Una idea de Alfredo Valdez Rodríguez

Suplemento de El Pueblo, como una ventana a un patio.
Ahora no me conoces

¿En dónde estamos?

Ahora no me conoces de la semana anterior

Rómulo Juan Martínez “Polo”, Mario Azures, Carlos M. Barreiro “Piolín”, Enio

Hernández. (José Pepe Torres)

Omar Adi

BULTOS QUE SE MENEAN.
Guía de fantasmas de mi pueblo.
San Juan, muéstreme la cedula.

Antes de llamarse Santa Lucía, nuestro pueblo se llamó San Juan Bautista.
San Juan el Bautista es también el profeta Yahya en el Corán (así quedamos
bien parados en una eventual guerra santa) y fue un predicador judío nacido a
finales del siglo I AC y coetáneo de Jesús de Nazaret, a quien todo hace suponer
que bautizó.
Porque San Juan te bautizaba todo lo que se movía.
Si hubiera pedido un vino en el bar de alguien que ya es fantasma, no hubiera
tenido necesidad.

El 19 de diciembre de 1782, nacía jurídicamente la Villa San Juan Bautista de
Santa Lucía, por orden del Virrey del Río de la Plata, Teniente General de la
Real Armada, Juan José de Vertiz y Salcedo,en honor a su Santo Patrono de su
Iglesia Parroquial,San Juan Bautista y de Santa Lucía por el Río.El proceso
jurídico fundacional culminó en marzo de 1784, con la instalación plena del
Cabildo,de acuerdo a las Leyes de Indias y será la Villa San Juan Bautista de
Santa Lucía,la segunda en fundarse en el actual Departamento de Canelones ,
luego de Villa Guadalupe y la segunda de la Cuenca del Santa Lucía, siendo
cronológicamente anterior a la Villa de San José,del I de Junio de 1783.La Villa
de San Juan de Santa Lucía, tendrá una gran importancia estratégica durante
el Reinado del Rey Don Carlos lll, que ordenó fortalecer la región que era
fundamental para Montevideo, con la creación de la Guardia del Santa Lucía,
teniendo su sede en la Villa de San Juan Bautista de Santa Lucía , con su
Cuartel y de la cual dependían las Guardias de San Ramón y la otra sobre el
Río ,en Los Cerrillos, actual Parador Tajes.

Félix Montaldo

PERSONAS QUE ABRIERON CAMINOS NUEVOS

Lee de Forest

Luego se trasladaron a Waterloo, también en Iowa; más tarde se mudaron a
Muscatine donde vivía el padre de Anna pero, poco después de nacer su tercer
hijo, Charles, le ofrecieron la presidencia de una pequeña universidad situada
en Talladega, estado de Alabama, en el sur de Estados Unidos. Dicha
universidad fue creada por la Asociación Nacional de Misioneros para
brindarles estudios a los hijos de los esclavos liberados. Era una modesta
construcción de madera que funcionaba en condiciones precarias: constante
escasez de fondos y falta de profesores; Henry aceptó la propuesta porque era
una oportunidad de ayudar a gente oprimida y menospreciada, pero tuvo que
librar una lucha tenaz para obtener los medios necesarios para su
funcionamiento.
En 1879 la familia se trasladó a Alabama (Lee tenía 6 años). La vida en ese lugar
era dura, especialmente para la señora: eran evitados por la población blanca
que estaban resentidos por su derrota en la guerra civil, que había dejado sus
campos arrasados y los había reducido a la pobreza. La mudanza a ese lugar fue
un cambio muy desfavorable: de pronto se hallaron sin recursos ni amigos, pero
la tenacidad de Henry que hacía constantes giras para obtener fondos hizo que,
en pocos años, lograra el apoyo de gente adinerada que le permitió mejorar la
casa de estudios. Sus hijos estudiaban allí y se hicieron amigos de los
estudiantes de color. Así surgió dentro del predio, una escuela elemental donde
enseñaban aritmética, gramática, caligrafía, geografía e historia: entre los
alumnos se contaban los hijos de Henry de Forest.
El joven Lee era aficionado a la mecánica y quería ser inventor: hacía trabajos
de carpintería en su casa (mesitas, estantes para libros, armarios y aparadores).
A cierta altura, su padre le confió buenas herramientas y útiles de carpintería de
la universidad;
el dinero que obtenía por estas tareas extras lo destinaba a comprar toda clase
de artefactos y máquinas para luego estudiar su funcionamiento. El padre le
había regalado para su cumpleaños una suscripción para la revista Youth’s
Companion donde aparecían todos estos artefactos. Diseñó y fabricó un
“portero” que consistía en un largo brazo de palanca unido a una polea que
permitía al conductor abrir y cerrar las puertas de los carruajes sin tener que
bajarse del vehículo.

Alfredo Gomez
Letras en camiseta

Amor y Odio Equivocados
El día después le llegó cuarenta años más tarde. En realidad había llegado
mucho antes, pero gracias al bisturí y al cirujano de New York, ella mantuvo su
ilusión de belleza juvenil, en el gesto de muñeca constipada, pagado en dólares y
por adelantado.
Y así anduvo por el mundo todos esos años, jugando el papel equivocado, con la
arrogancia que da la belleza como si se tratara de un merecimiento propio. Tal
vez la mentira haya sido aún más perversa, y en realidad nos engañaba al
hacernos creer que se autoengañaba. Pero todo terminó como si entre la
juventud y el ocaso solamente hubiese transcurrido un solo día. Fue ella misma
quien se describió con las palabras que nadie se hubiera atrevido a pronunciar.

Y aunque nunca es triste la verdad, hubo quienes intentaron darle consuelo, y
fueron esas mentiras piadosas las que trajeron a la tristeza. También la
compasión es a veces una forma piadosa del desprecio. Mi propio “día después”
se hizo presente, y por eso la odié por un instante. Pero comprendí rápidamente
que era inútil odiar ya nada.

Eduardo Mollo
La obra de Alfredo Zitarrosa

“ Porque la mariposa nace y no aprende nada hasta que muere en cualquier sitio, herida de
muerte por su semana justa, por su tiempo preciso, por su sorbito de vida ya bebida. ”
A. Zitarrosa

Enrique Estrázulas
Barrio Sur

Letra: Enrique Estrázulas/Música: Alfredo Zitarrosa

Gorrión que arrulla un sueño,
tarde que cae sobre los gatos,
humilde luz de altillo, viejo Barrio Sur.
Crepúsculo de vino, patios gastados y dolor,
tenés olor a río, Barrio Sur.
Sitio de mí que nadie ocupa
malvón que brota en un zaguán,
nací de nuevo en cada niño tuyo, Barrio Sur.
Angostos recovecos, rostro pintado en una luna azul,
caminan murgas para siempre amándote

y redoblan para vos.
Barrio del cementerio,
perros perdidos y silencio

por tus faroles amarillos pasan recordándome tu amor.
Tus niños y tus muertos, tus tristes yacumenzas,
noche a noche mi propio corazón.

Enrique Estrázulas nació en Montevideo en 1942. Prolífico
escritor, publicó cinco libros de poesía, siete novelas, cinco libros de relatos,
cuatro ensayos y una obra de teatro. Sus obras han sido traducidas
al francés, inglés, griego, alemán y portugués.
También fue bancario y periodista. En 1968 creó el
semanario Brecha con un grupo de amigos. Trabajó en el diario
montevideano El Día y colaboró con otras publicaciones rioplatenses como El
País, La Opinión y Somos. A estas actividades se sumó su experiencia como
agregado cultural en distintas embajadas uruguayas (Roma, París, Buenos
Aires).
Amigo de Alfredo Zitarrosa quien cantó alguno de sus
poemas. Estrázulas que al fallecer tenía 74 años, desarrolló fuertes vínculos con
diversos artistas del canto y el teatro. Publicó cinco libros de poesía, seis

novelas, tres libros de relatos, dos ensayos y dos obras de teatro. Sus novelas y
cuentos han sido traducidos a varios idiomas: al francés, al griego, al alemán, al
portugués, al inglés, etc., especialmente su famosa ficción Pepe Corvina.
Ejerció desde muy joven el periodismo y ha sido, como
cronista y diplomático, un viajero incansable. Fue agregado cultural en Roma,
París y Buenos Aires. También fue embajador del Uruguay en Cuba. Opiniones
calificadas como las de Julio Cortázar, Juan Rulfo y Juan Carlos Onetti, entre
otros, lo han considerado dentro del primer plano de la literatura
latinoamericana. En 1998 se estrenó en Buenos Aires su obra de teatro “Borges
y Perón: Entrevista secreta” y se publicó parte de su narrativa en La Habana. (
De EcuRed )
En cuanto a la música de Barrio Sur: En alguna entrevista, Zitarrosa comentó
sobre esta pieza: "… es una vidalita que quiso ser un tango. Pero se quedó en
vidalita, tal vez porque yo, en mi formación, soy del campo. El tango en
cambio, es un género ciudadano. Esta vidalita hecha sobre el texto del poeta
Enrique Estrázulas, trata de un barrio donde yo viví muchos años."
Las dos versiones de estudio que registró el músico aparecen respectivamente
en los discos "Milonga Madre" de 1970 y "Adiós Madrid" de 1979. Otras dos
versiones de ensayo grabadas de modo informal aparecen en "Los archivos
inéditos de Zitarrosa" de 1998. La primera de ellas se registra con Zitarrosa en
un órgano-teclado electrónico y abundante ruido de pájaros. La segunda, con
Zitarrosa (al parecer) en el piano y dirigiendo el arreglo con sus guitarristas,
corresponde a una versión en ritmo de tango fuertemente acentuado. Hacia el
final introduce una modificación en el texto que cede a la melodía con las
palabras: "un verso tengo para darte, que dice viejo Barrio Sur".
“ Barrio Sur ” está incluido en la Cara A del LP “ Milonga Madre ”, editado por el
Sello Orfeo en Uruguay, en 1970.-
Para fundamentar el objetivo de este trabajo donde se muestran poemas de
uruguayos musicalizados por Zitarrosa, extraigo del libro “ Zitarrosa: su historia
casi oficial ”, de Eduardo Erro, ( Tercera Edición, Editorial Arca, Monteevideo,
1997 ), el siguiente comentario:
“ En octubre de 1970, expresó ( Zitarrosa ) en Montevideo: Me sorprendió
musicalmente Serrat lo que ha podido hacer con los poemas de Machado. Estoy
musicalizando algunos autores uruguayos. Advertí que se podía hacer a través
de la experiencia de Serrat. ”
Y continúa Erro: “ Al año siguiente aparece su 6° LP, precisamente con poemas
de Alonso y Trelles, Carlos Roxlo, Bartolomé Hidalgo, Francisco Acuña de
Figueroa y Juana de Ibarbourou, musicalizados e interpretados por Zitarrosa ”.

La carpeta de Monsieur Fourcade  
13 

Un mes después de haberle enviado la carta encontré en el buzón del
apartamento donde vivo en París, un sobre inmenso, proveniente de Buenos
Aires, con sellos de la Casa Rosada y del Obelisco de la avenida 9 de julio. Ese
sobre le pertenecía a Silvina. Dentro se encontraba un libro de Borges y Bioy
Casares, “Nuevos cuentos de Bustos Domecq,” y una carta con su distintiva
firma. Por esos tiempos los Castaños de India vestían a París con sus colores
otoñales. Leí la carta, sentado con las piernas estiradas y los pies sin calcetines,
recibiendo el calorcito de la estufa de leña. Escrita en seis hojas de color lila,
trataba con mucha dulzura, de aliviar con palabras aquella tristeza que me había
invadido, incluyendo un poema que ella, bellamente, me había dedicado. El
poema nunca apareció en ninguno de sus libros posteriores. Y tampoco tuve la
suerte de rescatar en el tiempo, la carta, porque aún hoy, no recuerdo que pude
haber hecho con ella. Ni siquiera guardé el poema que me salvó de la infame
pena y el oprobioso olvido. Sospecho que pudo haber terminado en un confeti
arrojado a los vientos alisios.

Ilustraron: Guillermo Haller, Besnes e Irigoyen, Guillermo Roux, s/d, El País y Carlos
Nine.
Lo que importa, en cambio, es vivir bajo la mirada de la gente que se ama o de la
gente que se amó y que está muerta, teniéndolos por testigos de lo que somos,
de lo que hacemos, de lo que decimos. Esta es la única reputación que me
importa.MO

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