indicó.
Otra de las cosas que destaca es la buena relación con otros clubes de
Leones, algunos de los que acostumbra visitar Heber, confirmando que los
contactos se mantienen todos y el diálogo siempre está.
Apelando a su memoria, nos contó distintas anécdotas como el escudo de
los Leones obsequiado luego de más de 10 años a un club de Montevideo,
tallado en madera, hobby al que continúa encontrándole tiempo. Heber se
refiere a todo lo cosechado a través de estas seis décadas no con nostalgia
sino con un especial sentimiento de alegría y satisfacción, camino que
volvería a elegir, confirmó.
El Club de Leones se ha ido renovando con el correr de los años, se ha
integrado un grupo de gente joven, actualmente son 29 los socios. El
presidente actual Claudio Maciel, secretario Alfredo Rojo y el tesorero
Tonny Cacciatori son muy entusiastas y voluntariosos y van recogiendo
las necesidades de la gente, como por ejemplo, cuando la pandemia se
colaboró con Santa Lucia Solidario, explica con orgullo este socio
fundador.
En este último año, pese a la pandemia se realizaron distintas actividades
algunas de colaboración, el arreglo del techo de la Escuela Nº 11 Huerta
Escolar, que tenía un salón fuera de uso, con el cielo raso, iluminación,
arreglo de juegos infantiles. También, otras como la plantación de más de
40 árboles frutales en Boulevard Federico Capurro, todas son obras de los
más jóvenes, porque por suerte hay mucha gente que entró con muchas
ganas de trabajar, por eso es que sigue funcionando el Club de Leones.
“La verdad no sé de dónde sacan fuerza y tiempo estos muchachos para
todas esas cosas. Van pasando los años, muchos vamos envejeciendo pero
la cadena sigue, van apareciendo elementos nuevos y siguen trabajando con
ese pensamiento de ayudar al prójimo y de hacer obras”, reflexionó.
Resalta que le significa algo muy importante ver cómo se convive entre las
distintas generaciones, es que los Leones son como una familia propia, a
veces se discrepa, pero siempre con altura.

“Tengo 60 años de León y para mi es una alegría tremenda pertenecer a ese
grupo, algunos pueden ser hasta bisnietos míos, es maravilloso verlos
trabajar con tanto compromiso”, finaliza reafirmando Heber.
Y.S.

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