Una idea de Alfredo Valdez Rodríguez

Suplemento de El Pueblo, lugares, nombres, sitios, calles, plazas, estaciones, un parque, manchas en la pared, lugares, calles,
nombres.
Ahora no me conoces

Nosotros somos quien somos basta de historias y de cuentos.

Ahora no me conoces de la semana anterior

Daniel Da Rosa, Alfredo Gomez, Omar Adi, Rodolfo Fuentes y Pablo Pose. (José Pepe

Torres)

Omar Adi

BULTOS QUE SE MENEAN.
Guía de fantasmas de mi pueblo.
Alvaro Armando Vasseur.
El bostezo trivial.

“El Francesito” camina por la calle Rivera hacia la Estación cuando la lluvia hace
sombreritos.
Soledad de incomprendidos
soledad de los caídos
fiel y amarga soledad.
Tradujo a Whitman, dicen que directamente del italiano.
Desde el balcón de mi alcoba
yoguizando, contemplaba.
Fue sindicalista de raíz marxista. Lanzó el Manifiesto de constitución del
Partido Socialista en 1901.
Este vivir de ensueños en ensueños,
estos desdoblamientos enigmáticos!.
Fue el primero que practicó el decadentismo. Cuando llueve, mira serio los
sombreritos y empieza a hablar.
Así pensaba mirando el agua fluvial correr
todos los niños jugar, el cielo azul sonreír,
el sacerdote leer, y el aire a ratos menear
los follajes del jardín.
En las tardecitas de domingo los iniciados pueden oírlo discutir, de espaldas a la
iglesia sin encontrarle una explicación racional a los desdoblamientos de su
espíritu .
Ser de luz y estar a oscuras, se le oye decir con voz queda.
Si aguzan el oído, podrán escuchar su duro intercambio con Roberto de las
Carreras. Pero eso ocurre cuando hay tormenta y a la altura de Rivera y Legnani.
ALVARO ARMANDO: Usted padece de neurosis mental. Su sensibilidad es
exagerada como la de un andrógino de decadencia. Comparte usted con
Gómez Carrillo la vanidad cósmica y la maledicencia femenil.
ROBERTO (indignadísimo y alentado por la sombra manipuladora de Julio
Herrera y Reissig, ubicada detrás): Es usted producto de la inercia matrimonial

en cuya fisonomía “hébétée” está inscrito el bostezo trivial con que fue
engendrado.
Es entonces cuando Alvaro Armando calla y sigue su camino hacia la Estación,
abrazado a su fiel y amarga soledad, mirada baja hacia los sombreritos de la
lluvia.
Cuando esa lluvia cesa y el cielo azul sonríe y los niños juegan y el aire menea
los follajes del jardín, hay que prestar atención.
Es cada viernes a las cuatro de la tarde, siempre luego de un chubasco, que por
Rivera a la altura de Legnani, va un vaporoso Vasseur caminando lenta y
amargamente hacia la Estación, uno de sus lugares de partida para llegar a sí
mismo.
No como tantos de nosotros, que partimos y partimos y nunca llegamos a
ninguna parte.

Alfredo Gomez
Letras en camiseta
El piano de la Sra. Mercedes

El piano de la Sra. Mercedes, era más un mueble suntuoso que un instrumento
musical. Ocupaba la tercera parte de la pequeña sala, imponiéndose al sofá de
motivos floreados y a una mesa ratona con la que se tropezaba
irremediablemente al tratar de transitarla.
Un candelabro de tres velas, y un busto de yeso de Beethoven, reposaban
aburridos sobre una carpeta al crochet que coronaba al instrumento. La Sra.
Mercedes mantenía la rutina diaria de plumerearlo todo, levantar después la
tapa y limpiar las teclas ya amarillentas con delicadeza, y tan absorta, que hacía
que se sobresaltara cuando sonaba inesperadamente un si bemol, o un do
central.
Esto lo hacía especialmente los jueves por la mañana, porque ese día recibía a su
profesor de piano, un francés de gesto petulante que la condenaba a la
humillación y al regaño, durante una hora interminable, entre Für Elisa y Claro
de Luna.
La Sra. Mercedes lo amaba en secreto y el sufrimiento fue ganando sus sentidos,
su corazón, todos sus órganos.
Una tarde de invierno, oscura y lluviosa, abrumada por el oprobio de tener que
repetir las dos primeras notas de Für Elisa por décima vez, se negó a hacerlo y
soltó un sollozo. Él, confundido, le ofreció un pañuelo, al que ella rechazó con
una violencia tal, que su mano dio con su rostro. Tras la cachetada accidental,
sobrevinieron una serie, como un chaparrón sobre la cara del galo, que
sujetándola por las muñecas, comenzó a besarla con la misma pasión e
intensidad
Desde entonces las clases de piano son los lunes, miércoles, jueves y viernes.
Ocasionalmente, también sábados y domingos. Pero ahora el piano acumula
polvo, ya no lo limpia tanto como antes.
Un mueble suntuoso, al fin y al cabo, su destino.

La carpeta de Monsieur Fourcade  
15 
Escuchaba a George Essihos tocando el piano cuando sentí entrar al
apartamento a Maggie. Pero no venía sola. Caminaron a la sala y se reían.
Essihos terminaba de tocar “extraordinary measures” cuando se detuvieron
delante de mi sillón verde manzana. Nos miramos. Ellas sólo sonrían mientras
me miraban como a un bicho raro. No  esquivé las miradas y atiné a sonreír al
igual que ellas. Junto a Maggie estaba María (Kodama). Después de saludar
pregunté por Jorge Luis. “Ahora está en la UBA. Envió saludos y la promesa de
que la semana entrante vendrá a visitar. Quiere contar su experiencia en
Egipto.” Dijo. E inmediatamente, sacó de su bolsón azul una foto dónde se veía a
María montando un camello y a Borges palmeando la cabeza del dromedario. Él
parece que también estuviera sonriendo.

Marcia Salvioli
Rabos de sol
Manos abiertas,
como dos perros que
se abrazan al sol.
Luz de pan,
mejillas de almendra,
flash en hora de dar.
Palomas asombradas,
puente amarillo
desde sus lomos a sus sonrisas.
Como cachorros juegan
en la orilla sin sombra del amor.
Leudan renacer en invierno,
descubren rueda secreta de ternura.
Caricias sepia,
dibujadas en cada gesto de flor.
Viva y alada fotografía,
remanso de ojos lentos
antes de la niebla.
Eduardo Mollo

La obra de Alfredo Zitarrosa
“Mi amor es como el viento, dura un momento, se vuelve pensamiento, duda y
tormento.”Alfredo Zitarrosa

Julio Herrera y Reissig
Los ojos negros

Letra: Julio Herrera y Reissig- Música: Alfredo Zitarrosa

De par en par muy abiertos,
cual las puertas del amor,
he visto en sueños dos ojos

que me causaron pavor.
Desde que soñé con ellos
les vi ternura y reproche,
son mis amigos de día,
y son mis huéspedes de noche.
Centinelas de mi alma,
nunca dejaron de verme,
se abren para interrogarme,
jamás para responderme.
Son de una mujer amable
y terrible cuando quiere,
que matan cuando acarician
y acarician cuando hieren.
Como un nene caprichoso,
me atraen y me rechazan,
y son faros que me guían
y carbones que me abrasan.
Ojos que son gloria y luto,
de mi eterna pesadumbre,
que con su fulgor me cieguen
y con su sombra me alumbren.

El modernismo en su vertiente literaria, tiene en el Uruguay, tres máximos
representantes: el poeta Julio Herrera y Reissig, el narrador Carlos Reyles y el ensayista
José Enrique Rodó, todos ellos miembros, por otra parte, de la llamada Generación del
900.Julio Herrera y Reissig nació el 9 de enero de 1875. Su vida estaría signada desde
los cinco años, por la amenaza de la muerte: una afección cardíaca congénita que
provocará crisis cada vez más graves y dolorosas, hasta su fallecimiento, en 1910, a poco
de cumplidos los treinta y cinco años, a menos de dos años de su casamiento, y unos
meses antes de la aparición del único volumen de poesía que él mismo preparara.
Julio Herrera y Reissig, la Generación del 900 y Torre de los Panoramas

Principales características

Los escritores nacieron entre 1868-1886 y sus principales obras se publicaron
alrededor de 1900. La mayoría de ellos fue autodidacta. El único que tuvo formación
universitaria fue Carlos Vaz Ferreira. Para que una generación sea tal, debe existir un
vínculo cercano. En esta generación existieron centros de reunión públicos y privados
llamados cenáculos. Un cenáculo es un lugar donde se reúnen personas con los mismos
intereses, los escritores y pensadores de principios del siglo XX. Los centros públicos
más conocidos fueron los cafés y los más conocidos fueron: Polo Bamba, Café Sarandí y
Café Moka. De los centros de reunión privados se destacaron: La Torre de los
Panoramas, que se desarrolló aproximadamente desde 1902 a 1907, en la casa del
escritor Julio Herrera y Reissig y se llamaba así por tener vista al mar y a las claraboyas
vecinas. Otro fue el Consistorio del Gay Saber que se desarrolló desde 1900 a 1902 en
la pieza de pensión que alquilaba Horacio Quiroga en Montevideo. Otro centro
importante de reunión fueron las revistas, allí comenzaban a publicar los escritores
hasta que luego comenzaron a aparecer los libros. Las revistas fueron el centro de
reunión más importante. Todos reciben en mayor o menor medida la influencia del
Modernismo (movimiento literario hispanoamericano de fines del siglo XIX y
principios del XX.)( Tomado de Profa. Karina Valles, Uruguay )

No existe una edición de disco del poema de Herrera y Reissig musicalizado por
Zitarrosa. Si existe una prueba de “ Los ojos negros ”, en una grabación no profesional.
Esta canción, como tantas otras, fue incluida en ediciones póstumas.-

Félix Montaldo

PERSONAS QUE ABRIERON CAMINOS NUEVOS

Lee de Forest

Orientación vocacional de Lee
Su padre quería que fuera predicador como él pero su hijo deseaba
ardientemente dedicarse a la invención. En 1888 Henry decidió hacer un viaje
por distintos lugares de Estados Unidos que incluía un paseo por Colorado e
invitó a su hijo Lee para que lo acompañara. Cuando llegaron al cerro Pike su
padre le propuso ascender los 4200 Kilómetros, parte a pie y parte a caballo,
oferta que fue aceptada por su hijo. De tanto en tanto se detenían para
contemplar el paisaje montañoso. Aquí fue cuando Lee se decidió a hablarle de
su proyecto de ser inventor pero halló en aquel una repuesta negativa que le
causó cierto desaliento: “No apoyo la idea, Lee. Pero, de todas maneras, no es
asunto para resolver con precipitación. Lo discutiremos alguna otra vez.” _
Durante los dos siguientes años el joven volvió a discutir con su padre el
tema de su vocación pero no pudo obtener su consentimiento. Finalmente ya
desesperado por las reiteradas negativas, decidió escribirle una carta. Entró al
estudio de su padre y usando su máquina de escribir le expuso sus argumentos
para que lo autorizara a ingresar en la Escuela Científica Sheffield, rama
independiente de la Universidad de Yale. Le explicaba que sus talentos estaban
orientados a la mecánica y la invención y, que sólo en el curso científico
encontraría los conocimientos que le serían útiles en el ejercicio de su vocación.
Al dorso de la carta se dirigió a su madre comenzando con unos versos del poeta
estadounidense Longfellow que decían: “Las vidas de los grandes hombres nos
recuerdan que podemos hacer sublimes nuestras vidas y dejar detrás de
nosotros, al partir, huellas en las arenas del tiempo”; y luego continuaba:
“Querida mamá: Las únicas huellas que dejaré yo serán mis invenciones. Será
mejor para mí seguir el curso científico. ¿No te parece?”. Esta estrategia dio
resultado pues al día siguiente sus padres le otorgaron su autorización para que
emprendiera el curso científico. Además su padre decidió financiarle unos
cursos preparatorios para el ingreso a Yale de manera que pudiera ingresar a la
universidad en las mejores condiciones posibles, sobre todo para reforzar sus
conocimientos en matemáticas y en física. Para ello lo inscribió en la Escuela
Mt. Hermon, situada en Massachussets, por ser la que estaba más al alcance de
sus ingresos aunque tuvo que endeudarse pidiendo un préstamo con garantía de
su sueldo en la Universidad de Talladega. Como el joven Lee estaba muy
delgado, en el verano de 1891, antes de que empezaran los cursos, su padre lo
envió a un campamento de verano situado a orillas de un lago en Worcester,
Massachusetts, para que mejorara su condición física a los efectos de enfrentar
mejor las duras condiciones que le esperaban en sus estudios. Practicó remo,
natación y carreras a pie; tenía 18 años.
Ilustraron Luis Scafati, David Hockney, s/d, Roberto Bula Píriz, Tintie SV

La libertad sería no elegir entre blanco y negro sino renunciar tales elecciones
prescritas. TA

Compartir